Tenía solo 26 años al entrar en combate desde la soledad de la cabina de su A4. El comodoro (R) Carlos Rinke integró la Fuerza Aérea que, con tecnología rústica, se atrevió a dejarlo todo en cada ataque a los buques ingleses. Hasta el final de sus días mantuvo viva la memoria de los caídos en Malvinas.