Los juicios contra Meta y el escándalo de Grok exponen una misma grieta: las plataformas tecnológicas construyeron sistemas optimizados para el engagement sin prever —o sin querer prever— que esa misma optimización podía convertirse en infraestructura para el daño. La regulación llega tarde, pero por primera vez llega con consecuencias reales.
Según el CEO de SpaceX, la compañía redefinió su hoja de ruta espacial para reconfigurar el rumbo de la exploración privada. Los detalles de su ambicioso plan.
La inteligencia artificial Grok, integrada en la red social X de Elon Musk, enfrenta investigaciones en la Unión Europea y el Reino Unido por la generación de deepfakes y contenidos ilegales.
El CEO de Tesla y dueño de la red social X apuesta por una posteridad donde los humanos serán meros agricultores metafóricos de verduras. ¿A qué se refiere con esta concepción del mundo?
La generación de imágenes falsas y sexualizadas sin consentimiento puso a la IA de xAI en la mira de gobiernos como Reino Unido e Italia, que exigen límites más estrictos y responsabilidades claras.
El magnate tecnológico busca corregir lo que considera sesgos ideológicos y errores de Wikipedia, ofreciendo una alternativa más actualizada, veloz y mediada por IA, aunque el proyecto despierta dudas sobre neutralidad y transparencia.
Con la adquisición de EchoStar, el dueño de SpaceX busca expandir la infraestructura satelital de Starlink y consolidar su dominio en telecomunicaciones y exploración espacial, marcando un nuevo hito en la competencia global.
En medio de una guerra por la inteligencia artificial, el magnate sudafricano causa revuelo con fuertes acusaciones y hasta incluso amenaza con demandar a la competencia.