Tras meses de intenso trabajo, la apertura se celebró con un emotivo encuentro que reunió a Maricel Lungarzo y Guillermo Cerviño, creadores y benefactores de Lo de Tono, referentes del sector, autoridades gubernamentales, representantes del Banco Comafi y otras empresas aliadas, junto a las familias y jóvenes de la organización inclusiva Las Ilusiones.
Lo de Tono nació de un sueño familiar. “La casa de mi tío abuelo (Tono) era nuestro lugar de festejos. Cuando se puso en venta, decidimos con mi marido comprarla para transformarla en un espacio de autonomía para los chicos de Las Ilusiones y la ONG Despuntado, con la que veníamos colaborando”, cuenta Maricel Lungarzo. “Aunque nos dio pena, tuvimos que demolerla porque no tenía una infraestructura adecuada y decidimos construir desde cero. Un año y medio después, inauguramos un edificio adaptado, luminoso y acorde a las necesidades de los chicos”.

Ese esfuerzo se vio recompensado con creces: “Maricel y Guillermo pudieron materializar este proyecto innovador, único en el país tanto por la propuesta como por la infraestructura del lugar, que cuenta con una estética hermosa”, afirma Cynthia Avila, directora de Las Ilusiones
Del arte a la vida independiente: el ecosistema detrás del centro
Despuntado, la ONG que está detrás de la ejecución y gerenciamiento del proyecto, nació de la comunidad artística inclusiva Las ilusiones que desde 2014 fue creciendo hasta tener hoy sedes en la Ciudad de Buenos Aires y varias localidades de la provincia, de las que participan cerca de 500 artistas.
Creado para cubrir la falta de propuestas de autonomía al terminar la etapa escolar, este programa está dirigido a personas con discapacidad intelectual mayores de 17 años. En ese contexto y con el propósito de fomentar la independencia familiar, en 2022 se inauguró Casa TAO: un espacio clave donde se organizan desde salidas culturales y viajes, hasta talleres prácticos. En ellos, los participantes aprenden habilidades esenciales para el día a día, como el manejo del dinero, la cocina o el uso de electrodomésticos.
“Queremos que los chicos aprendan a convivir, se capaciten en oficios con salida laboral y mañana puedan vivir en su propio lugar”, explica Cynthia, coordinadora del programa TAO (tiempo, autonomía y ocupación). “Nos enfocamos en ese tema específico porque consideramos que, dentro del espectro de la discapacidad intelectual, todos pueden adquirir ciertos niveles de autonomía: viviendo con sus familias o alcanzando la vida independiente”, detalla la especialista.
Con la inauguración de “Lo de Tono”, los participantes acceden a un entorno de aprendizaje práctico basado en la experiencia directa. La propuesta residencial está diseñada para equilibrar la interacción social en áreas comunes con el resguardo de la intimidad en espacios privados, y permite el desarrollo de habilidades esenciales para la vida cotidiana. Al mismo tiempo, el centro asume la misión de brindar formación formal en oficios orientada a una inserción laboral futura y real. El propósito definitivo es abordar el aprendizaje desde la praxis, impulsando a cada persona a hacerse responsable, con los apoyos que requiera, de sus propios desafíos.
Los retos de la inclusión en Argentina
-Desde la experiencia de su organización, ¿cuáles consideran que son los mayores desafíos que enfrentan hoy las personas con discapacidad intelectual en nuestro país?
Cynthia Avila: Para mí, es fundamental encontrar espacios donde realmente se conciba a las personas con discapacidad intelectual como sujetos de derecho, capaces de alcanzar una vida adulta, autónoma y plena. Esto implica acceder a un trabajo con un sueldo digno que les permita independizarse y contar con entornos que fomenten su autodeterminación, incluyendo la posibilidad de vivir solos.
Maricel Lungarzo: La realidad es que muchas de las propuestas actuales no cumplen con estos objetivos: abundan las pasantías laborales y los talleres que enseñan habilidades sociales, domésticas u ocupacional que después no tienen dónde aplicarse. Al no haber un terreno real de inserción, ese aprendizaje se pierde. A esto se suma la trampa burocrática y económica: si consiguen un empleo –que suele ser temporal o indefinido– pierden los subsidios estatales, aun cuando el sueldo que reciben es significativamente menor que la ayuda económica que recibían. El ideal sería que trabaje y ya no lo necesite, pero ante la inestabilidad, se convierte en un riesgo.¿Dónde está la verdadera oportunidad entonces?

