En los últimos años, especialmente de cara a las elecciones intermedias de Estados Unidos, la participación política de empresarios y CEOs de Silicon Valley se volvió cada vez más visible y estratégica. En particular, respecto a la inteligencia artificial (IA).
Cómo es la inversión de Silicon Valley en las elecciones de Estados Unidos
A diferencia de ciclos electorales anteriores, el foco ya no está solamente en temas clásicos, como impuestos o regulación financiera, sino en un eje clave para el futuro económico y geopolítico del país: la inteligencia artificial.
La industria tecnológica entiende que lo que se decida hoy en el Congreso y en las legislaturas estatales puede definir durante décadas el ritmo de innovación, el liderazgo global de Estados Unidos y el margen de maniobra de las grandes empresas del sector.
La industria tecnológica entiende que lo que se decida hoy en el Congreso y en las legislaturas estatales puede definir durante décadas el ritmo de innovación.
En ese sentido, las inversiones políticas se canalizan a través de donaciones directas, comités de acción política y, sobre todo, Super PACs, estructuras que permiten recaudar sumas millonarias para influir en campañas sin límites estrictos de gasto.
Por su parte, los fondos de capital de riesgo y ejecutivos de alto perfil ven estas elecciones como una oportunidad para impulsar candidatos que compartan una visión favorable al desarrollo acelerado de la IA y que desconfíen de regulaciones demasiado estrictas.
Detrás de estas apuestas, aparece una lógica clara: evitar que la legislación avance más rápido que la tecnología y termine frenando la competitividad de las empresas estadounidenses frente a actores como China o la Unión Europea.
Intelligencia artificial: las polémicas en el debate sobre su regulación
Empresas y startups vinculadas a la IA generativa, al análisis de datos y a la automatización avanzada son protagonistas de este movimiento. OpenAI, por ejemplo, se convirtió en una referencia central del debate público sobre inteligencia artificial, no solo por el alcance de sus modelos, sino también por su participación activa en discusiones regulatorias.
Meta, la compañía de Mark Zuckerberg propietaria de Facebook, con su fuerte inversión en modelos abiertos y en IA aplicada a redes sociales, publicidad y realidad virtual, también busca influir en el diseño de normas que no limiten sus desarrollos futuros.
Empresas y startups vinculadas a la IA generativa, al análisis de datos y a la automatización avanzada son protagonistas de este movimiento.
A esto se suman fondos como Andreessen Horowitz, que invierten en decenas de startups de IA y consideran que una regulación rígida podría desincentivar la creación de nuevas empresas y concentrar aún más el poder en manos de unos pocos gigantes.
Este despliegue de recursos impacta de lleno en el debate sobre cómo regular la inteligencia artificial. Muchos legisladores reconocen que se trata de una tecnología con riesgos reales, como la discriminación algorítmica, la pérdida de privacidad, el uso militar o la manipulación informativa, pero también admiten que carecen de conocimientos técnicos profundos.
En ese vacío, justamente, la industria tecnológica intenta ocupar un rol pedagógico, aunque con intereses claros. El mensaje dominante de Silicon Valley sostiene que la regulación debe ser flexible, basada en principios generales y no en normas específicas que queden obsoletas rápidamente.
En un contexto de gran volatilidad geopolítica, los gobiernos de Alemania, Dinamarca, Bélgica, Noruega, Luxemburgo, Países Bajos, el Reino Unido e Irlanda lanzaron un proyecto ambicioso. Buscarán desarrollar y conectar a sus redes eléctricas los parques eólicosoffshore ubicados en aguas del Mar del Norte.
“La conexión de las redes eléctricas transfronterizas en el Mar del Norte permitirá mejorar la resiliencia del sistema eléctrico de Europa en su conjunto, lo que reducirá la dependencia y brindará estabilidad en tiempos de crisis”, afirmaron los líderes en la Declaración de Hamburgo, donde tuvo lugar la tercera cumbre de líderes.
El compromiso alcanzado en la tercera cumbre de países del Mar del Norte fue apostar a la energía eólica offshore.
Un objetivo ambicioso en el Mar Negro: 100 gigavatios eólicos
El pacto de inversión conjunta entre gobiernos y la industria eólica marina apunta al establecimiento de un marco financiero común y la coordinación de licitaciones de 15 gigavatios de potencia al año a partir de 2031. El objetivo, tal como señala la Declaración de Hamburgo, es alcanzar 100 gigavatios de potencia instalada en el Mar del Norte.
También se hace referencia al desarrollo de proyectos que combinen la potencia instalada de los parques eólicos offshore con el hidrógeno, otra gran fuente de energía renovable a la que apuestan. Se apunta, asimismo, a promover el desarrollo de la producción de hidrógeno, así como su transporte, almacenamiento y cadenas de valor asociadas.
Con la mira puesta en el mediano plazo, los líderes europeos apuestan a combinar la eólica con la producción de hidrógeno.
Energías renovables: cadenas de suministro confiables y valor agregado europeo
“Nos proponemos contribuir a unas cadenas de suministro confiables y resilientes, apoyando estratégicamente nuestras capacidades de producción e invirtiendo en el valor agregado europeo”, señalaron los nueve países firmantes. Allí también hicieron referencia a las “capacidades de los puertos europeos” y a reglas de juego comerciales estables y justas para las industrias involucradas.
“Queremos energía segura y accesible en Europa”, afirmó el canciller alemán, Friedrich Merz, anfitrión de la cumbre. “Para lograrlo, necesitamos más cooperación, más sinergias, una mejor planificación y coordinación y decisiones muy concretas para su aplicación”, agregó. Se trata, según dijo el jefe del Gobierno teutón, de apostar a una “tecnología de transición que nos acompañará durante 10, 20 o quizás 30 años” hasta que se pueda desarrollar lafusión nuclear, un siguiente paso para la energía del futuro.
