Wall Street amaneció con una noticia sin precedentes en la historia de los mercados financieros. SpaceX, la compañía aeroespacial fundada por Elon Musk, debutó en bolsa este viernes 12 de junio de 2026 con una oferta pública inicial que podría convertirse en la más grande de la historia. La empresa busca recaudar alrededor de 75.000 millones de dólares mediante la venta de 555,6 millones de acciones a un precio de 135 dólares cada una.
- Te puede interesar: SpaceX a la Luna: preocupación por los incidentes del megacohete Starship
El récord de SpaceX en la bolsa de Wall Street
La operación supera ampliamente el récord actual de Saudi Aramco, el gigante petrolero que recaudó 26.000 millones de dólares en su oferta de 2019. SpaceX rompió también con la práctica estándar al anunciar un precio fijo de 135 dólares en lugar de un rango preliminar, un paso con pocos o ningún precedente entre las principales OPI de Estados Unidos. Goldman Sachs, Morgan Stanley, Bank of America, Citigroup y JPMorgan Chase lideraron la oferta junto a otros 18 bancos.
Pero el número más llamativo no está en la bolsa sino en el patrimonio personal de su fundador. Musk se espera que supere la marca del billón de dólares –es decir, un millón de millones– convirtiéndose en el primer billonario de la historia, mientras los inversores apuestan por una empresa cuyas pérdidas son tan grandes como sus ambiciones.

La participación de Musk en SpaceX está valorada en aproximadamente 866.000 millones de dólares, y representa la mayor parte de su fortuna total.
La contradicción de la empresa de Elon Musk
¿Por qué vale tanto una empresa que pierde dinero? SpaceX reportó 18.670 millones de dólares en ingresos para 2025, un aumento del 33% interanual, pero convirtió una ganancia del año anterior de 791 millones en una pérdida neta de 4.940 millones. Las pérdidas acumuladas desde enero de 2025 hasta marzo de 2026 alcanzaron los 8.700 millones de dólares.
Te puede interesar: China planea sabotear los satélites de Elon Musk con una controvertida estrategia
La respuesta está en la apuesta de largo plazo: el mercado no valora a SpaceX únicamente como una empresa espacial, sino como la combinación de servicios de lanzamiento, Starlink, defensa, infraestructura satelital e inteligencia artificial, tras su integración con xAI.