CA: Ante este panorama, las familias suelen estar exhaustas de encontrarse con puertas cerradas y lidiar con el temor a los contextos desfavorables a los que se exponen sus hijos. Sin embargo, en medio de esta desprotección, el apoyo mutuo y el acompañamiento entre las propias familias se vuelve un pilar indispensable.
-¿Qué rol deben asumir el Estado y el sector privado para derribar las barreras que hoy impiden la inclusión laboral de las personas con discapacidad?
ML: Creo que todavía hay que hacer un trabajo muy profundo, tanto desde las políticas públicas como desde el sector privado. No podemos seguir viendo esto como compartimentos estancos; hay que cambiar la mirada.
Desde el sector privado, la principal misión es unir voluntades y transformarlas en proyectos reales. Hay mucha gente con ganas de ayudar que solo necesita encontrar el modo.
-¿Qué medidas concretas esperarían por parte del Estado para facilitar este tipo de proyectos?
ML: Yo esperaría, como primera medida, que se revisen y actualicen ciertas disposiciones y requisitos, en especial los vinculados a las viviendas y los inmuebles de propiedad del gobierno, para facilitar su reutilización. Hoy es posible reconvertirlos en centros educativos, pero creo que, si se articula lo público y lo privado, podríamos multiplicar los espacios dedicados no solo a la educción, sino también a la inclusión real.
El camino hacia el empleo y el derecho a equivocarse
-¿Cómo trabajan la autonomía de los chicos pensando en el día que ya no tengan el acompañamiento de la institución, y qué desafíos ven hoy en el sector empleador?
CA: Uno de nuestros compromisos en Lo de Tono es que por la tarde funcione un espacio de formación laboral. Ofrecemos capacitación en oficios como maestranza, asistente de botánica y preceptoría (por ejemplo, preceptores en arte), así como en jardinería y lavado de autos. El objetivo es que adquieran herramientas que puedan desarrollar de modo autónomo en su vida, más allá de nuestro acompañamiento.
ML: Como empleadores, si tuviéramos un mayor conocimiento sobre las habilidades y limitaciones de los jóvenes con discapacidad, podríamos ofrecer muchas más oportunidades laborales. Iniciativas como “Alamesa” –el restaurante impulsado por el médico Fernando Polack y atendido por jóvenes con discapacidad– demuestran que el verdadero límite no está en su condición, sino en la falta de oportunidades.
–Pensando en esto, ¿qué pasos fundamentales debemos dar como sociedad y mercado laboral para pasar de la simple “buena voluntad” a una capacitación formal que garantice una inclusión real y autónoma?»
CA: “Alamesa” es un espacio donde las reglas convencionales cambian y son los comensales quienes deben adaptarse al entorno. Es un excelente ejemplo de integración, pero es importante señalar que no es el único porque existen distintas experiencias exitosas de autonomía e inserción laboral y artística.
Respecto a la cuestión laboral, si bien los incentivos fiscales para los empleadores –como la reducción de cargas sociales– podrían ayudar, lo ideal sería que la inclusión ocurriera de forma natural. Sin embargo, es un tema complejo. Muchas personas están capacitadas para realizar ciertas tareas, pero también es real que muchas otras no pueden acceder a un empleo porque como sociedad no les brindamos la formación adecuada.

ML: Yo creo que la clave es capacitarlos en oficios prácticos. Si logramos que dominen una tarea específica, el día de mañana, cuando alguien necesite –por ejemplo– un jardinero para arreglar las macetas de su balcón, lo que importará será su idoneidad para el trabajo, no su condición. Como sociedad, todavía nos falta aprender muchísimo.
CA: Con ese norte, y en alianza con el Banco Comafi, impulsamos hace un tiempo la capacitación Conciencia Inclusiva, diseñada para que el personal bancario sepa cómo interactuar y asistir correctamente a un cliente con discapacidad. Es una forma de empezar a tejer una red social más integradora.. Estamos pensando y actuando desde todos los frentes posibles, porque sabemos que hay mucha gente haciendo grandes esfuerzos que hoy, lamentablemente, no tienen visibilidad.
–¿Cuál creen que es hoy la mayor barrera que impide la diversidad y la equidad en la contratación laboral de las empresas?
ML: Estoy segura de que un mayor conocimiento sobre las distintas discapacidades permitiría a los empleadores generar oportunidades verdaderamente inclusivas. Para lograrlo, es fundamental capacitar tanto a las personas con discapacidad como a las empresas; solo así podremos derribar mitos, vencer temores y promover políticas –públicas y privadas– que incentiven la inclusión.
CA :Estoy de acuerdo y, por otro lado, considero que el verdadero cambio cultural empieza por cómo reaccionamos ante el error. Quienes acompañamos a personas con discapacidad debemos corrernos del lugar del juicio constante: equivocarse es un derecho fundamental para cualquier ser humano, y es la base para aprender, formarse y decidir con autonomía. No importa si decide hoy levantarse y salir con remera corta, aunque haga frío. La próxima, usará un buzo.
ML: Muchas veces, las metas planteadas para las personas con discapacidad se perciben como una utopía. Sin embargo, para abrir caminos reales es indispensable materializar esos proyectos: concretar objetivos tangibles es el propósito central de Lo de Tono.

-Por último, ¿qué podría hacer el ciudadano común para contribuir a la construcción de una sociedad más inclusiva?
CA: En realidad, la inclusión debe ser una postura ante la vida. Todos los días tenemos la oportunidad de actuar para ser más empáticos y abiertos que el día anterior. Por dar un ejemplo sencillo: algo tan cotidiano y mínimo como no obstruir una rampa de accesibilidad es una acción clara. Se trata, en el fondo, de levantar la mirada y ser conscientes de nuestro entorno.
ML: Mi gran deseo es que más empresas del sector privado se sumen a replicar este modelo. Es una invitación abierta a que existan proyectos como Lo de Tono en todos lados.




