En un nuevo capítulo de recuperación de capacidades de las Fuerzas Armadas, este martes el ministro de Defensa, teniente general Carlos Alberto Presti, presentó el nuevo fusil de asalto ARAD que será empleado por la Infantería y las Fuerzas Especiales del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea Argentina.
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Un dato: el ARAD es un fusil de asalto pensado en módulos -actualmente en servicio por parte de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI)-que fue diseñado por Israel Weapon Industries. Dicen que su nombre tiene su orígen en la ciudad del Sur de Israel, Arad (cercana a los desiertos de Neguev y Judea).

Cabe destacar que las dos versiones presentadas en el Regimiento de Infantería “Patricios” por parte del titular de la cartera castrense fueron el Arad 5 (calibre 5,56 × 45 mm OTAN) y el 7 (calibre 7,62 × 51 mm OTAN).
Un fusil probado en combate en el desierto de Neguev
El nuevo fusil cuenta con la experiencia acumulada y adquirida por las Fuerzas de Defensa de Israel y, según el manual del operador, se trata de un armamento convencional y selectivo para el uso de la Infantería y las unidades especiales y de la policía que, además, puede ser específicamente diseñado para funcionar en cualquier entorno de combate.

El ARAD tiene una característica: cuenta con un sistema de funcionamiento a pistón de gases de carrera corta. Además, el nuevo fusil adquirido por el Estado Mayor Conjunto para las Fuerzas Armadas posee un cañón de desmontaje rápido que permite dos configuraciones. A eso se suma que es totalmente ambidiestro y utiliza cualquier munición tipo OTAN.
En cuanto a la versión 7, el ARAD está equipado con un largo riel Picatinny que permite que los usuarios puedan adaptarlo con distintos accesorios según las condiciones del campo de batalla. En ese sentido, se le pueden sumar culatas, dispositivos para el cañón, supresores, empuñaduras de pistola u otros dispositivos.
El detrás de escena del acuerdo entre Argentina e Israel contado por el almirante Dalle Nogare
Durante su discurso, el almirante Marcelo Dalle Nogare, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, se refirió a la integración, la transformación y el futuro, sobre todo en un escenario estratégico que exige capacidades militares preparadas para actuar de manera coordinada.

En ese sentido, Dalle Nogare remarcó que Ejército, Armada y Fuerza Aérea mantienen sus identidades y capacidades específicas, pero que la acción militar conjunta permite integrar, complementar y multiplicar ese potencial. “Mi responsabilidad es conducir ese esfuerzo y transformar la conjuntez de un concepto doctrinario en una realidad operacional concreta”, señaló.
Asimismo, el jefe del Estado Mayor Conjunto vinculó ese proceso con la decisión política de fortalecer y modernizar la Defensa Nacional. Según explicó, el objetivo es recuperar capacidades, modernizar el instrumento militar y convertir el planeamiento en acciones y resultados concretos. En ese marco, recordó la definición del presidente Javier Milei, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, acerca de la necesidad de reconstruir el instrumento militar, y sostuvo que la responsabilidad de las Fuerzas Armadas es transformar ese rumbo en resultados. Como ejemplo, mencionó la incorporación de los fusiles de asalto ARAD-7 y ARAD-5, cuyo proceso comenzó en 2024 con la participación de las tres fuerzas en la definición de necesidades y requerimientos técnicos.
Dalle Nogare también destacó que el proceso de incorporación demandó evaluación de alternativas, análisis técnico-operacional y una decisión conjunta que culminó con el acuerdo de implementación firmado entre Argentina e Israel y el posterior ingreso al país del primer lote de fusiles.

La renovación del armamento portátil permitirá, según explicó, avanzar en mayores niveles de estandarización, interoperabilidad y racionalidad logística entre las tres Fuerzas Armadas. Al mismo tiempo, anticipó que se trabajará en la formación de instructores y técnicos y en el sostenimiento de los sistemas durante todo su ciclo de vida, mientras se evalúa la posibilidad de implementar en Argentina una línea de ensamblaje o fabricación. “La conjuntez debe estar presente en el planeamiento, el adiestramiento, las operaciones, la logística y también en la forma en que definimos e incorporamos nuevos medios”, aclaró.
Un fusil que acompañará a una nueva generación de soldados: así presentó Presti al ARAD
“Hay momentos en la vida de un soldado que son verdaderamente excepcionales. Este es uno de ellos”, afirmó el ministro de Defensa, teniente general Carlos Alberto Presti al referirse a la incorporación de los nuevos fusiles de asalto ARAD-5 y ARAD-7. Asimismo, el funcionario destacó que no es habitual que una generación militar tenga la posibilidad de atravesar un cambio de esta magnitud en su armamento individual, ya que un fusil puede permanecer durante décadas junto a sus usuarios, desde la formación y el adiestramiento hasta los ejercicios y las operaciones. “Un fusil termina siendo mucho más que una pieza de equipamiento. Pasa a formar parte de la identidad de la fuerza, de la historia de la generación”, sostuvo.
En ese sentido, Presti trazó un vínculo entre el armamento individual y la historia argentina, al recordar que los fusiles acompañaron a los soldados durante los momentos más exigentes de su carrera, incluso durante la Guerra de Malvinas.