Durante décadas, la física cuántica fue sinónimo de lo diminuto: partículas invisibles, fenómenos que solo existen en laboratorios y reglas que parecen no tener nada que ver con el mundo cotidiano. Sin embargo, en los últimos años, una serie de experimentos empezó a empujar ese límite incómodo entre lo microscópico y lo macroscópico.
Récord en el mundo de la física: qué es la superposición cuántica
Un equipo de físicos experimentales de la Universidad de Viena logró un hito sin precedentes en la física cuántica al crear y observar la superposición cuántica más grande jamás registrada, utilizando cúmulos de unas 7.000 átomos de sodio.
Este resultado, reportado recientemente y comparado con escalas como proteínas grandes o incluso virus pequeños, duplica con creces el récord anterior, que alcanzaba solo alrededor de 2.000 átomos. Además, abre otra ventana para explorar uno de los misterios más profundos de la mecánica cuántica: el límite entre lo “cuántico” y lo “clásico”.
Un equipo de físicos experimentales de la Universidad de Viena logró un hito sin precedentes en la física cuántica al crear.
La superposición cuántica es una de las propiedades más extrañas y fundamentales de la mecánica cuántica. En el mundo subatómico, una partícula no tiene una posición o estado únicos y definidos hasta que se mide; antes de ese momento, existe en una combinación de posibilidades simultáneas.
Esta idea fue ilustrada de manera famosa por el experimento mental del gato de Schrödinger, en el que un gato hipotético podría encontrarse “vivo y muerto” al mismo tiempo, dependiendo de un evento cuántico aleatorio dentro de una caja cerrada. La intención original de Schrödinger no era afirmar que un gato real pudiera estar en tal estado, sino mostrar lo contraintuitivo que es aplicar reglas cuánticas a objetos grandes.
Casos anteriores de la superposición cuántica
Hasta ahora, la superposición cuántica se había observado en sistemas muy pequeños como electrones, fotones, iones o pequeñas moléculas y, aunque hubo experimentos que demostraron efectos ondulatorios incluso en partículas más grandes, como en el famoso experimento de la doble rendija, donde objetos de hasta unos 2.000 átomos mostraron interferencia, la escala de 7.000 átomos representa un salto significativo hacia lo que los físicos llaman “regímenes mesoscópicos”.
En este experimento pionero, los investigadores de Viena generaron cúmulos de sodio a temperaturas extremadamente bajas, cercanas a los 77 Kelvin, o alrededor de −196 °C, dentro de una mezcla de helio y argón. Al enfriar y condensar estos átomos en nanopartículas de aproximadamente ocho nanómetros de diámetro, pudieron enviarlos a través de un interferómetro cuántico diseñado para probar si el objeto se comportaba como onda o como partícula.
El patrón de interferencia observado —series de franjas claras y oscuras características de superposición— confirmó que el cúmulo entero se encontraba simultáneamente en dos posiciones distintas separadas por distancias mayores a su propio tamaño físico.
De la física fundamental a la tecnología del futuro: por qué este avance importa
Este resultado no solo redefine el récord de cuántico “más grande”, sino que tiene implicaciones profundas para nuestra comprensión del mundo físico. Uno de los desafíos centrales de la física moderna es entender por qué los objetos cotidianos, como tazas o personas, no exhiben superposición cuántica, aunque las leyes de la mecánica cuántica, en principio, se aplican a todas las escalas.
Los mecanismos que destruyen la coherencia cuántica parecen dominar en sistemas grandes por la interacción con el entorno, lo que hace que la superposición colapse rápidamente en estados clásicos bien definidos. Este experimento muestra que, incluso con miles de átomos, la coherencia cuántica puede persistir si se trabaja en condiciones extremadamente controladas.
Aunque no se trata de una computadora cuántica con 7.000 cúbits operando en superposición para resolver problemas prácticos, entender y controlar sistemas cuánticos más grandes es un paso necesario para escalar tecnologías como la computación cuántica, los sensores cuánticos de alta precisión y las comunicaciones cuánticas seguras.
La capacidad de mantener estados cuánticos coherentes en sistemas más complejos puede mejorar la robustez y la eficiencia de futuros dispositivos cuánticos. Además, estos experimentos funcionan como pruebas cruciales de las predicciones de la mecánica cuántica estándar, reforzando que sus reglas siguen siendo válidas incluso cuando se acercan a escalas cada vez más grandes y complejas.
Durante la Guerra Fría, entre 1947 y 1991, Estados Unidos impulsó distintos proyectos militares en Groenlandia como parte de su confrontación estratégica con la Unión Soviética. La isla, ubicada en una posición clave del Atlántico Norte, fue utilizada para el desarrollo de sistemas de defensa y experimentación vinculados a bases nucleares.
En ese marco, se construyó una instalación subterránea bajo el hielo groenlandés que funcionó de manera secreta desde 1959 hasta 1967. Aunque fue presentada como una base científica, su verdadero propósito estaba ligado a la evaluación de infraestructura nuclear en un contexto de competencia directa entre las dos superpotencias.
Camp Century: el proyecto militar de Estados Unidos que no prosperó en Groenlandia
A fines de la década de 1950, Estados Unidos puso en marcha Camp Century, una instalación subterránea construida en Groenlandia y operada por el Ejército. El proyecto se desarrolló bajo estricta confidencialidad y fue presentado oficialmente como una base de investigación científica en condiciones extremas.
