Según información aportada por los gobiernos de Tailandia y Camboya, al menos un soldado tailandés y cuatro civiles camboyanos murieron, varios resultaron heridos y decenas de miles de habitantes debieron abandonar sus hogares.
La tregua mediada por actores internacionales se quebró nuevamente y la región vuelve a sumirse en el caos.
Tailandia vs. Camboya: ¿por qué estalló nuevamente el conflicto?
El violento estallido ocurre meses después de que se firmara un alto al fuego en julio, tras una ola de combates que dejó decenas de muertos y más de 200.000 desplazados. Las hostilidades reanudadas involucraron ataques aéreos, uso de artillería, misiles y drones, mientras ambos países se acusan mutuamente de provocar el estallido del nuevo conflicto.
El nuevo enfrentamiento entre Tailandia y Camboya dejó al menos un soldado muerto y ocho heridos del lado tailandés, mientras que los camboyanis reportaron cuatro civiles muertos producto de los bombardeos.
Según el ejército de Tailandia, la muerte de un soldado durante el fin de semana fue el disparador de los ataques aéreos contra posiciones militares camboyanas. Por su parte, Camboya respondió que los bombardeos afectaron zonas civiles, incluyendo poblaciones alejadas de áreas de combate, lo que elevó el número de víctimas civiles a al menos cuatro, mientras que una docena resultaron heridos.
Se estima que decenas de miles de personas debieron evacuar sus hogares a ambos lados de la frontera, generando una nueva crisis humanitaria con refugiados internos y desplazados en zonas rurales.
El alto el fuego, firmado en julio de 2025 tras cinco días de combates graves, había sido alcanzado gracias a importantes mediaciones internacionales. Sin embargo, la gestión diplomática no alivió las tensiones territoriales y no se avanzó en un tratado de paz que resuelva las diferencias.
Meses atrás, Tailandia había sorprendido con el cierre del paso de Poipet, que colinda con la provincia de Sa Kaeo en Camboya, tras haberlo mantenido abierto durante un día y sin mayores informaciones respecto a su reapertura.
Esta ubicación es clave para el comercio entre ambos países y el flujo entre poblaciones, pero su libre acceso había sido motivo de críticas por los ciudadanos tailandeses debido a la continua tensión y el temor al resurgimiento de los enfrentamientos.
La principal preocupación de la comunidad internacional es que produzca una nueva oleada de desplazados, que durante el conflicto de julio alcanzó a 200.000 personas entre ciudadanos de Tailandia y Camboya.
El pasado 26 de agosto, la portavoz del Ministerio de Defensa camboyano, Maly Socheata, informó sobre un intento de incursión por parte de tropas tailandesas en la provincia de Banteay Meanchey, en el noroeste del país. A esto se suman las acusaciones mutuas de colocar minas y provocaciones no resueltas que reactivaron el conflicto apenas unos meses después.
El fracaso del alto el fuego firmado hace tan solo cinco meses y la renovada violencia despertó alertas en la comunidad internacional. Países del sudeste asiático llamaron a la moderación, advirtiendo que una escalada entre Tailandia y Camboya podría generar una crisis humanitaria y desestabilizar a las naciones vecinas. De momento, no hay mediación entre ambos países y el conflicto parece retornar a la tensión experimentada a mediados de 2025.
Según el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), los 100 mayores productores de armas registraron un aumento significativo en sus ganancias, impulsado principalmente por la guerra en Ucrania y la creciente amenaza que representa Rusia. Esto llevó a diversos países a ampliar y modernizar sus arsenales.
Al respecto, las principales empresas que experimentaron este incremento están radicadas en Estados Unidos y Europa, aunque se observaron aumentos interanuales en todas las regiones del mundo. Las únicas excepciones fueron Asia y Oceanía, debido a los problemas en la industria de armamento china.
Rearme militar: por qué las principales empresas experimentaron aumentos en sus ingresos
Dentro del continente europeo, y excluyendo a Rusia, 23 de las 26 empresas de armamento que figuran en el Top 100 incrementaron sus ingresos. En conjunto, sus ventas de armamento crecieron un 13%.
Por otro lado, dos de las empresas rusas incluidas en la lista, Rostec y United Shipbuilding Corporation, aumentaron sus ingresos en un 23%, pese a las sanciones internacionales. Este crecimiento se debe a la constante y creciente demanda interna provocada por la guerra con Ucrania.
Entre las cuatro empresas fabricantes de armas que más aumentaron sus ingresos encontramos a Lockheed Martin y RTX.
Asia y Oceanía, por su parte, fueron las únicas regiones del mundo que registraron un descenso de ingresos, con una caída del 1,2% respecto a 2023. Esta disminución regional se debe, sobre todo, a la reducción del 10% en las ventasde las ocho empresas chinas incluidas en el Top 100. El caso más destacado fue el de NORINCO, la principal productora china de sistemas terrestres, que registró una caída del 31% en sus ingresos.
De todas formas, las empresas más destacadas de Japón y Corea del Sur sí tuvieron un incremento en la demanda, tanto europea como nacional. Cinco empresas japonesas aumentaron sus ingresos en un 40%, mientras que las cuatro surcoreanas lo hicieron en un 31%.
En Oriente Medio, los ingresos combinados de las nueve empresas ubicadas en esa región crecieron un 14%. Pese al rechazo a las acciones de Israel en Gaza, las firmas israelíes tuvieron un incremento del 16%. Asimismo, cinco empresas turcas obtuvieron un alza interanual del 11%.
Aunque tuvieron un aumento histórico en sus ingresos, las empresas estadounidenses experimentan retrasos y sobrecostos.
