El 22 de febrero se conmemoraron 110 años de presencia argentina en la Antártida, fecha en que por vez primera se izó la Bandera Nacional en la isla Laurie del archipiélago Orcadas del Sur, al norte del Sector Antártico Argentino, a 1501 kilómetros de Ushuaia. Desde entonces y por cuarenta años, nuestro país fue el único ocupante permanente del continente blanco.
Ucrania: fin de ciclo
El Parlamento de Ucrania destituyó al presidente Viktor Yanukovich, quien abandonó su oficina en Kiev y denunció un “golpe de Estado”.
En Crimea se decide la nueva situación mundial
Con la decisión del parlamento de Crimea de considerarse parte de Rusia y de adelantar para el 16 de marzo el referéndum que lo defina, la crisis desatada con el triunfo de la revolución de febrero en la Plaza Maidan se profundiza y entra esta semana en una fase de decisiones. Hasta ahora, solo hemos visto los avances de la película. Escribe Patricia Lee Wynne
El Kremlin se niega a negociar con las nuevas autoridades en Kiev, a las que no reconoce, sus fuerzas impidieron el ingreso de los observadores de la OSCE a Crimea, Estados Unidos anunció sanciones a Rusia, mientras que la Unión Europea todavía dudaba y prometía ayuda al gobierno de Kiev.
Si bien Rusia dice que no hay soldados suyos en la península, sino que se trata de fuerzas de autodefensa, no por ello cede en sus pretensiones: la decisión del parlamento de Crimea de incorporarse a Rusia, en contra de las declaraciones del presidente Vladimir Putin en el sentido de que no pretendía anexar la península, plantea de hecho la división del país, y pone sobre el tapete otra serie de problemas, cada vez más graves: qué hacer con los ucranianos que viven en Crimea y con las propiedades y las fuerzas militares ucranianas, al tiempo que se reabre el conflicto con la minoría de 300.000 tártaros, que está a favor del nuevo gobierno ucraniano.
En un claro desafío, Rustam Temirgaliev, vice primer ministro de Crimea, advirtió que “las únicas fuerzas legales en Crimea son las rusas. Las fuerzas armadas de terceros países son ocupantes. Las Fuerzas Armadas de Ucrania tienen que elegir: entregar sus armas, dejar sus puestos, aceptar la ciudadanía rusa y unirse al ejército ruso. Si no están de acuerdo, les ofrecemos una salida segura del territorio de Crimea hacia suelo ucraniano”.
Más preocupante aún, es que el ejemplo de Crimea sea seguido en el oriente de Ucrania, donde continúan las ocupaciones de edificios y las manifestaciones exigiendo un referéndum para anexarse a Rusia, como en el caso de la península.
UN NUEVO DESORDEN ACABA DE EMPEZAR
Oculto por las noticias de Crimea, pasaba casi inadvertido el ingreso de un proyecto de ley en la Rada ucraniana para discutir la accesión del país a la Organización del Tratado del Atlántico Norte, OTAN, modificando la ley que establecía la neutralidad de Ucrania, que, a la manera de Finlandia, era la base de su política internacional y de seguridad.
Este es el eje del conflicto que hoy rasga a Ucrania: lo de Crimea ha sido solo la ruptura del florero, el puntapié inicial de un nuevo desorden mundial, que pone al desnudo el hecho de que, al terminar la guerra fría, 25 años atrás, no hubo ningún acuerdo para establecer un nuevo orden internacional. Lo que sucedió, por el contrario, fue el avance permanente de la OTAN sobre los territorios de su antiguo enemigo, con la incorporación de nueve países que estuvieron en la órbita soviética, además de la guerra en Yugoslavia, y el intento de la OTAN de incorporar a Georgia como ahora hace con Ucrania.
El otro ingrediente que preocupa sobremanera a Rusia es el acceso al nuevo gobierno de la organización de derecha nacionalista Svoboda, que llamó a luchar contra la alianza “ruso-judía” en Ucrania, y del Sector de Derecha.