En los hechos, Camp Century funcionó como parte de un plan destinado a evaluar la viabilidad de bases nucleares ocultas bajo el hielo. La iniciativa buscaba aprovechar el terreno glaciar como cobertura natural frente a posibles ataques durante el desarrollo de la Guerra Fría.
La instalación contaba con más de 20 túneles excavados en la capa de hielo, conectados entre sí y diseñados para alojar personal militar durante todo el año. Allí se desarrollaban pruebas de infraestructura, logística y habitabilidad en un entorno considerado hostil para operaciones prolongadas.
Camp Century, la base militar secreta de Estados Unidos durante 1959 y 1967.
Uno de los elementos centrales del proyecto fue la utilización de un reactor nuclear portátil, destinado a abastecer de energía a la base. Esta tecnología permitía mantener en funcionamiento los sistemas de calefacción, iluminación y comunicaciones, pero también generó preocupaciones internas por los riesgos asociados a su uso.
Si bien Camp Century nunca llegó a albergar armamento nuclear operativo, su desarrollo permitió a las autoridades militares evaluar los límites técnicos y estratégicos de este tipo de despliegues. Los resultados obtenidos serían clave para descartar la expansión del modelo en otras zonas del Ártico.
La base militar secreta de EE. UU. en Groenlandia: las razones detrás del abandono
Mientras se sabía de la existencia de la base estadounidense, se creía que la misma tenía fines científicos y de investigación, y no con propósitos nucleares.
Con el paso del tiempo, los estudios internos revelaron que el movimiento constante del hielo afectaba la estabilidad de los túneles. Las deformaciones estructurales impedían sostener una infraestructura segura y operativa a largo plazo.
A estas dificultades se sumaron los elevados costos logísticos y los riesgos asociados al uso de un reactor nuclear en un entorno aislado, con altos niveles de radiación en algunos sectores de la “ciudad bajo hielo”. Ante ese escenario, Estados Unidos decidió abandonar la base a fines de la década de 1960 y cancelar cualquier ampliación del proyecto.
Décadas después, investigaciones científicas alertaron sobre la presencia de residuos y restos de la antigua instalación.
La nueva administración de Donald Trump busca acelerar la incorporación de inteligencia artificial (IA) generativa dentro del Estado estadounidense y uno de los ejes centrales de esa estrategia es el uso del modelo Gemini, desarrollado por Google, paratareas administrativas, regulatorias y de análisis interno.
La iniciativa se inscribe en una visión política que prioriza la innovación tecnológica, la desregulación y la competitividad global de Estados Unidos, pero también abrió un debate intenso sobre los límites, los riesgos y el grado de supervisión humana que debería tener el uso de IA en decisiones públicas sensibles.
Desde su regreso al poder, el gobierno de Trump impulsó un enfoque marcadamente promercado en materia de inteligencia artificial. A diferencia de administraciones anteriores, que habían puesto el foco en marcos éticos, control de riesgos y regulación preventiva, la nueva Casa Blanca plantea que la prioridad debe ser no frenar el desarrollo ni la adopción de estas tecnologías.
Inteligencia artificial: cómo la usaría el gobierno de Donald Trump
En ese contexto, modelos generativos avanzados como Gemini comenzaron a ser evaluados como herramientas clave para modernizar el funcionamiento del gobierno federal y reducir tiempos y costos operativos.
La idea central es utilizar la IA como un asistente de apoyo para funcionarios y equipos técnicos, no como un decisor autónomo. Entre los usos proyectados se encuentran la redacción de borradores de documentos oficiales, el análisis de grandes volúmenes de información, la síntesis de reportes técnicos y la asistencia en procesos burocráticos complejos que hoy demandan semanas o meses de trabajo humano.
En ese contexto, modelos generativos avanzados como Gemini comenzaron a ser evaluados como herramientas clave.
A su vez, en áreas como transporte, energía o medioambiente, la IA podría colaborar en la elaboración inicial de propuestas regulatorias, que luego serían revisadas, corregidas y validadas por personas.
En el ámbito de la defensa y la seguridad nacional, el interés por Gemini está vinculado a su capacidad para procesar datos multimodales, combinar texto, imágenes y bases de datos, y generar análisis rápidos para apoyar la toma de decisiones.
Las polémicas alrededor de esta nueva iniciativa de la administración Trump
Funcionarios cercanos al proyecto sostienen que estas herramientas podrían mejorar la eficiencia interna, facilitar la coordinación entre agencias y aliviar la carga administrativa de personal altamente calificado, permitiéndole concentrarse en tareas estratégicas.
Dentro del oficialismo y del sector tecnológico, la propuesta fue celebrada como un paso necesario para que el Estado no quede rezagado frente al sector privado ni frente a competidores geopolíticos como China. Desde esta mirada, incorporar IA generativa es visto como una ventaja estructural que puede hacer al gobierno más ágil, más barato y más efectivo, siempre que exista supervisión humana.
Sin embargo, las críticas no tardaron en aparecer. Especialistas en tecnología, derecho y políticas públicas advirtieron sobre los riesgos de confiar en modelos que todavía pueden cometer errores, inventar información o reproducir sesgos presentes en sus datos de entrenamiento.
Dentro del oficialismo y del sector tecnológico, la propuesta fue celebrada como un paso necesario para que el Estado no quede rezagado frente al sector privado ni frente a competidores geopolíticos como China.
En el caso de regulaciones o documentos oficiales, una “alucinación” de la IA podría tener consecuencias legales, económicas o sociales significativas si no es detectada a tiempo. También se cuestiona la falta de lineamientos claros y públicos sobre cómo se auditarán estos sistemas y qué grado de transparencia tendrá su uso dentro del Estado.
