Mientras Donald Trump sigue enfocado en los recursos energéticos convencionales y anuncia que Estados Unidos tomará el control de los estratégicos activos petroleros venezolanos, en su gobierno se cocinan nuevas alianzas para blindar la cadena de suministros de la Inteligencia Artificial (IA). El dominio de la IA es clave para impulsar la economía de la cuarta revolución industrial.
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La “construcción de un ecosistema seguro, resiliente e impulsado por la innovación” es el objetivo estratégico enunciado por la iniciativa conocida como Pax Silica. Anunciada el pasado 12 de diciembre en la Casa Blanca, la propuesta cuenta actualmente con la participación de EE. UU., el Reino Unido, Israel, Japón, Corea del Sur, Singapur, Países Bajos, Qatar y Emiratos Árabes Unidos; mientras que, próximamente, se incorporará la India. Desde Washington también destacaron las “contribuciones esenciales” de Taiwán.

Estados Unidos y la protección del ecosistema que alimenta la IA
“Así como el siglo XX funcionó sobre la base del petróleo y el acero, el siglo XXI funcionará gracias a la informática y a los minerales que la alimentan”, afirmó el subsecretario de Estado para Asuntos Económicos de EE. UU., Jacob Helberg, al anunciar el lanzamiento de la Pax Silica. El funcionario ha sido el encargado de tejer los acuerdos para concretar esta iniciativa del gobierno Trump, que pretende asegurar los suministros de las materias primas, los semiconductores y la infraestructura necesaria para el desarrollo de la Inteligencia Artificial.
En la conferencia posterior al anuncio, Helberg dijo que para garantizar una “verdadera seguridad económica”, su país necesita “forjar nuevas conexiones con socios confiables y proveedores comprometidos con prácticas justas de mercado”. El objetivo es asegurar un ecosistema estable, desde la provisión de los insumos, pasando por el diseño y la fabricación de las obleas de silicio, hasta la litografía y los procesos de manufactura de los microchips más avanzados. “Estamos creando el tipo de coalición que necesitamos para lograr progresos significativos en las cadenas de valor”, señaló Helberg, quien recordó que el control de la IA también repercutirá en la fortaleza militar de los países.

Inteligencia artificial: la competencia de China y su plan “AI Plus”
A nadie escapa que esta alianza que busca forjar Washington es en clave anti-China. En su Plan Quinquenal (2025-2030), el gigante asiático deja claro su objetivo de alcanzar la “autosuficiencia tecnológica”. En ese contexto, lanzó su plan “AI Plus”, que se propone incorporar a la Inteligencia Artificial a todos los ámbitos de la economía para impulsar su productividad.
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En ese horizonte más cercano, Pekín apunta al desarrollo propio de chips, software y hardware, así como la implementación de entre tres y cinco modelos generales de IA en la industria manufacturera para 2027. También se espera, para el año próximo, una penetración de la IA superior al 70% en nuevos dispositivos inteligentes. La meta para 2030 es que el 90% de su economía esté integrada en la IA.

A mediados del año pasado, en plena escalada de la guerra comercial con EE. UU., las principales empresas del sector en China anunciaron la creación de la Model-Chip Ecosystem Innovation Alliance. La integran Huawei, Biren Technology, Moore Threads y StepFun, esta última desarrolladora de modelos lenguaje de gran tamaño (LLM, sigla en inglés), una herramienta clave en el entorno de la IA.