Estados Unidos encabeza la lista de aumentos. Las 39 empresas estadounidenses incrementaron sus ingresos en un 3,8%, lo que representa cerca de la mitad de la renta global del Top 100. Debemos tener en cuenta que cuatro de los principales productores de armas del mundo tienen su base en Norteamérica: Lockheed Martin, RTX, Northrop Grumman y General Dynamics.
Fabricantes de armas: la razón y las dificultades detrás de este incremento
El aumento está directamente ligado a la demanda procedente de la guerra en Ucrania y de una creciente percepción de la amenaza rusa, especialmente, para Europa. Las crecientes tensiones geopolíticas globales y regionales, sumado a la situación en Gaza, también fueron factores fundamentales para impulsar un gasto militar en constante aumento.
Sin embargo, y a pesar del fuerte aumento en la demanda, la industria armamentística también enfrenta obstáculos que limitan su capacidad de respuesta. En Estados Unidos, los retrasos y sobrecostos en programas clave siguen afectando los plazos de entrega y presionando los presupuestos militares.
En Europa, la dependencia de minerales críticos y la necesidad de reestructurar las cadenas de suministro encarece la producción y genera incertidumbre en los planes de rearme.
A su vez, aunque Rusia logró incrementar sus ingresos, aún lidia con una escasez de mano de obra cualificada que dificulta sostener el ritmo de producción. En tanto que, en China, las acusaciones de corrupción provocaron la cancelación o demora de varios contratos, frenando temporalmente su proceso de modernización militar.
La rivalidad entre Estados Unidos y China encontró en las criptomonedas un nuevo escenario de disputa estratégica. No se trata solo de una pelea tecnológica: detrás están el control financiero global, la seguridad nacional y la capacidad de cada potencia para influir en el sistema económico del futuro.
China y EE. UU.: del dólar y el yuan, a las criptomonedas
Mientras Estados Unidos avanza hacia la integración regulada de los activos digitales para convertirlos en una herramienta económica competitiva, China sigue apostando por la prohibición estricta, impulsando en paralelo su moneda digital estatal. Esta diferencia de estrategias refleja dos modelos opuestos de poder.
Estados Unidos, aun con debates internos, decidió que las cripto, en especial las que poseen respaldo o reservas estables, pueden fortalecer su rol en las finanzas globales si se las regula en vez de bloquearlas. El país impulsa marcos normativos para las stablecoins (monedas digitales con valor estable vinculadas a un activo tradicional, como el dólar o el petróleo), busca integrarlas al sistema bancario y permitir que empresas y fondos de inversión operen con ellas bajo supervisión federal.
Estados Unidos avanza hacia la integración regulada de los activos digitales para convertirlos en una herramienta económica competitiva.
La lógica es clara: si los dólares digitales privados se expanden, la influencia del dólar en el comercio mundial también lo hace. El plan estadounidense es transformar el ecosistema cripto en una extensión del poder financiero que ya posee, evitando perder terreno frente a monedas digitales de otras potencias.
China, en cambio, persigue la dirección opuesta. Desde 2021 mantiene una prohibición total al comercio y la minería de criptomonedas. Recientemente, durante la última semana de noviembre de 2025, el Banco Popular de China ratificó y reforzó esta medida. Su argumento oficial mezcla preocupación por la volatilidad, los riesgos financieros y el consumo energético, pero la razón profunda es política: las criptomonedas, descentralizadas y difíciles de controlar, amenazan la capacidad del Estado para monitorear el flujo de capitales.
En vez de permitir un ecosistema privado, China creó el e-CNY, su moneda digital de banco central, completamente trazable y gestionada por el gobierno. Su objetivo es doble: disciplinar el mercado interno y, a la vez, proyectar el yuan digital hacia el comercio internacional, especialmente en países de la Franja y la Ruta.
China, desde 2021 mantiene una prohibición total al comercio y la minería de criptomonedas.
Guerra comercial: cuál sería el impacto mundial de estas estrategias con criptomonedas
El choque de estrategias tiene un impacto directo en la guerra comercial y tecnológica entre ambas potencias. Para Estados Unidos, las cripto representan una oportunidad para consolidar la supremacía del dólar en un mundo que avanza hacia pagos digitales descentralizados.
Para China, permitir criptomonedas privadas sería regalarle a Washington una ventaja estratégica, ya que la mayoría de los activos digitales relevantes está dolarizada. Por eso la postura china no es solo prohibición: es sustitución. Su apuesta es que, a largo plazo, los países que dependen del comercio con China adopten sistemas de pago basados en el yuan digital, reduciendo la hegemonía del dólar.
Como una película que se repite veinte años más tarde, la instalación de la futura planta de hidrógeno verde en Paysandú amenaza con despertar la polémica que generaron las papeleras en Fray Bentos durante el gobierno de Néstor y Cristina Kirchner. Tras una reunión que mantuvo con su par uruguayo Mario Lubetkin en Montevideo, el canciller argentino Pablo Quirnotransmitió el especial interés de nuestro país de “extremar los recaudos para evitar efectos perjudiciales sobre las actividades económicas preexistentes de las poblaciones ribereñas, vinculadas al uso racional del río Uruguay”.
Los cancilleres Pablo Quirno y Mario Lubetkin, junto al gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, en una reciente reunión.
Por su parte, el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, y el intendente de Colón, José Luis Walser, han expresado su pedido de reubicación de la planta. “Seguimos defendiendo el desarrollo turístico y productivo de la ciudad y planteamos con énfasis la necesidad de relocalizar el proyecto”, sostuvo el mandatario provincial. “Nuestro desarrollo económico depende del turismo y del río. Este tipo de megaproyectos industriales puede generar daños irreversibles si no se planifican correctamente”, señaló el intendente Walser.
“Se tomarán todas las medidas para reducir y eliminar las dudas y que prevalezca la serenidad técnica y científica”, aseguró, por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores del Uruguay, Mario Lubetkin. Mientras tanto, la empresa responsable del proyecto, HIF Global, señaló que valora que “las inquietudes se expresen en el marco democrático” y advirtió que “es importante que la discusión se base en hechos y no en contenidos virales con premisas falsas”.