A esto se suma una preocupación política más amplia: la posibilidad de que la velocidad de adopción supere la capacidad institucional para controlar y comprender estas herramientas. Para los críticos, el enfoque de la administración Trump corre el riesgo de priorizar la eficiencia por sobre la responsabilidad, delegando demasiado poder operativo a sistemas opacos desarrollados por empresas privadas.
Tras una fugaz presentación en el Foro Económico de Davos, Donald Trump invitó a todos los países del mundo a crear el Consejo de la Paz, un nuevo actor internacional, pero con la estruendosa cifra de 1.000 millones de dólares para obtener un asiento permanente. Con Estados Unidos a la cabeza, Argentinay países periféricos se sumaron a lo que comienza a considerarse como una alternativa a la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Para entender más sobre este suceso, DEFconsultó con Alejandro Frenkel, Profesor Adjunto de la Escuela de Política y Gobierno de la UNSAM e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).
Malvinas: entre el Consejo de la Paz de Donald Trump y la ONU?
-¿Cómo ves el nacimiento del Consejo de la Paz? ¿Puede ser una alternativa a la ONU?
El Consejo de la Paz me parece que es una cosa destinada al fracaso. Ni siquiera es un organismo, es una instancia creada por Trump, para Trump, y que va a durar lo que Trump esté en el gobierno. No le veo que tenga mucho futuro, sobre todo por las pocas adhesiones que ha tenido.
En todo caso, va a ser una instancia desde la cual Estados Unidos presionará e impondrá su mirada sobre determinados conflictos, con la fachada de que tiene el apoyo de otros países explícitamente, como algo que no es mera decisión de Estados Unidos, sino de varios países.
Respecto a las implicancias para Argentina, por un lado es coherente con la política exterior del gobierno, de alineamiento total con Estados Unidos, en ese sentido hay una coherencia. Me parece que no cambiará demasiado a lo que viene haciendo.
Alejandro Frenkel observa que el Consejo de Paz no se extenderá más allá del mandato de Donald Trump en Estados Unidos.
Lo que sí me parece, como para marcar cierta contradicción, en tanto Argentina está postulando, está apoyando la candidatura de Rafael Grossi a Secretario General de Naciones Unidas, y al mismo tiempo está respaldando esta instancia que, si bien Trump no la anunció como una alternativa a la ONU, sí la anunció en el marco de fuertes críticas al organismo internacional.
El gobierno estadounidense cree que es un organismo que no sirve para mediar y para afrontar determinados conflictos, ahí me parece que es una cuestión contradictoria de Argentina y que puede debilitar la candidatura de Grossi.
Además, toda acción de política exterior que contribuya a erosionar todavía más la legitimidad de Naciones Unidas es perjudicial para Argentina en múltiples ámbitos, desde el rol histórico que ha tenido el país en Naciones Unidas en términos de derechos humanos o de seguridad y, especialmente, respecto a la cuestión Malvinas, en tanto buena parte de los argumentos diplomáticos y políticos de materia internacional están sustentados por el Comité Especial de Descolonización, por la Asamblea General. Con lo cual, contribuir a que Naciones Unidas siga siendo desprestigiada, también tiene impacto negativo para Argentina.
Estados Unidos y Europa, enfrentados por Groenlandia
-En un principio, ¿cómo interpretas la ambición de Donald Trump sobre Groenlandia y la declarada amenaza de Rusia y China en el Ártico?
-Tiene que ver con con algo que lo ha hecho explícito, tanto en documentos oficiales como en declaraciones, que es la de asegurar el control sobre lo que ellos consideran su entorno estratégico de seguridad, que es el hemisferio occidental, y específicamente en en ese control hay dos cuestiones importantes, y en esto entra en juego Groenlandia.
Por un lado, son los recursos naturales, minerales, tierras raras y demás insumos estratégicos que están en Groenlandia y, por otro lado, hay una cuestión geopolítica de controlar determinados accesos y rutas marítimas y terrestres que hacen a la seguridad de Estados Unidos y también a la competencia con China.
El principal interés de Estados Unidos en política exterior es hacerse con el control de Groenlandia y funcionarios como Scott Bessent creen que Europa cederá por debilidad.
En esa lógica entra el Canal de Panamá, Tierra del Fuego, la Argentina, el Ártico y Groenlandia, con la proyección de que el calentamiento global va a acelerar el derretimiento del Ártico, y eso va a implicar que se desarrollen nuevas rutas comerciales, nuevas rutas marítimas en esa zona. Entonces será una región que va a adquirir todavía mayor relevancia geopolítica.
-El conflicto generó discrepancias e incluso amenaza de aranceles con varios gobiernos de Europa, incluidos Dinamarca, Reino Unido, Alemania y Francia, ¿cómo crees que puede afectar a las relaciones?
-Tanto los aranceles como la cuestión de Groenlandia afecta directamente a la relación transatlántica. La visión de Donald Trump es que Europa se aprovecha de Estados Unidos, porque Estados Unidos subsidia la seguridad, y se beneficia también en términos económicos.
Esto afecta a Europa, que viene planteando el concepto de autonomía estratégica bajo la preeminencia de que Estados Unidos ya no es un aliado confiable. Ha habido declaraciones en ese sentido, tanto del presidente francés Emmanuel Macron, en el Foro de Davos, como de Úrsula Von der Leyen, presidente del Consejo Europeo, quien dijo hace unos meses que Occidente, como lo conocíamos, ya no existe más, cuando Trump empezó a poner aranceles.