“Por primera vez, neonazis entran al gobierno en la Europa de posguerra”, escribe en The Guardian el periodista Seumas Milne, para quien lo más grave “es que este gobierno no electo es apoyado por Estados Unidos y la Unión Europea”. En diciembre, el senador republicano John McCain se fotografió con Oleg Tiahnibok, el líder de Svoboda, y Victoria Nuland, del Departamento de Estado, se reunió varias veces con la oposición, incluyendo a Tiahnibok, mientras repartía galletas en la Plaza Maidán.
MIENTRAS TANTO, EN RUSIA…
En Moscú, el apoyo popular a Putin es muy alto y hay una gran unanimidad política alrededor de la decisión enviar fuerzas a Crimea, incluyendo al Partido Comunista y al Partido Liberal Democrático de Vladimir Zhirinovsky. La decisión de la Rada ucraniana de prohibir el idioma ruso como segunda lengua, fue vista como un acto de agresión contra la población ruso parlante. Recuerdan lo que sucedió en las repúblicas del Báltico en 1990, donde las minorías rusas fueron segregadas, cuando la Unión Soviética se desbarataba y Rusia estaba en una situación de extrema debilidad para enviar alguna señal de apoyo. Hoy, cuando el poder del Kremlin se ha restablecido tras catorce años de gobierno de Vladimir Putin y de Dmitri Medvedev, la relación de fuerzas es distinta, frente a una Ucrania que se debate en el caos político y económico.
La incursión en Crimea ya ha tenido muy negativas consecuencias, con una caída récord del rublo frente al dólar y al euro, y con un “lunes negro” en la Bolsa, en el cual las acciones cayeron un 12%.
Entre telones, existe una intensa discusión entre los representantes de la Unión Europea y Rusia, buscando una salida más de fondo a la crisis, que podría incluir la federalización de Ucrania tras la adopción de una nueva Constitución, para evitar el riesgo de división, pero para permitir, al mismo tiempo, que las regiones de mayoría rusa mantengan sus relaciones con el país vecino.
De cualquier manera, el conflicto, que se inició con el descontento de los ucranianos ante la decisión de Yanukovich de suspender la firma del tratado de asociación con la Unión Europea, ya ha desbordado los límites de una cuestión interna para convertirse en la arena donde se dirimen los intereses mundiales de Estados Unidos, Rusia y Europa.
Ucrania: acuerdo de unidad nacional
Gobierno y oposición alcanzaron un acuerdo para adelantar las elecciones presidenciales, formar un gobierno de unidad y reformar la Constitución.
La guerra civil en Siria: Donde el tiempo se mide en sangre
¿Por qué se mantiene estancado el diálogo de paz en el país árabe? ¿Qué puede hacer la ONU para detener la ola de muerte y destrucción? Escribe Omar Locatelli (Especial para DEFonline)
La mañana después de que un convoy de ayuda humanitaria fuera atacado cuando trataba de llegar a la ciudad vieja de la sitiada localidad de Homs, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas trató un proyecto de resolución para obligar a todas las partes del conflicto sirio a permitir el acceso de las organizaciones humanitarias. El alto el fuego original fue interrumpido durante el fin de semana del 8 al 9 de febrero por los proyectiles de mortero y disparos de francotiradores, que dejaron 11 muertos y 27 heridos, dijeron las autoridades. Rusia y China evitaron aparecer en el Consejo de Seguridad haciendo fracasar el proyecto, según propias fuentes diplomáticas de la ONU.
El lunes 10 de febrero, el embajador de Rusia ante las Naciones Unidas, Vitaly I. Churkin, no dijo directamente que vetaría el proyecto si llegara a votación, pero lo llamó como “una de esas cosas políticas” que no serían adoptadas por el Consejo de Seguridad, agregando que “este texto no tendría ningún impacto práctico ni positivo en la situación”.
A su vez, el embajador de China, Liu Jieyi, dijo esa misma noche que estaba preocupado de que una resolución humanitaria interrumpiría las negociaciones políticas en curso en Ginebra. “Es un proceso delicado”, dijo, negándose a decir si su país vetaría un proyecto de resolución.
La veterana política británica, Valerie Amos, representante humanitaria de ONU en la Conferencia de Ginebra II, ha evitado cuidadosamente pedir una resolución, aunque el fin de semana, se pronunció indignada por los ataques contra el convoy humanitario, diciendo en Twitter que la comunidad internacional “debe plantear su voz para condenar los ataques”.
