InicioCiencia & TecnologíaUna hazaña única: la Expedición Argentina al Polo Norte

Una hazaña única: la Expedición Argentina al Polo Norte

La primera expedición argentina al Polo Norte completará su travesía tras semanas de marcha sobre el hielo ártico, consolidándose como un hito en la historia de la exploración polar del país. Quiénes son los protagonistas, cómo se prepararon y qué significa este logro para la Argentina.

El día lunes 28 de marzo de 2016 partió la Expedición Argentina Polo Norte cuya meta es alcanzar el extremo más septentrional del planeta. Integrada por siete miembros del Ejército Argentino y el andinista Tomás Heinrich, fotógrafo experimentado en esta clase de desafíos, intentará la proeza de colocar nuestra bandera argentina a los 90° de latitud norte, sobre el congelado océano Ártico, desde donde hará un llamamiento acerca del riesgo que corre la Tierra, producto del cambio climático del cual todos somos responsables.

Financiados por la Fundación Criteria y apoyada por el Ministerio de Defensa, el Ejército Argentino, la Dirección Nacional del Antártico y el Instituto Antártico Argentino, los expedicionarios viajarán a Oslo, capital de Noruega. De allí se dirigirán al archipiélago de Svalbard, donde permanecerán varios días a fin de probar los equipos –botas, trineos y esquíes–, acondicionar la carga y familia- rizarse con las temperaturas extremas.

Concluida esta etapa, irán hasta la base rusa Barneo, ubicada a los 89 grados de latitud norte, donde permanecerán esperando las condiciones necesarias como para iniciar la verdadera travesía que los llevará a recorrer con esquíes y trineos los 120 kilómetros aproximados entre el lugar de partida y el Polo Norte.

Después de una marcha calculada en alrededor de 15 kilómetros diarios, según lo permitan las corrientes marinas, las condiciones meteorológicas y del hielo, los exploradores polares alcanzarían la meta de toda una Nación el día 14 de abril.

Historias en el hielo austral

La actividad de los cazadores de focas rioplatenses que visitaban el sector antártico desde inicios del siglo XIX, la participación del alférez José María Sobral en la expedición del doctor Otto Nordenskjöld en 1901 –que debió ser rescatada por la corbeta Uruguay al mando del teniente de navío Julián Irízar dos años después–, son solo algunos de los hitos más salientes de una presencia que se transformó en permanente en 1904, cuando la Argentina se hizo cargo del observatorio meteorológico y la estación magnética instalada en la isla Laurie, perteneciente al archipiélago Orcadas del Sur. 

A partir de entonces y durante 40 años, nuestro país fue el único ocupante permanente del Antártico.

A estos hitos fundacionales, tenemos el orgullo de haberlos acompañado a lo largo de la historia con ejemplos de profesionalismo, hermandad y espíritu solidario, como fue el rescate del buque Magdalena Oldendorff en 2002, la búsqueda y recuperación de los cuerpos de los científicos argentinos caídos a una grieta en la base Carlini –ex-Jubany– y la colaboración en el rescate de los cuerpos de tres miembros de la Base O ́Higgins que habían sufrido un accidente al caer junto a otros compañeros en una grieta.

Y, finalmente, sumamos la hazaña de haber alcanzado el Polo Sur en dos ocasiones: en 1965 –expedición comandada por el entonces coronel Jorge E. Leal- y la segunda en al año 2000, al mando del teniente coronel Víctor H. Figueroa.

Rumbo al Norte

Después de una intensa capacitación, se acaba de iniciar un nuevo desafío que lleva consigo metas inéditas. Ocho hombres dedicaron un año a alcanzar el entrenamiento suficiente para comenzar esta verdadera aventura que, de concretarse exitosamente, convertirá a la República Argentina en uno de los pocos países en enviar una expedición oficial al Polo Norte y, más aún, en haber alcanzado ambos extremos de la Tierra.