“Estamos comenzando a cerrar una etapa y a abrir otra”, señaló. Los ARAD-5 y ARAD-7, explicó, serán los sistemas que acompañarán durante muchos años al combatiente argentino, por lo que su elección estuvo respaldada por un proceso acorde con la responsabilidad que implica definir el armamento individual de las Fuerzas Armadas.
La decisión: qué fusil necesita Argentina
“La decisión partió de una pregunta esencial: ¿qué sistema de armamento individual necesitan realmente las Fuerzas Armadas de Argentina?”, planteó Presti. La respuesta, según explicó, debía contemplar las particulares condiciones geográficas y operacionales del país: altura, frío extremo, calor, humedad, monte, polvo y grandes distancias. “Había que encontrar el mejor sistema para nuestra realidad”, remarcó.
La selección de los ARAD-5 y ARAD-7 fue el resultado de más de dos años de trabajo, durante los cuales especialistas del Estado Mayor Conjunto, el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea analizaron necesidades, definieron requerimientos y evaluaron diferentes sistemas de armas. El proceso integró criterios operacionales, técnicos, logísticos y económicos. Para Presti, ese recorrido constituye uno de los aspectos centrales de la incorporación: “Primero comprendimos una necesidad. Después definimos la solución. Así deben tomarse las decisiones destinadas a desarrollar capacidades a largo plazo”.

El ministro destacó además las características del nuevo sistema, entre ellas su ergonomía y modularidad, que permiten incorporar ópticas, accesorios y diferentes configuraciones. Sin embargo, puso el foco en que el cambio no se agota en las características técnicas del fusil. “La innovación militar es fundamentalmente cultural, además de tecnológica. El verdadero salto ocurre cuando una organización modifica su comportamiento frente a una nueva herramienta”, afirmó. En esa línea, sostuvo que la incorporación deberá estar acompañada por nuevos procedimientos, formas de empleo y conocimiento compartido entre las tres Fuerzas Armadas.
Tecnología, adiestramiento y capital humano
Para Presti, la incorporación de los ARAD se inscribe en un proceso de modernización más amplio, que también incluye la llegada de otras capacidades, como los F-16, nuevos vehículos y futuros helicópteros. “Sistemas diferentes, tecnologías diferentes, misiones diferentes. Pero una misma respuesta profesional”, sintetizó. Según explicó, el factor común es el personal militar encargado de incorporar esas tecnologías, alcanzar nuevos estándares y convertir rápidamente un sistema nuevo en una capacidad propia.
El ministro también reivindicó la experiencia acumulada por las Fuerzas Armadas durante años de limitaciones materiales. “Durante años nuestras fuerzas convivieron con desinversión y obsolescencia en el material. Lo sabemos muy bien. Pero hubo algo que se mantuvo: el ADN militar, la vocación de prepararse, el compromiso con la profesión, la disciplina, el conocimiento del oficio y la voluntad de estar listos”, expresó.

En ese punto, Presti ubicó al capital humano como uno de los principales componentes de la modernización. “La tasa de aprendizaje puede convertirse también en una forma de superioridad”, sostuvo, al señalar que una fuerza capaz de aprender rápidamente puede reducir los tiempos de incorporación de una nueva capacidad, corregir procedimientos y multiplicar el valor de los medios que recibe. “La tecnología abre posibilidades, pero nuestra gente determinará hasta dónde podemos llegar con ellas”, concluyó.
La llegada de los ARAD-5 y ARAD-7, por lo tanto, representa para el ministro algo más que el reemplazo de un sistema de armas. Es el inicio de una nueva etapa en la que la renovación del equipamiento deberá avanzar junto con la formación y el desarrollo de quienes tendrán la responsabilidad de emplearlo. “Tenemos un sistema elegido profesionalmente. Tenemos una herramienta que representa un salto cualitativo y tenemos fundamentalmente el capital humano capaz de estar a la altura de lo que este momento exige”, reconoció Presti.