Sin duda que todo esto afecta la relación y por eso los países europeos le dan importancia al acuerdo Unión Europea-Mercosur y al acercamiento con China. Lo que pasa es que hay un gap en eso, porque por más que Europa esté incrementando el gasto de seguridad y desarrollando capacidades militares, no pueden hoy desprenderse de lo que provee Estados Unidos y la interdependencia sigue siendo muy alta.
Qué puede suceder con la OTAN y Ucrania
-Más allá de la discusión por la soberanía de Groenlandia, la disputa transatlántica afecta a otro actor importante como es la OTAN, ¿hay un futuro para la alianza en el marco de las frecuentes tensiones entre Estados Unidos y Europa?
-La OTAN está en un proceso de cuestionamiento, en medio de una redefinición de su identidad desde el fin de la Guerra Fría. Los ataques del 11 de septiembre de 2001 a las Torres Gemelas y al Pentágono sirvieron para reforzar una nueva identidad y reordenar la OTAN en la lucha contra el terror.
Ante la presión por Groenlandia, la Organización del Tratado del Atlántico Norte se encuentra a prueba ante la necesidad de revalorizar su función en el marco de disputas internas y cambios geopolíticos.
Después estuvo la cuestión de la invasión rusa a Ucrania, pero ahora que Trump tiene una posición más blanda respecto de Rusia y muy crítica sobre todo de la Alianza Atlántica. El presidente estadounidense se reunió con el titular de la OTAN, Mark Rutte, y se logró que Estados Unidos bajara los decibeles respecto de Groenlandia. A pesar de que consideran que deben tomar posesión, descartaron el uso de la fuerza y aparece el bloque militar como un actor de consideración o un peso para condicionar las decisiones de Estados Unidos.
-Finalmente, ¿este escenario que plantea el Ártico puede repercutir en otros conflictos en plena etapa de negociación de paz como Ucrania?
-Se está dando una lógica que muchos han calificado como transaccional, sobre todo de Estados Unidos, a la hora de negociar. Es decir, muy basada en cuestiones específicas, intereses específicos, poco mediados por principios, ideas y valores.
Puede ser que el Ártico y Groenlandia entre en una lógica transaccional de que uno concede territorio a cambio de otra cosa, pero no lo veo tan lineal. No veo que Europa pueda acceder a entregar Groenlandia y a cambio que Estados Unidos se comprometa con asegurar la integridad de Ucrania, o algo de ese estilo. Por otro lado, que Rusia pueda operar en el Ártico a cambio de Ucrania podría ser un poco más factible, dado que Rusia ya lleva cuatro años de guerra y todavía no logra ganar el conflicto.
Pero también me parece que a veces se sobreestima la capacidad que tiene Moscú y muchas veces termina aceptando determinadas situaciones como por ejemplo la caída de Maduro en Venezuela y la de Bashar al-Assad en Siria, porque tal vez no tiene la capacidad para poder contrarrestar las tendencias que se dan o la intervención de potencias como Estados Unidos.
Los incendios forestales en Chubut mantienen en vilo a todo el país, fundamentalmente a la Patagonia. Además, ponen a prueba la capacidad de respuesta de las Fuerzas Armadas ante una emergencia ígnea como la que tiene lugar en Chubut, La Pampa, Río Negro y Neuquén.
En una entrevista exclusiva para DEF, Juan Pablo Lattión, director Nacional de Protección Humanitaria de la cartera de Defensa y uno de los funcionarios que coordina el apoyo militar bajo la conducción del ministro castrense, el teniente general Carlos Presti, detalla cómo actúan las Fuerzas Armadas en el combate del fuego, qué recursos se despliegan en zonas críticas y por qué la articulación interagencial es clave en este tipo de situaciones.
“El aumento de las temperaturas y la sequía prolongada actúan como multiplicadores de la amenaza”, explicó Juan Pablo Lattión, del Ministerio de Defensa (Foto: Min Def)
Incendios forestales: “Estamos operando con medios del Ejército y la Fuerza Aérea”
-¿Cómo describe la situación actual de los incendios forestales en Chubut y cuáles son hoy las principales zonas de preocupación?
-La situación de los incendios forestales en la provincia de Chubut es compleja. Allí el aumento de las temperaturas y la sequía prolongada actúan como multiplicadores de la amenaza.
Actualmente, las zonas de mayor preocupación se centran en las áreas de interfase, como lo es la localidad de Cholila, donde el avance del fuego pone en riesgo directo no solo el ecosistema, sino también infraestructuras críticas y asentamientos humanos.
-¿Qué rol específico cumple el Ministerio de Defensa en este operativo?
-El Ministerio de Defensa, bajo la conducción del teniente general Carlos Presti, interviene coordinando el apoyo del Instrumento Militar a las instituciones de respuesta. Por eso, a requerimiento de la Agencia Federal de Emergencia, coordinamos el despliegue de personal y medios de las Fuerzas Armadas en tareas de apoyo directo en el combate del fuego, monitoreo aéreo de las zonas afectadas, sostenimiento logístico de las instituciones de respuesta y de transporte de material y personal.
El gobierno decretó la emergencia ígnea para las provincias de Neuquén, La Pampa, Río Negro y Chubut (Foto: Min Def)
-¿Con qué recursos -humanos y materiales- se está trabajando actualmente en la región?
-Estamos operando con medios del Ejército y la Fuerza Aérea, coordinados por el Estado Mayor Conjunto. Esto incluye helicópteros con capacidad de helibalde, para la lucha directa contra el fuego; helicópteros de transporte de material y personal; aeronaves no tripuladas (con capacidad de tomar imágenes térmicas en tareas de monitoreo y planificación); camiones cisterna para la carga de combustible aeronáutico; personal militar en apoyo a la cocción de racionamiento; y medios materiales como carpas para atención sanitaria y para racionamiento de los brigadistas en el terreno.
