Irán decidió cerrar el libre paso por el estrecho de Ormuz, punto estratégico por el que transita cerca del 20% del petróleo que se consume en el mundo. Su bloqueo podría generar una crisis energética internacional y afectar especialmente a Asia y a los principales importadores de crudo. Ante el peligro de un ataque iraní, algunos buques optaron por un método inusual para llegar a destino.
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Apagón de transpondedores: el peligroso método para atravesar el estrecho de Ormuz
Ebrahim Jabari, asesor del comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria iraní, anunció el cierre del paso marítimo el 2 de marzo y amenazó con ataques a cualquiera que intentara pasar.
“El estrecho está cerrado. Si alguien intenta pasar, nuestras fuerzas lo incendiarán”, declaró Jabari según medios estatales afines al régimen de los Ayatolás, dichos que se hicieron efectivos en la última semana del conflicto.
Pese a las amenazas, algunos barcos tomaron la decisión de atravesar igualmente el estrecho de Ormuz y completar sus rutas con un método tan ingenioso como peligroso. Un monitoreo de MarineTraffic, la principal aplicación para el rastreo de tráfico marítimo, permitió observar cómo las embarcaciones apagaban sus transpondedores al momento de ingresar a la zona controlada por Irán.
Tras navegar exitosamente el estrecho, los buques encendían nuevamente sus dispositivos y transitaban normalmente el resto de su ruta. La estrategia, riesgosa por la cantidad de barcos que atraviesan este paso diariamente, muestra la importancia internacional de la ruta de Ormuz y las implicancias de la crisis de seguridad que atraviesa.
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Por qué el estrecho de Ormuz es clave para la economía mundial
El estrecho de Ormuz es un corredor marítimo ubicado entre Irán y Omán que conecta el golfo Pérsico con el mar Arábigo y el océano Índico.
Aunque en su punto más estrecho tiene apenas 33 kilómetros de ancho, su importancia para el comercio global es enorme.

Por allí circula aproximadamente una quinta parte del petróleo que se consume en el mundo, lo que lo convierte en la ruta energética más importante del planeta.
Según la Administración de Información Energética de Estados Unidos, en los últimos años alrededor de 20 millones de barriles de petróleo por día atravesaron este canal. Ese flujo representa un comercio energético anual que supera los 500.000 millones de dólares.
El paso es clave para exportaciones de grandes productores como Arabia Saudita, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar, el principal exportador de gas natural licuado.
Las consecuencias que ya provoca el cierre del estrecho de Ormuz
Incluso antes del anuncio oficial del cierre, el conflicto en Medio Oriente ya había sacudido a los mercados energéticos. El precio del petróleo se disparó por temor a interrupciones en el suministro, el gas natural subió cerca de un 40% en Europa, y varias navieras comenzaron a suspender o retrasar envíos por la zona.

Aunque el impacto se sentiría en todo el mundo, las economías asiáticas serían las más golpeadas, ya que gran parte del petróleo de Medio Oriente tiene como destino China, India, Japón y Corea del Sur. Pekín, en particular, depende en gran medida del crudo que pasa por esta ruta marítima y además es uno de los principales compradores de petróleo iraní.
El cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán representa uno de los movimientos más riesgosos de la crisis actual en Medio Oriente y podría arrastrar a la comunidad internacional a un riesgo económico y financiero con pocos precedentes en las últimas décadas.




