Se trata de una empresa de servicios en la nube y compras online. Su objetivo sería insertar productos de software y hardware con OpenAI para diversificar el mercado.
La decisión promete una experiencia más personalizada, pero despierta fuertes debates éticos, legales y sociales sobre los límites del deseo en la inteligencia artificial (IA).
La empresa de Sam Altman lanzó un modelo de ‘opt-out’ que permite usar obras con copyright, a menos que sus titulares lo bloqueen, cambiando las reglas del juego en derechos de autor.
Mientras los usuarios descansan, el modelo generativo de IA se adelanta a los preparativos y desarrolla tarjetas personalizadas con recomendaciones y resúmenes diarios.
Los magnates del mundo de la tecnología comenzaron a construir sus propios refugios anticipando un apocalipsis, ¿pero cuál?
En los últimos años, distintos dueños de...