Ocho exploradores de vasta experiencia en los hielos o las montañas que contarán con el apoyo del director de la Fundación Criteria, general Mauricio Fernández Funes, quien quedará cubriendo todas las posibles necesidades en la base rusa Barneo– enfrentarán los riesgos propios de desplazarse en los hielos árticos en pos de lograr la proeza.

Nuestros compatriotas intentarán también alertar a la comunidad internacional toda –desde el hombre común hasta los tomadores de decisiones– acerca de un problema que nos atañe a todos: el cambio climático. Desde los cuatro puntos cardinales de la geografía nacional, los argentinos estamos acompañando una empresa que nos enorgullece a todos.

Quién es Víctor Hugo Figueroa

General de Brigada. Nació en Mendoza en 1956. Casado. Andinista, hizo cumbre, entre otros, en los volcanes Tupungato y Lanín, desde hace 25 años se dedica plenamente a la actividad antártica. 

Invernó en el continente blanco en cuatro oportunidades, realizó más de 15 campañas de verano y comandó la expedición que alcanzó el Polo Sur en el año 2000 en motos de nieve. 

Víctor Figueroa es General de Brigada.

Se desempeñó como director antártico del Ejército Argentino. Su trayectoria es ampliamente reconocida tanto en nuestro país como en el exterior. Fue Condecorado por el Ejército Argentino, el Congreso de la Nación, la Armada Argentina y el Ejército de Chile. “Me siento muy orgulloso de llevar adelante este nuevo desafío. Pudimos cumplir exitosamente el entrenamiento previo, etapa que sirvió para que la gente adquiriera confianza y nos consolidáramos como grupo. Se trata de una oportunidad única de demostrar la capacidad del Ejército, transformándonos en uno de los pocos países en alcanzar ambos polos geográficos”.

Quién es Gustavo Curti

Coronel mayor. Nació en la ciudad de Buenos Aires en 1960. Está casado y tiene cinco hijos. Es el segundo jefe de la expedición. Esquiador y andinista, está especializado en Tropas de Montaña. Con más de 30 años de experiencia, ha escalado las mayores cumbres de la Patagonia y realizó el cruce longitudinal de los Hielos Continentales, marchando en trineos alrededor de 100 kilómetros. 

Gustavo Curti es coronel mayor, esquiador y andinista.

“La expedición está compuesta por hombres con amplia experiencia antártica o con adiestramiento en Fuerzas Especiales de Montaña, jóvenes o veteranos. Como parte de estos últimos, considero que para mí es una oportunidad extraordinaria poder acompañar y trasmitir toda la experiencia que hemos vivido a lo largo de nuestra carrera. En mi caso personal, al desafío de llevar la bandera nacional al extremo norte del planeta, le sumo el hecho de realizar la proeza con mi hijo. No puedo pedir nada más”.

Quién es Ignacio Carro

Coronel. Nació en la ciudad de Buenos Aires en 1965. Está casado y tiene seis hijos. Es el encargado de la logística expedicionaria. Hijo de antártico, a los 13 años formó parte del primer contingente de familias que en 1978 invernó en Base Esperanza. Especialista en Montaña, antártico, comando y buzo, participó de la preparación de la Segunda Expedición Científica – Militar al Polo Sur del año 2000, durante la cual se desempeñó como jefe de la Base Belgrano I.

Ignacio Carro es coronal e fue parte del primer contingente de familias que invernó en Base Esperanza.

“Todas las vivencias antárticas compartidas con Víctor Figueroa y Luis Cataldo han conformado una gran amistad en el trabajo y hacen que nos entendamos con la mirada. Reunirnos dieciséis años después para llevar a cabo esta empresa es un hecho extraordinario. A la emoción de intentar alcanzar el Polo Norte, le sumo en esta ocasión, otro gran motivo que es el de enviar un mensaje de salud al planeta”.

Quién es Luis Armando Cataldo

Suboficial mayor. Nació en la provincia de Mendoza en 1964. Casado, tiene tres hijos y dos nietos. Es el navegante y guía polar de la expedición. Montañés, realizó en 1990 el curso de instructor alpino en Italia. Desde 1996 se desempeña como instructor en la Dirección Antártica – Ejército Argentino. Invernó en tres oportunidades en la Antártida y estuvo en diez campañas de verano. Participó en actividades de rescate y en el año 2000 fue el guía polar en la Segunda Expedición Argentina al Polo Sur.