Un grupo de vecinos de la localidad entrerriana de Colón protestan contra la instalación de la planta de hidrógeno verde.
Hidrógeno verde en Uruguay: cómo es el proyecto que recuerda al “caso de las papeleras”
La planta, a instalarse en la localidad de Constancia —en el departamento de Paysandú— apunta a la producción de combustibles sintéticos, a partir de la producción de 170.540 toneladas anuales de hidrógeno verde. El proyecto, que deberá contar con un estudio de impacto ambiental previo, involucra una inversión de 5300 millones de dólares y la creación de más de 300 empleos permanentes, una vez que entre en operación. Al respecto, HIF Global estima iniciar la construcción de la planta durante el segundo semestre de 2026 y finalizar en 2029.
La comunidad de Colón cuestiona los efectos de la nueva planta sobre la sostenibilidad de las actividades en el río Uruguay.
El proyecto producirá metanol y gasolina verdes mediante la electrólisis del agua del río Uruguay y utilizando CO2 proveniente de la planta de Alcoholes del Uruguay (ALUR) en Paysandú y de desechos forestales provenientes de predios y aserraderos ubicados en un radio aproximado de 300 kilómetros. Los combustibles producidos serán transportados por ductos desde la planta de HIF Global hasta la planta de ALUR, donde se almacenarán para su posterior exportación.
HIF Global tiene, entre sus inversores, a la empresa chilena Andes Mining Energy (AME), la automotriz alemana Porsche, las compañías estadounidenses EIG y Baker Hughes y las japonesas Idemitsu Kosan y Jogmec. Cuenta con una planta de combustibles verdes (e-combustibles) actualmente operativa en Punta Arenas (Chile), primera de su tipo en el mundo; y otros cuatro proyectos en etapa de desarrollo avanzado en Matagorda (Estados Unidos), Cabo Negro (Chile), Açu (Río de Janeiro, Brasil) y Tasmania (Australia).
Las inundaciones que golpearon amplias regiones de Asia en 2025 dejaron una de las postales más contundentes del impacto del cambio climático en el hemisferio sur. Las intensas lluvias, alimentadas por un monzón, el fenómeno meteorológico en donde los vientos crean períodos húmedos y secos alternativamente, excepcionalmente fuerte y por una serie de ciclones que se desplazaron con trayectorias inusuales, provocaron desbordes de ríos, deslizamientos de tierra y la paralización de ciudades enteras.
En países como India, Bangladesh, Nepal y Tailandia, millones de personas se vieron obligadas a evacuar sus hogares en cuestión de horas, mientras que las infraestructuras públicas quedaron bajo el agua en una escala pocas veces vista. La combinación de precipitaciones diarias equivalentes a semanas enteras de lluvia y tormentas que se intensificaron con rapidez creó un escenario caótico en el que los gobiernos debieron activar planes de emergencia de manera simultánea en varias regiones.
Estos fenómenos naturales, aunque forman parte del clima histórico del sur de Asia, están adquiriendo un comportamiento más errático y destructivo. El monzón, que tradicionalmente aporta el agua necesaria para la agricultura y regula los ciclos de vida en el subcontinente, se volvió más irregular en sus tiempos y más extremo en su intensidad.
En países como India, Bangladesh, Nepal y Tailandia, millones de personas se vieron obligadas a evacuar sus hogares en cuestión de horas, mientras que las infraestructuras públicas quedaron bajo el agua en una escala pocas veces vista.
Las lluvias, que alguna vez estuvieron distribuidas en varios meses, ahora se concentran en lapsos muy cortos, saturando el suelo y desbordando ríos con una facilidad preocupante. A esto se suma la aparición de ciclones más potentes en el océano Índico, que encuentran aguas más cálidas y, por lo tanto, más energía para fortalecerse.
Los impactos del cambio climático en los recientes desastres naturales en Asia
La combinación de ambos sistemas climáticos sobre áreas densamente pobladas explica la magnitud del desastre humano y material, que dejó barrios enteros bajo agua y cultivos destruidos en plena temporada de siembra.
El impacto es especialmente severo porque afecta a poblaciones que dependen casi por completo de los ciclos agrícolas y pesqueros para sobrevivir. En Bangladesh, pueblos enteros quedaron aislados al romperse carreteras, mientras que en India el agua arrasó con campos de arroz y algodón listos para la cosecha.
Nepal registró deslizamientos de montaña que bloquearon rutas esenciales para la distribución de alimentos, generando focos de escasez en zonas que ya enfrentaban dificultades logísticas. Tailandia, por su parte, vivió inundaciones urbanas que paralizaron centros industriales y turísticos, provocando pérdidas millonarias y comprometiendo aún más la economía local.
En todos los casos, el patrón se repite: eventos que antes ocurrían cada diez o veinte años, ahora se presentan en lapsos mucho más cortos, dejando a las comunidades sin tiempo real para recuperarse.
La combinación de ambos sistemas climáticos sobre áreas densamente pobladas explica la magnitud del desastre humano y material.
Los científicos señalan que estas inundaciones son una señal inequívoca del efecto acumulado del calentamiento global en los sistemas climáticos asiáticos. Las temperaturas más altas intensifican la evaporación, generan más humedad en la atmósfera y elevan la probabilidad de tormentas severas.
Además, el incremento del nivel del mar vuelve más vulnerables las zonas costeras, donde los ciclones provocan marejadas que penetran cada vez más hacia el interior. Aunque los países de la región avanzaron en sistemas de alerta y estrategias de adaptación, la magnitud de los eventos de 2025 demuestra que las defensas actuales no son suficientes frente al ritmo acelerado del cambio climático.
