La administración de Donald Trump avanza con medidas cada vez más firmes para su política migratoria. Así, el archipiélago de Palaos aparece ahora como un posible destino para migrantes que se encuentran en situación irregular en Estados Unidos, en el marco de un plan que busca externalizar el proceso de asilo mediante acuerdos con terceros países.
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Si bien aún no se publicó información oficial, el diario británico The Guardian tuvo acceso al borrador de este acuerdo, que proporcionó gran parte de la información sobre esta posibilidad para Estados Unidos y su crisis migratoria.
Palaos: cuál es su vínculo con Estados Unidos y dónde se encuentra
Palaos es un país insular en el océano Pacífico compuesto por más de 300 islas coralinas y volcánicas, con una superficie total de apenas 500 km². Es uno de los Estados menos poblados del mundo, con alrededor de 20.000 habitantes.
A lo largo de la historia, fue disputado por potencias coloniales como España, Alemania y Japón. Tras la Segunda Guerra Mundial, fue administrado por Estados Unidos como parte del Territorio en Fideicomiso de las Islas del Pacífico bajo mandato de la ONU.

El 1 de octubre de 1994, Palaos obtuvo finalmente su independencia y se convirtió en Estado miembro de las Naciones Unidas. Ese mismo año, firmó con Estados Unidos un “Pacto de Libre Asociación”, mediante el cual Washington proporciona asistencia financiera a cambio de ciertos privilegios en materia de defensa.
“Terceros países”: qué busca Estados Unidos del acuerdo con Palaos
Tras el reciente fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos, se habilitó la reanudación de las deportaciones aceleradas, así como la posibilidad de enviar migrantes a “terceros países” cuando se encuentran en situación irregular o solicitan asilo sin poder ser devueltos a sus países de origen.
En este contexto, países como Sudán del Sur y Esuatini comenzaron a ser considerados como posibles destinos. Ahora, Palaos se suma a la lista como una alternativa que aún está en evaluación y pendiente de definición.
Debido a su ubicación remota y a su lejanía geográfica del continente americano, el archipiélago resulta un destino ideal dentro de la lógica disuasiva del gobierno de Trump. Según Doris Meissner, directora del Programa de Política Migratoria de Estados Unidos, la intención es generar temor dentro de las comunidades migrantes ante la posibilidad de ser enviadas a lugares distantes y desconocidos, sin redes de contención.

Además de su ubicación, Palaos no es signatario del Estatuto de Refugiados de la ONU, un tratado que obliga a los países firmantes a proteger a las personas que huyen de la persecución. Esta omisión permite mayor margen de maniobra en el tratamiento de solicitantes de asilo.
Sin embargo, el acuerdo no contempla beneficios materiales específicos para Palaos. Según Camila Pohle, ex-analista política del gobierno estadounidense, el país insular aceptaría este convenio bajo presión, ante el temor de represalias por parte de Estados Unidos.
El principal factor de influencia sería el Pacto de Libre Asociación, vigente desde hace más de 30 años, que garantiza asistencia financiera estadounidense a cambio de ciertas atribuciones, estratégicas y militares, en el Pacífico.
Hasta el momento, el gobierno de Palaos no confirmó el acuerdo. La administración Trump, por su parte, mantiene firme su postura y mantiene la cuestión migratoria entre sus prioridades más urgentes.
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Queda por verse si Palaos privilegiará su soberanía y valores constitucionales, o si accederá a colaborar con una política migratoria cada vez más polémica.