Luis Cataldo es suboficial mayor fue el guía polar de la Segunda Expedición Polar al Polo Sur.

“Mi función es ir entre 200 y 300 metros delante de la patrulla, según la capacidad visible que me demanda el resto del grupo, para elegir el camino a seguir. Estoy muy tranquilo porque voy a hacer la misma tarea que realicé durante la expedición al Polo Sur. En lo personal, me emociona que me hayan elegido y, además, al ser el único suboficial que integra la patrulla, siento que voy en representación de todos, algo que me llena de orgullo”.

Quién es Juan Pablo de la Rúa

Teniente primero. Nació en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en 1988. Casado, una hija y otro en camino. Es el navegante de la expedición, cuyo rol es el de conducir la patrulla hasta su destino final. A partir de su egreso como subteniente en 2009, comenzó su formación como montañés en el Regimiento de Infantería 16 y continuó su especialización en la Escuela Militar de Montaña, donde se desempeñó como instructor de los distintos cursos de esquí, andinismo y Fuerzas Especiales de Montaña. 

Juan Pablo de la Rúa es teniente primero y navegante de la expedición.

“Si bien para mí es algo nuevo, ya que no soy antártico y hasta ahora me he manejado en la montaña, creo que estamos muy bien preparados para este desafío. Durante el entrenamiento específico, nos capacitamos para enfrentar los principales riesgos como, por ejemplo, las bajísimas temperaturas o la posibilidad de caídas al agua. Me siento muy tranquilo pero a la vez ansioso de concretar la expedición”.

Quién es Tomás Heinrich

Nació en Buenos Aires, en 1962. Casado, un hijo. Ingeniero agrónomo, montañés y fotógrafo profesional. Trabaja de manera independiente y para el National Geographic. Es el primer argentino que alcanzó la cumbre del Monte Everest en 1995. Su función es la de registrar el viaje y realizar un documental sobre la travesía.

Tomás Heinrich es el fotógrafo designado para documentar todo lo que ocurra en la Expedición Argentina del Polo Norte.

“He estado en el frío y las montañas. Esta experiencia me gusta porque es un misterio. Soy el único civil de la expedición, hecho que en un primer momento me generó dudas, que despejé a medida que fui conociendo al resto del equipo. Se trata de personas con un nivel técnico y profesional muy elevado y eso me da una gran tranquilidad ya que me va a permitir disfrutar de la experiencia. Conformamos un grupo unido y respetuoso, en el que, lejos de existir la competencia, predomina el espíritu de solidaridad mutua, algo fundamental en este tipo de expediciones. Estuve en un polo –en la montaña más alta del planeta–, llegar a otro va a ser un placer”. 

Quién es Santiago Tito

Subteniente. Nació en Buenos Aires, en 1984. Es soltero. Además de presidente de la Fundación Criteria, organizadora de la expedición, es el encargado de las comunicaciones durante la travesía. Ingeniero industrial, magíster en Finanzas y oficial de reserva del Ejército Argentino. Realizó distintos cursos como el de paracaidista comandado y los de especialización en la montaña. Es instructor de esquí, andinismo y “cazador de Montaña”.

Santiago Tito es subteniente y realizó distintos cursos de paracaidista comandado y especialización de montaña.

“Mi función durante la patrulla es la de escribir el libro de la expedición, tomando datos y registrando cada detalle. Pese a que no soy antártico, tengo experiencia en los hielos y he adquirido mucha confianza durante el entrenamiento previo a la partida, etapa en la que practicamos cómo resolver situaciones críticas, rescate y autorrescate de caídas en grietas, escalada en hielo, entre otros. Tengo una gran expectativa por la empresa que estamos a punto de realizar, llevando nuestra insignia patria al punto más extremo del Planeta”.

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