En definitiva, la crisis dejó al descubierto la urgencia de invertir en infraestructuras resilientes, mejorar la planificación urbana y adoptar políticas ambientales que mitiguen los efectos de estos fenómenos, que ya no pueden considerarse excepcionales sino parte de una nueva normalidad climática.
Para los hombres y mujeres que habitan el Continente Blanco, la fe se vuelve una compañera silenciosa y constante. Por lo tanto, los espacios religiosos resultan fundamentales para recrear un sentido de comunidad y hogar. Así nació la primera iglesia de culto católico de la Antártida: la Capilla San Francisco de Asís, cuya apertura oficial fue el 28 de febrero de 1976, en la base Esperanza. Esta estación científica, inaugurada en diciembre de 1952 en el extremo norte de la península antártica, se destaca por ser la única que alberga familias, y fue precisamente en ese templo donde se celebró el primer casamiento religioso y el primer bautismo.
Aunque esta capilla es la más antigua, la historia de la Iglesia católica en el sexto continente comienza varias décadas antes. El verdadero hito fundacional ocurrió el 20 de febrero de 1946 en el observatorio ubicado en la isla Laurie de las Orcadas del Sur, cuando el jesuita Felipe Lérida bendijo las instalaciones y ofició, tras levantar una cruz de madera de 8 metros de altura, la primera misa en suelo antártico, en la base científica argentina pionera instalada en la región: la base Orcadas. En aquella jornada histórica, el padre Lérida entronizó la imagen de la Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora de Luján y envió un telegrama al Papa Pío XII: “Celebrada primera misa, erigida Cruz, establecido culto Virgen María, Continente Antártico, Islas Orcadas, Rep. Argentina. Solicita bendición Padre Lérida, jesuita, Buenos Aires”.
Inaugurado en 2023, el Oratorio Santo Cura Brochero, Base Petrel.
Durante las siguientes tres décadas y hasta la inauguración de la Capilla San Francisco de Asís –la más antigua de la Antártida–, el continente permaneció sin templos permanentes.
De Orcadas a Petrel, las siete capillas católicas antárticas argentinas
En la actualidad, Argentina cuenta con siete bases científicas permanentes en territorio antártico. Cada una de ellas tiene un espacio dedicado a la religiosidad, construido por los integrantes de las dotaciones durante las invernadas.
De algunas, no hay demasiada información. Ese es el caso de la Capilla Stella Maris de la Base Orcadas, Cristo Caminante, levantada en la base San Martín, primera instalación argentina en territorio continental antártico fundada en 1951, y de San Pablo Apóstol de la base Carlini, ubicada en la península Potter de la isla 25 de Mayo, del archipiélago de Shetland del Sur.
Capilla San Pablo Apòstol, base Carlini, ubicada en la caleta Potter, isla 25 de Mayo.
Otras tienen características particulares. En la base Marambio, inaugurada en 1996, se encuentra la capilla de la Santísima Virgen de Luján, que cuenta con una réplica de su imagen traída desde el santuario original y con un solideo y un rosario donados por el Papa Francisco, que están resguardados en un cofre de madera con cubierta de cristal.
Quizás la estrella de las capillas antárticas sea Nuestra Señora de las Nieves, en la base Belgrano II, el templo más austral del mundo, que está excavado en el hielo y rodeado de túneles que se utilizan para almacenamiento, entre otras cosas. La capilla del fin del mundo posee dos crucifijos, un altar con la imagen de la Virgen de Luján, patrona de la Argentina, unas pocas sillas y, desde febrero de 2024, una imagen de Mama Antula, la primera santa argentina.
Capilla Nuestra Señora de las Nieves, excavada en el hielo, en base Belgrano II, a 1.300 km del Polo Sur.
Y el más reciente, inaugurado en el año 2023 en el marco de la reconstrucción de la base Petrel, es el Oratorio Santo Cura Brochero. El conocido como “cura gaucho”, sacerdote católico canonizado en 2016, que dedicó su vida a los pobres y enfermos, tiene hoy su templo, al pie del glaciar Rosamaría en la rada Petrel. El denominado oratorio por su pequeño tamaño fue construido en la vieja y deteriorada casa de botes y cuenta con un poncho bendecido del santo y una escultura de él donada por el artista Julio Incardona.
La historia del Papa Francisco y la Antártida
A pesar de no haber visitado el Continente Blanco, la figura del Papa Francisco dejó una marca significativa en las dotaciones de las bases antárticas argentinas, que se puso de manifiesto tanto en hitos conmemorativos como en los gestos personales de cercanía.
Capilla Cristo Caminante, base San Martín, fundada en 1951, primera instalación argentina en territorio continental antártico.
La capilla pionera San Francisco de Asís, por ejemplo, fue escenario de varios hitos en honor al Pontífice: en 2013, se celebró la primera misa de acción de gracias tras el nombramiento de Jorge Mario Bergoglio como Papa. Posteriormente, en marzo de 2014, al cumplirse un año del pontificado, se inauguró el campanario más austral del mundo en homenaje al Papa Francisco. A la vez, durante la ceremonia de la Eucaristía del Miércoles de Ceniza, la dotación de base Esperanza participó de la colocación de un solideo del Papa en una urna de cristal.
Finalmente, en noviembre de 2014, el Capellán Mayor del Ejército Argentino entregó a la dotación argentina para el 2015 una reliquia de San Francisco de Asís destinada al templo.
Capilla Stella Maris de la Base Orcadas, primera instalación científica argentina. (Foto: Dotación 121 Base Orcadas).
Otro hecho significativo que dejó huella fue cuando, en el año 2015, Francisco respondió a una solicitud por correo electrónico del suboficial Gabriel Almada y contactó telefónicamente a la dotación de la base Marambio para ofrecerles un saludo de Pascua, llamado que produjo una profunda emoción en todo el personal.
