Desde el comienzo de la guerra en Ucrania, en febrero de 2022, China y Rusia reforzaron su discurso de asociación estratégica y cooperación sin límites, en un contexto marcado por sanciones occidentales y un reordenamiento de alianzas internacionales. Sin embargo, esa sintonía política no se reflejó en un mayor flujo de inversiones chinas en la economía rusa, según datos recientes difundidos por autoridades ucranianas.
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De acuerdo con un informe del Servicio de Inteligencia Exterior de Ucrania, las inversiones directas de China en Rusia se encuentran estancadas desde el inicio del conflicto. Aunque el comercio entre ambos países se mantuvo activo, especialmente en el sector energético, el ingreso de capital chino a largo plazo no mostró un crecimiento sostenido durante los últimos años.
China-Rusia: el motivo detrás del estancamiento en el flujo de capitales
El informe señala que el volumen total de inversiones chinas en Rusia alcanzó aproximadamente los 17.400 millones de dólares antes de 2022 y se mantuvo prácticamente sin cambios entre ese año y 2025. Esta estabilidad contrasta con las expectativas generadas tras la ruptura de Rusia con los mercados occidentales, que podría haber impulsado una mayor presencia económica de China.
Uno de los sectores más afectados fue el de las materias primas, históricamente atractivo para las empresas chinas. Según los datos recopilados, las inversiones en este rubro registraron una leve caída, pasando de unos 9.000 millones de dólares a alrededor de 8.800 millones, lo que refleja una reducción del compromiso financiero en proyectos estratégicos.

La principal explicación del estancamiento en el flujo de capitales radica en el impacto del régimen de sanciones internacionales impuestas contra Rusia. Las empresas chinas, tanto estatales como privadas, optaron por una estrategia de cautela para evitar riesgos legales, financieros y reputacionales que pudieran afectar sus operaciones en otros mercados, en particular en Estados Unidos y Europa.
Menos inversiones, pero mayor vínculo bilateral
Sin embargo, a diferencia de la inversión directa, el comercio bilateral entre China y Rusia continuó creciendo desde 2022. Pekín se consolidó como uno de los principales compradores de petróleo y gas rusos, en un contexto en el que Moscú buscó redirigir sus exportaciones ante la reducción de la demanda europea.
El único sector que mostró una expansión significativa fue el de los servicios financieros. La inteligencia ucraniana indicó que este sector creció cerca de un 50%, impulsado por la necesidad de facilitar pagos, transacciones comerciales y mecanismos alternativos al sistema financiero occidental.

No obstante, este crecimiento no implicó una mayor inversión en infraestructura, industria o tecnología dentro de Rusia. Se trató, principalmente, de un respaldo operativo al comercio bilateral, sin comprometer capital chino en proyectos de largo plazo.
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El informe subraya así la distancia entre la retórica política y la realidad económica del vínculo sino-ruso. Aunque China continúa siendo un socio clave para Rusia, su enfoque se mantiene marcado por el pragmatismo y la gestión del riesgo, priorizando la protección de sus intereses globales por sobre una profundización de las inversiones en un país afectado por sanciones y por un conflicto prolongado.