Antes del reinicio de las conversaciones, el mediador de la ONU, el diplomático argelino Lakhdar Brahimi, habría presentado a ambas partes un proyecto de memorando que propone cuatro principios principales para esta ronda: poner fin a la violencia y la lucha contra el terrorismo; formación de un órgano de gobierno de transición, que define la relación entre el gobierno y los servicios de seguridad, y de iniciar algún tipo de diálogo de reconciliación nacional.
Brahimi, a su vez, anunció el miércoles 12 de febrero que para avanzar en las conversaciones de paz se necesitaría “una gran cantidad de ayuda externa.” Al respecto se buscó reunir el Subsecretario de Estado para Asuntos Políticos de EEUU, Wendy Sherman, y el viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Gennady Gatilov, con el Sr. Brahimi el jueves, para luego hacerlo, posiblemente, con las delegaciones de Siria, a fin de analizar una propuesta que la oposición estaría dispuesta a aceptar, pero que todavía no tendría la aprobación del equipo del gobierno sirio.
El vocero de la oposición siria Safi expresó la esperanza de que Rusia pueda intensificar la presión sobre el gobierno sirio, para apoyar un proyecto de resolución en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que aboga por el acceso sin trabas para la ayuda humanitaria a los civiles y amenaza de sanciones contra cualquier entidad que las obstruya.
El proyecto de resolución, presentado el martes 11 de febrero a los 15 miembros del Consejo, condena los ataques contra los trabajadores humanitarios, expresa una “profunda alarma” por la difícil situación de los civiles atrapados en los combates, y lamenta el bloqueo de la ayuda humanitaria.
El embajador de Francia ante las Naciones Unidas, Gerard Araud, dijo que su país estaba decidido a ” avanzar rápidamente ” hacia la votación, sin especificar cuándo. ” Queremos tener un texto no sustancial de un texto provocativo “, dijo, y agregó que ” Nos hubiera gustado contar con un texto mucho más fuerte, por lo que han hecho un esfuerzo real para tratar de tener consenso en el Consejo”.
La resolución insta específicamente al gobierno sirio del presidente Bashar al- Assad a cesar el “bombardeo aéreo” contra los civiles, incluyendo el uso de las llamadas bombas tambor (tambores de 200 litros llenos de explosivos); insta a los rebeldes a disociarse de los grupos terroristas, incluyendo a Al Qaeda, y pide a los combatientes extranjeros, incluidos los miembros de Hezbollah desde el Líbano y la Fuerza Quds desde Irán, a abandonar el país. También contiene un párrafo sobre la rendición de cuentas por crímenes de guerra y propone la imposición de medidas sobre las personas y entidades que obstaculizan la entrega de ayuda.
El portavoz del secretario general de ONU, Martin Nesirky, dijo al respecto que el Secretario General de ONU se negó a comentar sobre quién podría haber disparado contra un convoy de trabajadores de ayuda humanitaria con la Media Luna Roja Siria acompañados por funcionarios de la ONU, expresando que “no creo que nos gustaría entrar en buscar culpables”.
Moscú, a su vez, a través del portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, A.K. Lukashevich, atribuyó los ataques a los convoyes de ayuda a “militantes” que tengan la intención de interrumpir las conversaciones de Ginebra.
Estado de las negociaciones
Frente al punto muerto de las negociaciones en Ginebra, Brahimi elogió el “éxito” en el terreno en Siria, donde un alto el fuego entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes ha permitido a las agencias de ayuda humanitaria evacuar a más de 1.150 residentes de la sitiada ciudad vieja de Homs. Funcionarios de la ONU en Ginebra informaron que unas 500 personas fueron evacuadas el lunes 10 de febrero. No obstante, los organismos de socorro no llevaron a cabo ninguna evacuación el martes siguiente, según declaraciones de Geoffrey Ijumba, el jefe de Unicef en Homs. Este agregó además que la operación había tenido sólo una pausa, y que se reanudaría el miércoles. El acuerdo para el alto el fuego está previsto que dure solamente hasta el miércoles 12 de febrero. Las agencias de ayuda humanitaria están preparadas para evacuar hasta un máximo de 2.500 personas.
