La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, confirmó la disolución de la Cámara de Representantes y la convocatoria a elecciones generales anticipadas, en apenas tres meses desde el inicio de su gestión. Los comicios se celebrarán el 8 de febrero y marcarán un punto clave para la continuidad de su gobierno.
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El adelanto electoral se da en un escenario complejo, atravesado por la inflación, el debate sobre el gasto público, la redefinición de la política de defensa y un equilibrio parlamentario inestable.
Japón: el porqué detrás de la decisión de Sanae Takaichi de disolver el Parlamento
La primera ministra anunció la disolución de la Cámara de Representantes como una estrategia para reforzar su legitimidad política. Su gobierno enfrentaba un Parlamento con una mayoría ajustada que complicaba la aprobación de iniciativas clave.
Desde el oficialismo sostienen que el adelanto electoral permitirá obtener un mandato fuerte para avanzar con su agenda económica. Entre las prioridades se encuentran medidas de estímulo fiscal, recortes impositivos y políticas orientadas a mitigar el impacto de la inflación sobre el consumo.

La decisión también responde a dinámicas internas del Partido Liberal Democrático, donde Takaichi busca consolidar su liderazgo frente a sectores que reclaman mayor estabilidad y previsibilidad política. Un resultado electoral favorable para el oficialismo fortalecería su posición dentro del partido.
El gobierno considera que los niveles actuales de aprobación ofrecen una ventana de oportunidad para ampliar la mayoría legislativa y reducir la dependencia de apoyos circunstanciales.
Disolución del Parlamento: una herramienta otorgada por la ley
La disolución anticipada de la Cámara de Representantes es un mecanismo habitual en el sistema político japonés y fue utilizado en 27 ocasiones desde la posguerra. La Constitución habilita al primer ministro a disolver la Cámara Baja, lo que convierte a esta facultad en una herramienta central de estrategia política.

A lo largo de las últimas décadas, Japón celebró elecciones anticipadas en repetidas oportunidades, generalmente impulsadas por gobiernos que buscaban reforzar su legitimidad o aprovechar contextos favorables de opinión pública.
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En concreto, el Partido Liberal Democrático, fuerza dominante en la política japonesa durante gran parte del período de posguerra, recurrió de manera recurrente a este mecanismo para consolidar liderazgos y reordenar mayorías parlamentarias. En varios casos, la disolución permitió ampliar el margen de gobernabilidad del Ejecutivo.




