Gvili, un oficial de policía de 24 años que murió defendiendo a su país durante la incursión inicial de Hamás, fue el último de los 251 secuestrados en ser devuelto a Israel.
La nueva cifra difiere alevosamente de los 3.117 fallecidos reportados en los informes oficiales del régimen de los Ayatolá y pone en alerta a organismos de derechos humanos.