Las delegaciones del gobierno y de la oposición sirias continuaron hablando cara a cara el miércoles, subiendo las apuestas por las reuniones que ambas partes tenían previsto celebrar a finales de semana con altos funcionarios rusos y estadounidenses, con la esperanza de que la presión de sus patrocinadores pueden romper el punto muerto. Las partes terminaron el miércoles 12 de febrero, último día de una pausa temporal en los combates en la ciudad siria central de Homs, sin un nuevo progreso mientras los trabajadores de la ONU trataban de evacuar a otros 200 civiles de los barrios bloqueados por el gobierno. Pero no había ninguna palabra más sobre el destino de más de 300 hombres que fueron detenidos por el gobierno después de la evacuación de los últimos días, un desarrollo que planteó la preocupación de que las autoridades estaban utilizando el suministro y evacuación de ayuda como una manera de detener a los opositores.
El alto el fuego humanitario se extendió el jueves durante tres días más, acorde con las declaraciones del gobernador de la ciudad, Talal al-Barazi. Añadió que un total de 1.400 personas han sido evacuadas de la ciudad vieja sitiada desde el pasado viernes 8 de febrero, cuando comenzó el alto el fuego mediado por la ONU. De ellos, 220 están aún en fase de revisión de antecedentes, dijo, lo que significa que fueron detenidos para ser interrogados.
El estancamiento del miércoles contribuyó a centrar la atención en una ronda de consultas para conseguir el apoyo de Rusia y EEUU. El viceministro ruso, Gennady Gatilov, que llegó a Ginebra el martes por la noche, se reunió con Brahimi el miércoles por la mañana antes de las conversaciones trilaterales que iban a incluir a Wendy Sherman, subsecretario de Estado para Asuntos Políticos, reunión adelantada de la prevista para el jueves. Su llegada se produjo en el momento en que el enviado de ONU, Brahimi, había dejado claro que él está buscando “una gran cantidad de ayuda externa ” para inyectar algo de impulso a las negociaciones de paz, interpretado como un empujón diplomático firme de EEUU y Rusia para impulsar la dos delegaciones sirias que dejen de lado cuestiones estériles y se dediquen a los debates sobre cuestiones de fondo.
Se esperaba que Gatilov se reuniera con la delegación del gobierno sirio, para poder atraer a los delegados del gobierno sirio, junto con los de la oposición a trazar un camino hacia adelante, a pesar de que de las dos delegaciones aún no tenían una propuesta formal.
La delegación del gobierno sirio concluyó el viernes 14 de febrero que discutirá la creación de un órgano de gobierno de transición, si la oposición se compromete formalmente a unirse al gobierno en la lucha contra el “terrorismo”, dijo Gatilov. La delegación de la oposición, en su plan de 24 puntos, dio una atención destacada a poner fin a la violencia en Siria por todos lados, pero no hizo uso de la palabra terrorismo, ni tampoco ninguna mención al presidente Assad. El primer punto en el comunicado de Ginebra I, la base para las conversaciones actuales, exige poner fin a la violencia en Siria, pero no menciona el terrorismo. También hace un llamado, en el sexto punto, para la formación de un órgano de gobierno de transición “por consentimiento mutuo”.
Posición de los EEUU
El gobierno de Obama reconoció el martes que la diplomacia, el principal pilar de su política de Siria, está fallando incluso cuando la guerra civil está destruyendo el país, dejando abierta la cuestión de cuál será o qué puede hacer EEUU para detener la masacre. Las negociaciones entre el gobierno sirio y sectores de la oposición están ” lejos de alcanzar ” una solución pacífica, dijo el presidente Obama, y en Ginebra, el enviado de las Naciones Unidas que conduce las conversaciones dijo que no están llegando a ningun lado.
“Con cada día que pasa, más gente en el interior de Siria están sufriendo”, dijo Obama. “El estado de la propia Siria se está desmoronando. Eso es malo para Siria. Es malo para la región. Es malo para la seguridad nacional global, porque lo que sabemos que es, es que hay extremistas que se han movido en el vacío en ciertas partes de Siria, en una forma que nos podría poner en peligro a largo plazo”.