Templos y capillas: el refugio espiritual en el fin del mundo
Lejos de ser simples construcciones o lugares de culto, estos templos son primordiales para la conexión espiritual de las comunidades antárticas. De hecho, no solo nuestro país tiene presencia católica en el sexto continente. Cuentan con capillas también Chile, Estados Unidos, Bulgaria, Ucrania, Rusia y Francia. Aunque a menudo queda en segundo plano ante las rigurosas actividades científicas y logísticas, la dimensión espiritual en la Antártida resulta crucial para quienes residen y trabajan en la región polar.
Sin dudas, estos espacios de recogimiento, independientemente de la fe profesada, se convierten en verdaderos refugios y puntos de reflexión en uno de los entornos más aislados e implacables del planeta. Estas instalaciones, pequeñas y sobrias, ofrecen un soporte emocional esencial para quienes pasan un año entero separados de sus seres queridos y ayudan a poner en valor la experiencia comunitaria y fraternal.
El Parlamento Europeo avanzó en uno de los debates más sensibles de los últimos años: la restricción de edad para acceder a redes sociales y plataformas digitales. La resolución aprobada no es aún vinculante, pero marca una posición política fuerte y consolida una tendencia que crece en todo el mundo.
Restricción de edad en redes sociales: cómo es la propuesta europea
La propuesta fija un umbral claro: establecer una edad mínima común de 16 años para que los usuarios puedan abrir cuentas en redes sociales y utilizar ciertos servicios digitales, incluidas plataformas impulsadas por inteligencia artificial. Para los adolescentes de entre 13 y 16 años, el acceso sería posible únicamente con consentimiento parental, mientras que para los menores de 13 la prohibición sería total.
Esta medida busca terminar con la disparidad entre países y reemplazar el mosaico de regulaciones actuales por un estándar homogéneo en los 27 Estados miembros.
El Parlamento sostiene que la decisión responde a un diagnóstico contundente: los menores se exponen cada vez más a riesgos como ciberacoso, contenido dañino, presión social, consumo adictivo de pantallas y manipulación algorítmica.
Muchos de estos problemas se ven amplificados por mecanismos de diseño que hoy forman parte del funcionamiento cotidiano de las redes, como el scroll infinito, las notificaciones constantes, los sistemas de recompensas visuales y las mecánicas similares a videojuegos presentes en algunas aplicaciones.
La resolución también propone supervisar o directamente prohibir este tipo de funciones cuando estén dirigidas a menores, así como limitar la publicidad segmentada y reforzar la protección frente a herramientas de IA que puedan exponer a vulnerabilidades o contenidos inapropiados.
Las polémicas detrás de esta restricción
Uno de los puntos más discutidos es la verificación de edad. Los legisladores europeos piden la creación de sistemas que permitan comprobar la identidad de los usuarios sin invadir su privacidad, posiblemente integrando herramientas de identidad digital europea.
Este proceso debería ser complementario, y no un sustituto, de la responsabilidad de las plataformas, que deberán rediseñar parte de sus servicios bajo el principio de “seguridad por defecto” para usuarios menores. La iniciativa busca imponer un estándar que obligue a las empresas tecnológicas a asumir un rol más activo en la protección infantil, algo que hasta ahora ha quedado en manos de mecanismos parciales o ineficientes.
Si las recomendaciones se transforman en una legislación formal, el impacto sería profundo. Millones de jóvenes necesitarían autorización de sus padres para seguir usando redes sociales, y las plataformas tendrían que invertir en nuevos sistemas de control, moderación y diseño.
Algunas funciones que hoy se consideran centrales para retener a los usuarios podrían verse limitadas o eliminadas para menores, y la publicidad orientada dejaría de ser una herramienta disponible en ese segmento. A nivel global, la Unión Europea podría convertirse en referente y empujar a otras regiones a adoptar normas similares, tal como ocurrió con el GDPR y las regulaciones de privacidad.
Sin embargo, el camino para implementar estas medidas no está libre de desafíos. Verificar la edad sin vulnerar la privacidad es un problema técnico y político complejo. Las plataformas podrían resistirse por el costo económico y por la posible pérdida de usuarios.
También existe un debate cultural entre quienes priorizan la protección infantil y quienes temen que estas normas recorten libertades digitales o generen mecanismos de vigilancia indirecta. Además, la resolución aún necesita que la Comisión Europea presente una propuesta legislativa formal y que los Estados miembros la aprueben, por lo que el proceso podría extenderse y modificarse.
La Unión Europea (UE) aprobó un acuerdo vinculante para prohibir las importaciones de gas natural ruso antes de noviembre de 2027. El bloque busca cortar su dependencia energética de Rusia, reducir los recursos que Rusia destina a la guerra en Ucraniay consolidar su autonomía energética hacia una nueva era.
Los detalles del acuerdo de la Unión Europea: qué prohíbe y desde cuándo
El pacto entre los 27 países miembros impone una prohibición gradual y definitiva para las importaciones de gas ruso, tanto gas natural tradicional como gas natural licuado (GNL).
Para contratos existentes a corto plazo, la restricción comenzará a aplicarse desde abril 2026 para el GNL y, desde junio 2026, para el gas por gasoducto
Los contratos de gas licuado a largo plazo perderán vigencia a partir del 1° de enero de 2027, mientras que los contratos de gas por gasoducto caducarán -como tarde- el 30 de septiembre de 2027. Igualmente, podrían prorrogarse hasta el 1° de noviembre si los Estados miembros necesitan completar sus reservas.
La Unión Europea comenzará a limitar las importaciones del gas ruso a partir de abril de 2026 y espera alcanzar la restricción máxima en noviembre de 2027.
De esta forma, la UE pone un plazo máximo a principios de noviembre de 2027 para interrumpir cualquier importación energética proveniente de Rusia, aunque existe una cláusula de emergencia.
