La represión de las protestas antigubernamentales en Irán dejó una cantidad de víctimas que, según altos funcionarios sanitarios y medios internacionales, podría superar las 30.000 muertos, una cifra muy superior al recuento oficial divulgado por Teherán y ampliamente debatida por grupos de derechos humanos y organismos internacionales.
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Irán: ¿De dónde surge la estimación de más de 30.000 muertes?
Informes de altos funcionarios del Ministerio de Salud de Irán y registros de hospitales civiles indicaron que solo en los días 8 y 9 de enero se habrían producido más de 30.000 muertes en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, superando ampliamente los números oficiales divulgados días después por el gobierno.
El citado recuento, recogido y analizado por medios y fuentes internas, sugiere que la capacidad del Estado para gestionar y contabilizar todos los cuerpos se vio desbordada, obligando a recurrir incluso al transporte público para manejar los restos.

Sin embargo, se trata de una cifra no oficial ya que el gobierno iraní discrepa sobre este número e informa el propio: 3.117 muertos según el régimen de los Ayatolás.
Por otro lado, organizaciones de derechos humanos, como la Human Rights Activists News Agency (HRANA), confirmaron la identidad de 5.000 personas fallecidas y continúan investigando más casos a medida que reciben información.
Lo más fuerte surge de los informes internos y de inteligencia que apuntan a más de 30.000 muertos se basan en datos hospitalarios y testimonios de médicos, además de recuentos paralelos que, si bien fueron verificados de forma independiente, plantean un escenario de represión aún más violento y letal.
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El complejo contexto de represión a las protestas
Las protestas, que comenzaron a finales de diciembre de 2025 por motivos económicos, como la devaluación de la moneda y el aumento de precios, rápidamente se transformaron en un movimiento político contra el régimen teocrático.

La respuesta estatal incluyó bloqueos severos de internet y comunicaciones, dificultando la verificación independiente de lo ocurrido en el terreno, el uso de fuerza letal por parte de fuerzas de seguridad en múltiples ciudades y protestas, y los posteriores intentos de controlar la información de las cifras de muertos y heridos.
El Consejo de Derechos Humanos de la ONU condenó la represión y extendió las investigaciones sobre las posibles violaciones cometidas durante las protestas, aunque las cifras sobre víctimas siguen siendo objeto de debate entre estados, ONG y actores externos.
Aunque no existe una cifra oficial independiente, la estimación de 30.000 muertos en el marco de las protestas antigubernamentales incrementa la tensión en medio del monitoreo estricto de Estados Unidos y la amenaza de una intervención militar que podría arrastrar a Medio Oriente a un nuevo conflicto regional.