Obama descartó la intervención directa militar de EE.UU al menos por ahora; pero no ofreció ningun nuevo sustituto para abordar una crisis que él llamó desgarradora y arriesgada para todo el Medio Oriente. “En este momento no creemos que haya una solución militar al problema. Pero lo fluido de la situación, hace que continuemos explorando todas las vías posibles”.
Luego, en una conferencia de prensa conjunta en Washington con el presidente François Hollande de Francia, el secretario de Estado, John Kerry dijo que ya había entregado “un mensaje muy fuerte” a Rusia para que abandone su oposición en el proyecto de resolución del Consejo de Seguridad que exige pausas más humanitarias y el fin de los asedios, y amenaza con sanciones no militares contra cualquier parte que intente obstruir las entregas de ayuda.
Avances finales
A pesar del pequeño avance para el ingreso de la ayuda humanitaria en Homs, durante los últimos dos meses se han retenido por lo menos siete solicitudes de ONU para el ingreso de los convoyes de múltiples agencias a las zonas aisladas por los combates.
El efecto de cualquier resolución sería limitado, pues aunque su aprobación significaría que las potencias mundiales se unifican para insistir en permitir el acceso de ayuda humanitaria, su aplicación estaría incluida en el Capítulo VI de la Carta de las Naciones Unidas, lo que significa que no pondría en peligro cualquier uso de la fuerza contra aquellos que se burlen de la misma.
Los partidarios de la resolución dijeron que estaban decididos a llevarla a votación, prácticamente invitando al veto de Rusia. No obstante los analistas de las conversaciones dicen que la participación de Estados Unidos y de Rusia podría aumentar la presión en ambos lados para pasar a las cuestiones de fondo de las negociaciones y de la resolución.
La llamada pausa humanitaria en Homs, es hasta ahora el único logro concreto de las conversaciones de Ginebra, que también ha sido motivo de controversia con los partidarios del gobierno sirio que dicen que equivale a alimentar a sus enemigos, y con los opositores que esgrimen que se trata de un plan del gobierno para desplazar o encarcelar a los residentes y luego destruir lo que queda de los barrios que apoyan a los rebeldes y a sus habitantes.
El primer logro diplomático real de la guerra fue el acuerdo sorpresa del año pasado para librar a Siria de sus agentes químicos mortales, a pesar de que no avancen las metas de deshacerse de Assad o de poner fin a la lucha. Las muertes de civiles a causa de un ataque con gas nervioso en el verano pasado conmocionaron al mundo, pero la gran mayoría de las muertes en Siria (estimadas hasta el momento en más de 110.000) han sido causadas por las bombas, misiles y otras armas convencionales.
Brahimi al término del viernes, apoya un enfoque paralelo en ambas delegaciones, mientras que los funcionarios estadounidenses habían esperado un compromiso de Rusia para presionar a Damasco a aceptarlo, que no llegó. El portavoz de la oposición, Louay Safi, a su vez, concluyó el viernes que los rusos, en una reunión lateral con delegados de la oposición el jueves, habían rechazado explícitamente el enfoque paralelo. Expresó además que “los rusos también rechazaron una propuesta, apoyada por los norteamericanos, para tener una reunión de cinco miembros para tratar de resolver el impasse, entre ellos Brahimi, las dos partes de Siria y sus patrocinadores rusos y estadounidenses.”
Funcionarios de la ONU dijeron el viernes por la mañana que Brahimi había concluido sus reuniones por separado con los dos lados, sin dar detalles, y sin saber si habría más reuniones el sábado.
Conclusión de la segunda ronda de conversaciones
El viernes tras el fin de la segunda ronda de conversaciones que terminaron en un punto muerto, el mediador Brahimi trató de avanzar para una tercera ronda de paz entre los actores del régimen y de la oposición. No obstante haberse agudizado el desacuerdo, tanto EEUU como Rusia, copatrocinadores de las conversaciones de paz, se han comprometido al respecto para presionar a sus respectivos aliados sirios. Más allá de la intención, Rusia arremetió contra EEUU llegando hasta la acusación de que solo buscaban un “cambio de régimen” en Siria. El ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, comentó que “la única cosa que quieren hablar es de la creación de un órgano de gobierno de transición.”