Chubut: decisiones en el terreno, así se opera en la zona de emergencia ígnea
-Usted ya se trasladó al lugar de la emergencia, ¿cómo se toman decisiones operativas en un escenario tan dinámico y complejo?
-Tomar decisiones en este contexto significa coordinar el Instrumento Militar para que se acople perfectamente a las necesidades de los brigadistas y autoridades civiles. En la práctica, es traducir la complejidad del incendio -cambios de viento y topografía hostil- en órdenes operativas precisas.
Nos basamos en protocolos de la Dirección Nacional de Protección Humanitaria pero, en el lugar, la capacidad de adaptación es lo que permite que el apoyo de las Fuerzas Armadas sea eficiente y efectivo a la hora de proteger lo más valioso: la vida de los vecinos y de quienes están en la línea de fuego y preservar el ambiente y las infraestructuras críticas.
El Ejército puso a disposición de la emergencia helicópteros con capacidad de helibalde y de transporte de material y personal (Foto: Min Def)
-¿Cómo es la coordinación entre las Fuerzas Armadas, brigadistas, bomberos, gobiernos provinciales y municipales?
-La coordinación se realiza a través de los Centros de Operaciones de Emergencia (COE) y los Comandos Unificados del Incendio. Allí, el Oficial de Enlace designado por el jefe de la Unidad Militar interviniente articula con los responsables del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, de la Administración de Parques Nacionales, bomberos voluntarios, y autoridades provinciales y municipales.
El objetivo es que las Fuerzas Armadas satisfagan “requerimientos de efectos” (por ejemplo, evacuar una zona, abastecer un campamento o racionar a 300 brigadistas) sin generar superposición de esfuerzos.
-¿Cuáles fueron, hasta ahora, los mayores desafíos que enfrentaron durante este operativo?
–El desafío más grande es la variabilidad climática extrema, cambios de viento, poca humedad en el aire y altas temperaturas, eso dificulta el uso de medios aéreos, vuelve impredecible el comportamiento del incendio y, sumado a la complejidad de la geografía, obliga a que la planificación sea diaria.
Además, la gestión de las comunicaciones en zonas remotas es vital para garantizar la seguridad de todo el personal interviniente.
Incendios en la Patagonia: “Ver el impacto de un desastre en las familias y el paisaje es fuerte”
Juan Pablo Lattión, una de las figuras claves en las reuniones para pensar los apoyos (Foto: Min Def)
-Desde su experiencia, ¿qué deja emocionalmente trabajar en emergencias de este tipo?
-Trabajar en protección humanitaria te marca. Ver el impacto de un desastre en las familias y el paisaje es fuerte. Sin embargo, la satisfacción viene de cumplir con el mandato humanitario de salvar vidas y ver la resiliencia de la gente que, a pesar de todo, se levanta. Trabajar en emergencias demuestra que el compromiso profesional tiene un límite pero, al igual que las Fuerzas Armadas, la vocación no lo tiene. Esa entrega desinteresada por el bienestar de la patria y del otro es lo que nos permite enfrentar escenarios tan hostiles y entender que nuestra verdadera función es estar donde la sociedad nos necesita, con el cuerpo y el alma puestos en la tarea.
-¿Cuál es la reacción de la comunidad al ver el trabajo interagencial que llevan adelante?
-La recepción de la comunidad es variada, son agradecidos por la ayuda que reciben, pero también exigen más información sobre las tareas que se llevan a cabo.
La gente valora especialmente cuando las Fuerzas Armadas brindan apoyo, pues entienden que la organización y vocación del personal militar se traslada a una mejor respuesta ante la emergencia.
Juan Pablo Lattión: “El personal militar no solo cumple una orden, sino que se siente parte de la comunidad a la que protege” (Foto: Min Def)
-¿Qué puede decir del compromiso de las Fuerzas Armadas en esta tarea?
-Es absoluto y forma parte de las misiones subsidiarias asignadas por la Ley de Defensa Nacional y la de Reestructuración de las FF. AA. El personal militar no solo cumple una orden, sino que se siente parte de la comunidad a la que protege, trabajando codo a codo con los brigadistas en condiciones extremas.
-¿Por qué las Fuerzas Armadas son actores clave en este tipo de acciones y qué dice la normativa?
-Las Fuerzas Armadas son actores clave en la gestión del riesgo de desastres, tanto por su capacidad de planificación, de gestión logística, su despliegue territorial y organización jerárquica porque permite responder rápida y eficientemente a un requerimiento.
La normativa que nos avala incluye:
Ley N° 23.554 (Defensa Nacional): que establece el apoyo a las autoridades civiles.
Ley N° 27.287 (SINAGIR): que nos integra al sistema nacional de gestión de riesgos.
Decreto 1112/2024: que reglamenta la participación de las Fuerzas Armadas en apoyo a la comunidad ante desastres.
Adquisición de medios de uso dual para las Fuerzas Armadas
-¿Qué enseñanzas dejan estos incendios para mejorar la prevención y respuesta ante futuras emergencias?
-Una lección fundamental: ante la emergencia, el origen del fuego (sea natural o antrópico) es secundario frente a la necesidad de una respuesta integrada. La verdadera enseñanza reside en la optimización de la gestión de recursos; no se trata de la cantidad, sino de la gestión eficiente y el despliegue estratégico del instrumento militar y civil en el territorio, es por eso que desde el Ministerio de Defensa se impulsa a la adquisición de medios de uso dual, es decir, que le sirvan a las Fuerzas Armadas para cumplir su misión principal, pero también las subsidiarias, como es el caso de los helicópteros Bell 407 GXI con capacidad de operar helibaldes.