Este artículo está contemplado para países sin salida al mar o con dificultades para diversificar su abastecimiento energético. Esa excepción podría activarse solo en situaciones extremas, como una crisis grave de suministro.
Energía para Europa: potenciales nuevos proveedores de gas
Ante la prohibición para importar gas proveniente de Rusia, el mapa de proveedores cobra mayor relevancia. En el primer trimestre de 2025, la mitad de las importaciones de gas natural licuado procedieron de Estados Unidos (50,7% del total de importaciones en valor), por delante de Rusia (17,0%) y Qatar (10,8%).
Más de la mitad del gas natural en estado gaseoso se importó de Noruega (52,6%). Le siguió Argelia con el 19,4%, por delante de Rusia con el 11,1%.
Se espera que la Unión Europea concrete su avance sobre el porcentaje de la participación energética por parte de Rusia e impulse mayores contratos con los proveedores existentes, que emergen como los principales candidatos.
Sin el gas ruso, la Unión Europea podría apoyarse en algunos de sus proveedores actuales como Estados Unidos, Noruega y Qatar, aunque deberá embarcarse en nuevas negociaciones para garantizar el suministro energético.
Australia podría ser una alternativa a tener en cuenta, a raíz del crecimiento como uno de los principales exportadores de GNL y su confiabilidad como proveedor a distintos países de Asia como China, Japón, Corea del Sur y Taiwán.
Queda descartado que el bloque europeo se asocie con Estados como Irán y China, también con un rol importante en el mercado global de gas, aunque vinculados estratégicamente a Moscú y sus esfuerzos de guerra en Ucrania.
Con el acuerdo aprobado, la Unión Europea se encamina a un escenario desafiante, donde dependerá de las decisiones estratégicas de sus líderes para sustituir el gas ruso antes de noviembre de 2027 y garantizar el abastecimiento energético, especialmente en países importadores como Austria, Bélgica, Francia, Eslovaquia, España y Hungría.
El Conurbano bonaerense concentra el 34% de los casos de homicidios de toda la Argentina.
Mientras tanto, al consultar sobre la percepción de las causas de la inseguridad, una encuesta del Observatorio de Psicología Social Aplicada (OPSA) de la Universidad de Buenos Aires (UBA) arrojó que la drogadicción y el narcotráfico figuran en segundo lugar con el 63%, detrás de la pobreza y marginalidad (64%).
“El asentamiento y la consolidación de bandas narcos en el principal territorio urbano del país no se explica solo por la violencia que ejercen en el espacio público, sino también, por la expansión de sus negocios ilícitos de modo más invisible e insonoro a los ojos y oídos de las autoridades que planifican las políticas de seguridad”, advierte el informe de FININT, cuyos autores son Guido Brunetti, Nicolás Vergara y Sebastián Martinenco.
La violencia delictiva en el Conurbano aún no se refleja en el aumentos de los homicidios, pero sí en la de robos violentos.
Homicidios: el GBA concentra el 34% de los casos del país
Al hacer un desglose de los datos oficiales, FININT da cuenta de una tendencia a una reducción gradual de la tasa de homicidios dolosos en el Conurbano bonaerense, aunque mantienen históricamente valores superiores al promedio nacional. Entre 2015 y 2024, la tasa bajó de 8,0 a 5,6 homicidios por cada 100.000 habitantes. En ese marco, apunta FININT, “los homicidios dolosos ocurridos en Gran Buenos Aires (GBA) representan el 34% de los acaecidos en todo el país y el 74% de los verificados en la provincia de Buenos Aires”.
Dentro del GBA, San Martín, con 8,2 homicidios por cada 100.000 habitantes, registra un incremento sostenido de homicidios dolosos desde 2022 y se consolida como el distrito con mayor nivel de violencia letal en el Conurbano. Le siguen en tasa de homicidios: José C. Paz (8,1), Lomas de Zamora (7,2), Moreno (7) y La Matanza (6,2). Este último distrito tuvo en 2024, en términos absolutos, el mayor volumen de homicidios de la región metropolitana, con un total de 152.
Los municipios de José C. Paz, Lomas de Zamora, Moreno y La Matanza registran las mayores cifras de homicidios del GBA.
Mientras tanto, en la ciudad de Buenos Aires, la Comuna 4 (La Boca, Parque Patricios, Barracas y Nueva Pompeya) presenta el índice más alto, con 8,3 homicidios por cada 100.000 habitantes, una cifra incluso superior a la de San Martín en el Conurbano. Le siguen la Comuna 8 (Villa Soldati, Villa Lugano y Villa Riachuelo), con 6,5 homicidios por cada 100.000 habitantes; y la Comuna 1 (Retiro, San Nicolás, Montserrat, San Telmo, Constitución y Puerto Madero), con 4,6.
Robos violentos: aumento del 500% en el Gran Buenos Aires
“Las tasas de robos violentos en el GBA muestran una evolución marcada por una fase de incremento sostenido desde 2017, alcanzando su punto máximo en 2024”, apunta el informe de FININT. En ese período, la cifra pasó de 3,9 a 26,8 robos por cada 100.000 habitantes, lo que representa un aumento acumulado de más del 500%. “El comportamiento ascendente del GBA se acentúa especialmente a partir de 2021, evidenciando una expansión de este fenómeno delictivo en un contexto de reactivación pospandemia”, añade el relevamiento.
Quilmes, Esteban Echeverría, Merlo, Malvinas Argentinas y Lanús registaron las tasas más altas de robos violentos.