El desacuerdo también rodea los proyectos de resolución de la ONU sobre la crisis humanitaria en Siria. Rusia sigue expresando su rechazo/veto a un proyecto de resolución occidental en favor de un mayor acceso humanitario, mientras propone su propia resolución centrada en la lucha contra el “terrorismo”.
También en un enérgico comunicado del viernes 14 de febrero, la jefa humanitaria de la ONU, Valerie Amos, instó al Consejo de Seguridad de la ONU a utilizar sus “palancas” para asegurar el acceso humanitario a los sirios, llamando al régimen y a la oposición a que eviten obstruir el suministro de la ayuda. A su vez, el viernes, la ONU expresó su preocupación por un posible “gran asalto” por las fuerzas del régimen contra el pueblo de Yabroud, ocupado por la oposición al observar una gran concentración de fuerzas militares en la zona.
Por último, el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, manifestó que el presidente Barack Obama ha solicitado nuevas opciones de política para Siria al analizar el empeoramiento de la crisis.
Lo único cierto por el momento es la necesidad de acotar el tiempo de espera para la paz. Mantiene clara vigencia la expresión del líder político de la oposición siria Al-Jarba sobre que “el tiempo es como una espada, que para el pueblo sirio es medido en sangre”.
Baño de sangre en Ucrania
Trepó a 82 el número de fallecidos por los enfrentamientos en Kiev entre los opositores al Gobierno y efectivos de la policía antimotines.
Jaua cuestionó la injerencia de EE.UU.
El canciller venezolano Elías Jaua denunció ante embajadores de la CELAC la “intromisión en los asuntos internos” de su país por parte del subsecretario de Estado de EE.UU., Alex Lee.
“La gran continuidad en la historiografía argentina es su nacionalismo metodológico”
En diálogo con DEF, el historiador alemán Michael Goebel analiza el papel que tuvo el nacionalismo en la historia argentina del Siglo XX. Además, se refiere al revisionismo y a las diferencias en el recorrido histórico entre Argentina y Alemania.
Entrevista de Patricia Fernández Mainardi
Michael Goebel, es docente de la Universidad Libre de Berlín y autor del libro “La Argentina partida”. En diálogo con DEF se refirió a las razones que lo llevaron a interesarse en la historia de nuestro país y, particularmente, al origen y evolución del nacionalismo argentino.
-¿Por qué este libro?
– El libro, resultado tardío de una tesis doctoral que escribí en Londres, analiza el papel que ha tenido el nacionalismo en la historia argentina del siglo XX. Términos desdeñosos como “cipayo” y “vendepatria” o declaraciones en favor de la “soberanía nacional”, que resurgieron en los últimos años, demuestran que el nacionalismo juega un papel importante en la política del país. Por otra parte el libro, originalmente publicado en inglés, también se dirige a un público internacional y vincula el caso argentino con debates teóricos sobre nacionalismo al nivel mundial. Dado que esos debates teóricos han sido sumamente eurocéntricos y han descuidado la historia latinoamericana yo me pregunté qué nos enseña la historia argentina sobre cómo funciona el nacionalismo de un modo más general.
-¿Por qué el título “La Argentina partida”?
– La idea es soslayar que en la Argentina el nacionalismo, a pesar de su ostensible llamado a la “unidad nacional”, viene de la mano con una fuerte polarización política, como lo destacan los últimos tiempos. El título expresa así un argumento central del libro, a saber: a diferencia de muchos otros países, en la Argentina las líneas divisorias entre quienes pertenecen a la nación imaginada por los nacionalistas y quienes no, es muy internalizada. Los “vendepatria”, los “traidores” etc. suelen ser enemigos políticos internos, aunque supuestamente vinculados a intereses “foráneos”. Sospecho que este rasgo del nacionalismo argentino en parte tiene que ver con el hecho de que las diferenciaciones de índole étnico, lingüístico etc. resultan insuficientes para distinguir Argentina de otras naciones.
– ¿Cómo surgió tu interés en escribir sobre la historia argentina?