Debemos profundizar en el monitoreo constante y en tiempo real mediante tecnología satelital y sistemas de información geográfica, lo que permite una detección temprana y una asignación de medios mucho más precisa. Solo mediante un monitoreo riguroso y una coordinación inteligente de las capacidades existentes podremos reducir la vulnerabilidad y actuar antes de que el fenómeno supere la capacidad de respuesta local.
-¿Hay algo que considere importante destacar y que, tal vez, no siempre se ve desde afuera cuando ocurren este tipo de emergencias?
-Lo que muchas veces no se nota es el planeamiento invisible: las horas de logística para que un brigadista tenga agua y comida, el mantenimiento técnico de las aeronaves y la coordinación burocrática para que los recursos lleguen a tiempo. Es un engranaje enorme que funciona las 24 horas para que la respuesta en el frente de fuego sea efectiva.
La retirada parcial de las milicias kurdas del noreste de Siria, tras una tregua con el gobierno central, implica la transferencia a las autoridades de Damasco de los principales yacimientos de la región de Deir ez-Zor, al este del río Éufrates.
A cambio, el presidente Ahmed Al-Sharaa se ha comprometido a conceder a los kurdos de Rojava —tal como se conoce a esa zona de Siria— una amplia autonomía cultural, el reconocimiento de la ciudadanía de pleno derecho y el uso de su idioma en las escuelas.
Con el cese de las hostilidades, la toma del control del campo petrolero Al-Omar y del vecino campo gasífero Conoco abre las expectativas de una recuperación de la industria de los hidrocarburos en Siria, muy golpeada por los 14 años de guerra civil. Las autoridades también expresaron su confianza en poder recuperar rápidamente el autoabastecimiento de combustibles.
Las milicias kurdas aceptaron retirarse del noreste del país, donde se encuentran los mayores yacimientso de gas y petróleo.
Trascendió que Shell abandonará sus operaciones en Al-Omar y transferirá la concesión a la estatal Syrian Petroleum Company (SPC), que deberá buscar nuevos socios. Mientras tanto, la SPC acaba de firmar un memorando de entendimiento con las estadounidenses Conoco Phillips y Novaterra para impulsar la producción de gas. Chevron y HKN Energy también figuran entre las interesadas.
En diciembre pasado, el presidente Al-Sharaa mantuvo una reunión con Chevron para conseguir inversiones. Por su parte, cuatro compañías saudíes –Ades, Taqa, Arzak y Arab Drilling– se mostraron dispuestas a desarrollar distintos proyectos hidrocarburíferos en el país.
Los hidrocarburos se han convertido en un activo clave para la reconstrucción del país, luego de 14 años de guerra civil.
Objetivo sirio: recuperar la producción y aumentar las exportaciones de petróleo y gas
El país cuenta con unas reservas estimadas en 2500 millones de barriles de crudo recuperables y 240.000 millones de metros cúbicos de gas. Hoy cuenta con una producción de poco más de 110.000 barriles diarios, muy lejos de los más de 380.000 previos a la guerra.
Por el lado del gas, el ministro de Energía, Mohamed al-Bashir, anunció sus planes de duplicar la producción a lo largo de 2026: la meta es pasar de 7 a 15 millones de metros cúbicos diarios.
Para recuperar la producción, el Ministerio de Energía de Siria está en conversaciones con petroleras internacionales.
Tras más de una década de sanciones y con sus instalaciones afectadas por los combates, en septiembre de 2025Siria volvió a exportar petróleo desde el puerto de Tartús. El primer envío, de 640.000 barriles de crudo pesado, tuvo como destino Italia. Para modernizar y desarrollar esa terminal portuaria de Tartús como un hub logístico regional en el Mediterráneo oriental, el gobierno sirio firmó un contrato con la empresa emiratí DP World.
Durante el tiempo que duró la ocupación de las áreas petroleras por parte del Estado Islámico, entre 2014 y 2017, la milicia yihadista llegó a amasar unos 45 millones de dólares mensuales a partir del contrabando de petróleo. Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), dominadas por las Unidades de Protección Popular (YPG) kurdas, se hicieron con el control de los yacimientos de Deir ez-Zor en octubre de 2017.
Un informe de la ONU estimó que, como consecuencia de la guerra civil, las pérdidas de ingresos del país ascendieron a 115.000 millones de dólares entre 2011 y 2023.
Los mayores campos petroleros se ubican en áreas que estuvieron, desde 2017, bajo el control de la administración kurda.
Siria y Turquía: comercio de gas y demarcación marítima
A su vez, un reporte del Atlantic Council, fechado en enero de 2025, destaca la posibilidad de que Siria se integre al comercio regional de gas natural y se convierta en un país de tránsito para el gas israelí y egipcio con destino a Turquía y Europa. Su autora, Brenda Shaffer, señala que, a pesar de sus diferencias políticas, “Israel y Turquía comparten intereses en Siria: estabilidad; evitar que el país sea utilizado como trampolín para el terrorismo; y eliminar las milicias y la influencia iraníes”.
En el plano regional, la mayor preocupación de los países vecinos es un futuro acuerdo sobre la demarcación de las zonas económicas exclusivas (ZEE) de Turquía y su aliado Siria en el Mediterráneo, que alberga grandes reservas de hidrocarburos. El espejo de lo ocurrido entre Turquía y Libia en 2019 preocupa a Chipre y Grecia, que temen que el pacto incluya áreas marítimas que los gobiernos de Nicosia y Atenas reivindican como propias.