FININT subraya que los robos violentos ocurridos en GBA representan el 51% de los hechos registrados en todo el país y el 70% de los registrados en la provincia de Buenos Aires. Quilmes (44,9) Esteban Echeverría (42,4), Merlo (41,0), Malvinas Argentinas (37) y Lanús (36,5) son los distritos con mayores tasas de robos violentos registrados en 2024. Los mayores aumentos interanuales de robos violentos se registraron en Lanús (+80%), Berazategui (+65%) y La Matanza (+55%).
Por su parte, los hechos de ese tipo ocurridos en laciudad de Buenos Aires representaron, en 2024, el 4% del total registrado en todo el país. Luego del pico registrado en 2022, cuando la tasa de robos violentos alcanzó la cifra de 46,9 por cada 100.000 habitantes, se redujo sensiblemente a solo 7,6 en 2024.
(*) Por Héctor Agustín Arrosio y Sergio Daniel Skobalski – Especial para DEF
El gobierno de los EE. UU. acaba de lanzar su nueva Estrategia de Seguridad Nacional (National Security Strategy, o NSS, por su sigla en inglés). Esta versíon 2025 marca una reorientación profunda del poder estadounidense: consolida una versión más agresiva y coherente del enfoque America First, desplaza el eje de la seguridad global hacia la resiliencia doméstica, reactiva la Doctrina Monroe mediante una proyección hemisférica reforzada y redefine la competencia con China en clave económica, tecnológica y geopolítica.
La NSS5 es el documento rector que se actualiza con cada nueva Administración desde el máximo nivel de conducción de los EE. UU. Este instrumento condiciona a toda la arquitectura doctrinaria compuesta por cerca de una veintena de piezas documentales, entre ellos: la Estrategia de Defensa Nacional (que rige a nivel del Departamento de Guerra), la Estrategia Militar Nacional (a se aplica a nivel de los jefes del Estado Mayor Conjunto) y la Revisión de la Postura Nuclear (en el caso de la última versión, de 2022, desde el nivel del Pentágono).
La Estrategia de Seguridad Nacional 2025 se distancia de las versiones 2017 y 2022.
Si se la compara con estrategias anteriores, abandona el lenguaje del “orden internacional basado en reglas” y lo sustituye por una lógica de soberanías competitivas, balances de poder y autonomía industrial. Para América Latina, Europa, China y Rusia, la estrategia abre simultáneamente riesgos y oportunidades, avanzando hacia un escenario internacional más transaccional, selectivo y basado en la capacidad de cada actor para alinearse, resistir o capitalizar la reconfiguración del poder estadounidense.
La transformación del America First
La Estrategia de Seguridad Nacional 2025 se distancia de las versiones 2017 y 2022 en tres dimensiones esenciales:
-Del internacionalismo condicionado al neo–soberanismo: la estrategia desacopla a EE. UU. del discurso liberal multilateralista y se inscribe en una matriz donde la soberanía es el principio rector, y la legitimidad de instituciones internacionales depende exclusivamente de su utilidad para los intereses estadounidenses. El proceso de base del sistema económico mundial es el control ascendente de los Estados-Nación sobre el mercado mundial, conducta que exhiben China y Rusia, homologada por EE. UU. con la segunda administración Trump.
Se abandona el paradigma internacionalista y los Estados-Nación vuelven a ser los actores centrales.
-Del rol hegemónico global al liderazgo selectivo: se renuncia explícitamente a sostener un orden internacional expansivo. El documento critica a las élites que aspiraron a una “dominación permanente” pos-Guerra Fría y que, según el diagnóstico oficial, habrían debilitado la economía y el tejido social estadounidenses.
-Del Medio Oriente al Hemisferio Occidental como eje crítico: aunque el Indo–Pacífico sigue siendo el teatro principal de competencia estratégica, la novedad doctrinaria de 2025 es la centralidad hemisférica (el Hemisferio Occidental o las Américas): la seguridad territorial, la migración y la presencia de potencias extrarregionales en América Latina pasan a constituir amenazas directas.
En conjunto, la estrategia redefine la arquitectura del poder de los EE. UU. desde el interior socio-económico hacia los asuntos exteriores, vinculando cohesión cultural, poder industrial y proyección internacional como partes de un mismo ecosistema de seguridad nacional. El carácter nacional y la personalidad social básica de la cultura estadounidense está en el núcleo profundo de la gran estrategia.
La migración adquiere un estatus de amenaza estructural.
Migración, reindustrialización y tecnología: las líneas estratégicas prioritarias
Clausura de la era de la migración masiva: la migración adquiere un estatus de amenaza estructural, asociada a riesgos de identidad, cohesión interna, criminalidad transnacional y vulneración deliberada de la soberanía. El control fronterizo deja de ser un instrumento y pasa a ser un fin estratégico en sí mismo.
Reindustrialización y autonomía económica: la NSS 2025 establece que el poder estadounidense depende de reconstruir la base industrial, retomar el control de las cadenas de valor y producir armamento y tecnologías críticas en territorio nacional. Esto introduce un concepto de “economía para la seguridad”, más cercano a una lógica de movilización latente que a un programa económico tradicional.
Según la NSS 2025, el poder estadounidense depende de reconstruir la base industrial.
Dominación energética integral: se rechazan los compromisos de “Net Zero” y se redefine la energía como vector geopolítico. El acceso seguro, barato y abundante a petróleo, gas, carbón y nuclear se convierte en herramienta de influencia internacional y base para la competitividad tecnológica.
Burden–sharing y burden–shifting: EE. UU. transfiere responsabilidades estratégicas a aliados ricos, particularmente en Europa y el Indo–Pacífico. El compromiso del 5% del PBI en defensa para los miembros de la OTAN simboliza este desplazamiento desde la provisión global de seguridad hacia un modelo de liderazgo condicionado.
Primacía tecnológica y financiera: EE. UU. concentra su esfuerzo en mantener superioridad decisiva en IA, biotecnología, cuántica y sistemas autónomos, preservando simultáneamente el estatus del dólar. La tecnología deja de ser un sector y pasa a ser un instrumento geopolítico.
