La renuncia se dió en medio de un escenario de incertidumbre en el país, además de que coincide con una ola de malestar social que recorre varios países de Europa.
Estudiantes, sindicatos y trabajadores salieron a las calles a manifestar su descontento y la situación derivó en violentos disturbios, detenciones y toques de queda en varias ciudades. Las razones.
El “corazón de Europa” atraviesa una crisis sin precedentes, con puertos convertidos en rutas del narcotráfico y una deuda pública que supera el 100% del PBI.