París refuerza su capacidad de disuasión estratégica con el ensayo del proyectil balístico mar-tierra de última generación en el Atlántico Norte, presenciado en vivo por el presidente Emmanuel Macron.
Durante casi dos décadas, el país desarrolló en secreto el único proyectil de alcance intermedio de la región, pero el proyecto falló por presiones internas y externas.
La potencia militar de América del Sur avanza en el desarrollo de su proyectil con tecnología nacional, un hito que evoca al frustrado intento argentino de décadas atrás.