– Una estadía en Argentina de seis meses en 1996 despertó mi interés inicial. Luego, durante mi carrera de historia en Berlín, empecé a leer sobre debates historiográficas que tenían que ver con nacionalismo y autoritarismo. En Alemania esas discusiones juegan un rol muy importante por la experiencia del nacionalsocialismo, el holocausto y la segunda guerra mundial. Luego, me trasladé a Londres, donde existe un interés mucho más profundo por el nacionalismo en Argentina, debido tanto a Malvinas como a las estrechas relaciones históricas entre ambos países. Además tuve una excelente profesora en Londres, Nicola Miller. Con todo ello se profundizó gradualmente mi interés en la historia argentina.
– Con respecto a la política, sobre todo en lo que refiere al nacionalismo, ¿cuáles son las grandes diferencias entre la historia argentina y la alemana?
– En Alemania hoy día las expresiones más notorias de nacionalismo están bastante desacreditados, en buena parte por el nacionalsocialismo. Por ejemplo, cuando Angela Merkel ganó las últimas elecciones, el secretario general de su partido quería celebrar el triunfo con una banderita alemana. Merkel se la sacó de la mano y la desechó con una expresión enojada. Cuando en Alemania un político llama a la “recuperación de la soberanía nacional” o algo del estilo, vos más o menos sabés que el tipo no está muy lejos de los neonazis. Ahora, en algunos aspectos, como por ejemplo la xenofobia contra inmigrantes, hay un nacionalismo más feo en Alemania que en la Argentina. También es cierto que durante el mundial las calles de Berlín se llenarán de banderas. Pero a grandes rasgos el uso del término “nación” en Alemania ya hace sospechar a mucha gente que sos de ultra derecha. En Argentina no es así. Creo, sin embargo, que es Alemania, no Argentina, que es el caso excepcional en ese punto. Existen pocos países donde hay razones históricas tan contundentes como para desconfiar del nacionalismo como Alemania.
-¿Cómo caracterizas la historia argentina?
– El libro está escrito un poco contra una tendencia en la historiografía sobre la Argentina que era muy dominante en los años noventa, sobre todo en EEUU y Europa. Yo llamo “post-catastrófica” a esa literatura porque su fin era explicar la catástrofe de las violaciones de derechos humanos en los setenta. Me recuerda mucho cierta historiografía alemana que quería explicar el nacionalsocialismo. El objetivo es loable, pero conlleva el riesgo que los historiadores lean todo en clave teleológica. Según esa interpretación todo lo que ha pasado se convierte en un anuncio del desastre final, como si la historia funcionara como una tragedia griega. Hubo entonces muchos libros (por ejemplo el de Nicolas Shumway) que estrecharon la historia argentina a una constante de autoritarismo. Mariano Moreno o cualquier otra figura decimonónica de algún modo presagiaba Videla. Ese tipo de relato unidireccional no me convenció mucho, sobre todo porque al mismo tiempo se puede sostener que la Argentina “nació liberal”, como dijo Halperín Donghi una vez. Desde luego habría que ver qué significa ese liberalismo, pero yo quería matizar un relato demasiado enfocado en una supuesta continuidad de autoritarismo, que al menos en la literatura anglosajona era bastante hegemónico cuando empecé con mi libro.
-¿Qué lugar ocupa el nacionalismo en la historia del país?, ¿y el autoritarismo?
– Los dos son relacionados porque el nacionalismo se usa mucho con fines autoritarios, para deslegitimar el enemigo político o distraer de problemas internos. Malvinas es un buen ejemplo de este segundo uso. Nacionalismo y autoritarismo entonces son muchas veces equiparados. Pero la realidad es más complicada que la simple dicotomía entre nacionalistas y autoritarios por un lado y cosmopolitas y liberales, por el otro. Es que en Argentina muchos “liberales” eran bastante autoritarios en su liberalismo. Sarmiento por ejemplo tenía ideales liberales, pero para implementarlos a veces recurrió a medios autoritarios. Otro ejemplo es el gobierno militar de Aramburu en 1955. También me resulta difícil decir que Sarmiento o Aramburu eran “no nacionalistas”. Me parece que es más adecuado y fructífero hablar de diferentes imaginaciones de qué es y qué debería ser la nación y cómo alcanzarla a corto y mediano plazos. Por lo tanto el subtítulo del libro habla de “nacionalismos” en plural. No creo que haya un nacionalismo ni tampoco un autoritarismo en la historia argentina.