Nuevas variables y supuestos estructurales del pensamiento estratégico estadounidense
La identidad como vector de seguridad nacional: la estrategia asocia cohesión cultural, valores tradicionales y patriotismo con la capacidad futura de sostener poder nacional. La dimensión espiritual–cultural, ausente en documentos previos, aparece como pilar de largo plazo.
Europa como continente en crisis estratégica y civilizatoria: se diagnostica a Europa como un actor en declive económico y demográfico, con tensiones internas que erosionan su capacidad de actuar como aliado estable. Esta lectura cuestiona la viabilidad futura del vínculo transatlántico tal como fue conocido desde 1945.
La competencia con China ya no se concibe solo militar, sino estructural.
China como competidor sistémico central: la competencia ya no se concibe solo militar, sino estructural: cadenas de suministro, financiamiento del Sur Global, control del Mar de China Meridional y liderazgo tecnológico. El conflicto militar no es dado por inevitable, pero sí por plausible si la asimetría económica se reduce demasiado.
Rusia como potencia disruptiva pero negociable: la estrategia abandona la idea de una “derrota estratégica” rusa y prioriza cerrar la guerra en Ucrania, restablecer una estabilidad euroasiática mínima y evitar que Moscú se transforme en hegemón regional o aliado dependiente de China.
El Hemisferio Occidental como zona vital irrenunciable: se reactiva la Doctrina Monroe bajo un “Corolario Trump”, que se traduce en impedir presencia militar, tecnológica o financiera de potencias extra–hemisféricas en infraestructura crítica latinoamericana.
Entre las respuestas a los nuevos riesgos que enumera la NSS 2025 está la acción directa contra los cárteles de drogas.
Impacto regional y global: América Latina, Europa, China y Rusia
América Latina: seguridad hemisférica y competencia estratégica son las consignas centrales respecto del marco continental. Esto implica:
Rejerarquización hemisférica: la región vuelve al centro de la estrategia global de EE. UU.
Presión para limitar presencia china en puertos, energía, telecomunicaciones y minerales.
Nuevas oportunidades: nearshoring, explotación conjunta de minerales críticos, financiamiento para infraestructura y seguridad fronteriza.
Nuevos riesgos: mayor intervención directa contra carteles; condicionalidades más estrictas; polarización interna por alineamientos geopolíticos.
Europa: entre la autosuficiencia y la pérdida de centralidad. Este escenario de percepción de crisis europea se caracteriza por:
EE. UU. redefine el vínculo transatlántico como transaccional, no fundacional.
La presión para cumplir el 5% del PBI en defensa por parte de los aliados europeos puede reconfigurar prioridades fiscales y políticas europeas.
Europa deberá resolver su crisis energética, migratoria y demográfica para seguir siendo un socio estratégico viable.
Riesgo creciente de divergencias políticas y electorales que limiten la coherencia estratégica del bloque.
EE. UU. concentra su esfuerzo en mantener superioridad decisiva en IA, biotecnología, cuántica y sistemas autónomos.
China: competencia estructural y contención multidimensional
La NSS 2025 propone un bloque económico ampliado entre EE. UU. y aliados que exceda el tamaño del mercado chino. Se busca limitar el avance de Pekín mediante los siguientes cursos de acción: control de cadenas de suministro, presión sobre socios del Sur Global, supremacía en tecnologías duales, y disuasión militar en el Indo–Pacífico.
El escenario dominante es una competencia prolongada, con riesgo de incidentes en el Mar de China Meridional o sobre Taiwán, por lo cual la NSS 2025 reafirma de decisión del refuerzo de la presencia militar de los EE. UU. en la “primera cadena insular”, desde Corea del Sur hasta el Mar del Sur de China.
Rusia: estabilización estratégica y límites a la influencia euroasiática
EE. UU. apuesta por congelar el conflicto ucraniano bajo términos que preserven la viabilidad del Estado ucraniano sin escalar el enfrentamiento.
El objetivo es evitar la continuidad de una alianza estructural Moscú–Pekín y un dominio ruso sobre Europa.
Rusia permanece como potencia nuclear clave, pero con margen reducido para proyección global.
Con el desescalamiento del conflicto en Ucrania, EE. UU. busca evitar una alianza profunda entre Rusia y China.
Una nueva Gran Estrategia
La National Security Strategy de 2025 no es un simple ajuste táctico: es una reconfiguración integral del proyecto de poder estadounidense. Reemplaza el internacionalismo liberal por un realismo soberanista, prioriza el hemisferio como base de proyección global, reindustrializa la seguridad, redefine a China como competidor estructural, exige autonomía defensiva a Europa y considera a Rusia un actor disruptivo pero indispensable en cualquier equilibrio euroasiático.
Estas redefiniciones implican un cambio de categoría en la percepción de la Casa Blanca respecto de China y de Rusia. La categoría de competidor estructural para China tiene el significado de una rivalidad intensa, estimada con la orientación centrada en evitar confrontaciones directas. En el caso de Rusia, el propósito explícito apunta a crear un escenario de estabilidad militar, desde un nuevo régimen nuclear implícito en el contenido del documento. En ambos casos, el significado oculto revela un escenario de nueva guerra fría en un orden de multipolaridad competitiva.
Para los estados de América Latina, Europa y Eurasia, el desafío central será interpretar tempranamente las nuevas líneas rojas de Washington y articular estrategias que combinen autonomía, diversificación y cooperación selectiva. La década 2025–2035 estará marcada por esta transición hacia una geopolítica de esferas, capacidades productivas estratégicas y Estados con márgenes de maniobra condicionados por la gran competencia tecnológica y económica. Adaptarse a este nuevo paradigma será determinante para la relevancia internacional de cada actor en el sistema emergente.