En los últimos días, la NASA y un equipo internacional de astrónomos anunciaron el descubrimiento de un exoplaneta que rápidamente fue apodado como un posible “gemelo de la Tierra”.
Se trata de HD 137010 b, un planeta rocoso ubicado a unos 146 años luz de nuestro sistema solar, que despertó enorme interés porque comparte varias características clave con nuestro planeta, tanto en tamaño como en la forma en que orbita a su estrella.
El planeta fue detectado gracias al análisis de datos recolectados por la misión Kepler-K2, un telescopio espacial diseñado para buscar mundos fuera del sistema solar. El método utilizado fue el llamado método de tránsito, que consiste en observar diminutas variaciones en el brillo de una estrella cuando un planeta pasa frente a ella.
Aunque la señal fue registrada hace años, recién ahora pudo ser interpretada con mayor precisión gracias a nuevas técnicas de análisis y a la revisión de datos históricos que habían pasado desapercibidos.
Se trata de HD 137010 b, un planeta rocoso ubicado a unos 146 años luz de nuestro sistema solar.
HD 137010 b es considerado similar a la Tierra porque su tamaño es apenas mayor, con un radio que supera al terrestre en alrededor de un seis por ciento. Además, completa una órbita alrededor de su estrella en unos 355 días, un período muy cercano a un año terrestre.
La estrella que orbita también es comparable al Sol, lo que refuerza la idea de que podría tratarse de un entorno relativamente familiar desde el punto de vista astronómico.
¿Es posible habitar este nuevo planeta?
Uno de los aspectos más relevantes del hallazgo es que el planeta se encuentra dentro de la llamada zona habitable, una franja alrededor de una estrella donde, en teoría, podrían darse las condiciones necesarias para que exista agua líquida en la superficie.
Este punto es clave porque el agua es considerada un elemento fundamental para la vida tal como la conocemos. Sin embargo, que un planeta esté en la zona habitable no garantiza automáticamente que sea habitable.
El planeta fue detectado gracias al análisis de datos recolectados por la misión Kepler-K2.
De hecho, los científicos advierten que HD 137010 b podría ser un mundo extremadamente frío. Al encontrarse en el borde externo de la zona habitable, recibiría menos energía de su estrella que la Tierra, lo que podría traducirse en temperaturas promedio muy bajas, incluso por debajo de los menos setenta grados.
Todo dependerá de si el planeta posee una atmósfera lo suficientemente densa como para retener calor mediante un efecto invernadero, algo que por ahora no se pudo confirmar.
Otro punto importante es que el planeta aún es considerado un candidato. Hasta el momento solo se detectó un tránsito, por lo que se necesitan más observaciones para confirmar definitivamente su existencia y conocer mejor su composición, su masa y la posible presencia de una atmósfera. Futuras misiones y telescopios más avanzados, como el James Webb, podrían ser claves para estudiar estos aspectos en mayor profundidad.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, informó que Vladímir Putin accedió a un alto el fuego en Ucrania y suspendería los bombardeos sobre Kiev y otras ciudades ucranianas por una semana, tras una petición a la Casa Blanca motivada por los recientes ataques a infraestructura energética.
Guerra en Ucrania: los motivos detrás de la tregua
El anuncio se produjo durante una reunión de gabinete en Washington integrada por funcionarios claves como el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el secretario de Estado, Marco Rubio.
Según Trump, la pausa en los ataques fue producto de una comunicación directa con el presidente de Rusia, Vladímir Putin, a quien le pidió que no bombardeara Kiev ni otras ciudades durante una semana debido al frío extremo que afecta al país y las graves consecuencias para la población civil. “Hace un frío récord allí”, aseguró el mandatario estadounidense en la reunión televisada desde la Casa Blanca.
Donald Trumo anunció que Vladímir Putin y Rusia aceptaron un alto el fuego temporal por el frío extremo.
Trump agregó que muchos le aconsejaron no hacer la llamada, pero que la respuesta positiva de Putin fue recibida con satisfacción, especialmente por las autoridades de Ucrania que enfrentan una difícil situación invernal.
El presidente ucraniano Volodímir Zelenski agradeció los esfuerzos de mediación de Estados Unidos y señaló que la posible pausa podría contribuir a un avance real hacia el fin de la guerra, aliviando temporalmente la presión sobre la población civil y las infraestructuras más vulnerables del país.
Por su parte, el Kremlin no confirmó oficialmente la tregua. Aunque Trump sostuvo que Putin aceptó la petición, portavoces rusos declinaron comentar detalles sobre la conversación privada entre ambos líderes, lo que deja en duda si la pausa será efectiva y cómo se implementará en la práctica.
La llamada de Trump y Putin había sido desaprobada por funcionarios de la Casa Blanca, aunque su resultado fue recibido con “satisfacción”.
El supuesto acuerdo llega en un momento en que los ataques rusos dañaron gravemente la infraestructura energética de Ucrania, dejando a millones sin electricidad ni calefacción en pleno invierno, con temperaturas bajo cero que agravan el sufrimiento de la población civil.
La tregua parece haberse cumplido en las primeras 24 horas y no se produjeron nuevos ataques desde Rusia.
La guerra en Ucrania, iniciada el 24 de febrero de 2022 con la invasión rusa, se aproxima a cumplir cuatro años de conflicto que, salvo cortos períodos de interrupción, reportó un alto número de víctimas y una crisis humanitaria persistente. Sin avances diplomáticos, la tregua anunciada por Donald Trump emerge como el primer avance positivo en meses para una potencial paz en Europa del Este.