-¿Cómo organizas tantos años de historia en un libro?
– Opté por una organización cronológica, lo que facilita la orientación a los lectores internacionales que no necesariamente saben de historia argentina. Pero creo que para el público argentino también eso tiene la ventaja que el libro sea bastante accesible para gente sin mayores conocimientos previos.
-Partiendo de la idea de que la escritura de la historia oficial de un país es un lugar de lucha de poderes, ¿Quiénes pensas que la han definido en los distintos momentos históricos?
– Evidentemente Mitre contribuyó a fundar una especie de historia oficial en la segunda mitad del siglo XIX, atacada hasta el hartazgo y de una forma caricaturesca por los llamados revisionistas a partir de 1930 y hasta el día de hoy, cuando el gobierno kirchnerista se esfuerza de darles una mano a los revisionistas en la difusión de su narrativa. Pero me parece más interesante destacar los puntos en común entre la “historia oficial” decimonónica y el revisionismo nacionalista. Ambos son obsesionados con establecer un panteón de héroes nacionales con fines moralizantes. Esa inclinación hacia clasificar grandes hombres históricos en buenos y malos para que sirvan de baluartes en controversias políticas del presente es un síntoma de un déficit de legitimidad política. Y es muy raro pensar que este déficit pudiera resolverse con la imposición de un panteón patrio por encima de otro. Pero además es síntoma de cierto ombliguismo en la Argentina, no necesariamente militante, en el cual los historiadores profesionales aquí participan más de lo que suelen admitir. Hay muy pocos historiadores argentinos que se dedican seriamente a estudiar la historia de otros países. En mi opinión es un gran problema porque impide una mirada más comparativa y por ende más matizada en identificar particularidades y fenómenos que Argentina comparte con otros países. En ese sentido, la gran continuidad en la historiografía argentina es su nacionalismo metodológico.
-¿Qué lugar tienen los revisionismos en el debate histórico?
– Los historiadores todos deberíamos ser revisionistas en el sentido de que nuestra tarea es comprobar hasta qué punto una explicación de un fenómeno histórico aguanta el escrutinio a la luz de nuestras fuentes. Pero los que en Argentina se llaman revisionistas no han hecho eso. En lugar de formular preguntas e investigar han gritado eslóganes y vendido un relato simplista según el cual algunos personajes infames conspiraron para subyugar a la maravillosa nación argentina. Reclaman hablar en nombre del “pueblo” y la “nación” que nunca se tomaron el tiempo para estudiar o analizar. Siguen obsesionados con hombres famosos y batallas. Explicar los procesos y los cambios históricos les parece demasiado laborioso además de inútil para la producción de eslóganes como arma político. Por otra parte, los historiadores universitarios nunca han tomado muy en serio a los revisionistas, quizás por motivos entendibles, pero con resultados nocivos: ciertas ideas tomadas del revisionismo, como una vaga noción de que fuerzas poderosas conspiraron contra el país y tratan de evitar que “el pueblo” conozca “la verdad”, hoy día casi forman parte del sentido común. Lamentablemente tiene el efecto contrario porque desalienta la formulación de preguntas interesantes y la investigación seria.
-¿Con qué se va a encontrar el lector?
– Creo que eso depende mucho del lector. Pero seguramente se encontrará con un esfuerzo serio de repensar algunas preguntas claves de la historia argentina del siglo XX que últimamente se han planteado de nuevo a la luz de la situación política actual del país.

“La Argentina Partida”
Autor: Michael Goebel
Editorial: Prometeo
Año: 2013
Págs: 340
Irán y las “opciones del diablo”
Irán y las potencias del P5+1 acaban de concluir las conversaciones nucleares con un acuerdo marco para futuras negociaciones, pero con pocos progreso en el tema principal sobre las concesiones nucleares que Teherán debe hacer a cambio del final de las sanciones que asfixian su economía. El análisis de Omar Locatelli (Especial para DEFonline)

