Estados Unidos elevó la presión sobre China al advertir que está dispuesto a reactivar sus pruebas nucleares si se confirma que el gigante asiático continúa realizando ensayos atómicos encubiertos. Las acusaciones llegan tras la reconfiguración del escenario nuclear a raíz de la caída del último acuerdo bilateral entre EE. UU. y Rusia.
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Estados Unidos amenazó con retomar ensayos nucleares
El gobierno estadounidense señaló que evalúa retomar los ensayos nucleares si China continúa desarrollando pruebas atómicas de forma secreta. La advertencia surge tras informes de inteligencia que ponen en duda el cumplimiento de Beijing de la moratoria internacional.
Funcionarios de Washington sostuvieron que cualquier actividad nuclear encubierta por parte del régimen chino obligaría a Estados Unidos a responder para mantener el equilibrio estratégico. De ser así, se rompería una moratoria autoimpuesta que evitaba las pruebas nucleares explosivas.

La relación entre ambas potencias atraviesa uno de sus momentos más delicados. Estados Unidos acusa además a China de expandir rápidamente su arsenal y de avanzar en tecnologías nucleares con escasa transparencia.
En un contexto de mayor tensión por el vencimiento del acuerdo New START, entre Estados Unidos y Rusia, que establecía mecanismos de control y no proliferación, Washington busca limitar la actividad nuclear por fuera de los marcos establecidos.
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Cómo se compone el arsenal nuclear de China y por qué preocupa a Estados Unidos
Rusia y Estados Unidos son actualmente, y hace décadas, los dos países con el arsenal nuclear más grande del mundo. Con 5.459 y 5.277 ojivas respectivamente, y el último tratado vencido, Washington y Moscú perdieron el monitoreo cruzado que sentaba las bases de una relación de confianza mutua, al menos en el apartado nuclear.
Con una negociación con Rusia imposibilitada por la guerra en Ucrania, EE. UU. pone el foco en la creciente actividad nuclear de China y sus avances en el desarrollo de armas no convencionales.
Desde 2009, Pekín logró aumentar su arsenal hasta las 600 ojivas, con 24 de ellas desplegadas, y la organización The Nuclear Threat Initiative señala que el país asiático desarrolló su poderío en una tríada nuclear completa, que incluye bombarderos nucleares, misiles balísticos intercontinentales y misiles balísticos submarinos (SLBM) a bordo de submarinos de misiles balísticos de propulsión nuclear clase JIN (Tipo 094).

Realizó 45 pruebas nucleares, incluidas armas termonucleares y una bomba de neutrones, antes de firmar el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares (TPCE) en 1996.
A su vez, China posee 460 misiles balísticos intercontinentales (ICBM) y avanza en el desarrollo de misiles balísticos lanzados desde el aire (ALBM), lo que amplía el poder de despliegue y alcance.
En el campo de los tratados internacionales, la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN) destaca que el gigante asiático no firmó ni ratificó el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN), mientras que integró el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), que reconoce a China como poseedor de armas nucleares y la compromete a diálogos de desarme y control de armamentos.
La posibilidad de que China realice pruebas nucleares secretas vulneraría el TNP, las intenciones de desarme del propio tratado, y pondría a la comunidad internacional ante un potencial conflicto. Este escenario podría desatar una nueva carrera armamentista y el incremento de los arsenales de Estados Unidos, Rusia y otros poseedores de ojivas nucleares.




