Irán profundiza su camino hacia el caos interno por las protestas multitudinarias originadas en las provincias del oeste y que en pocos días se masificaron en las grandes ciudades, incluyendo a la capital del país, Teherán. Sin posibilidad de disuasión y las represiones sin efecto, el régimen de los Ayatolás ordenó un apagón total de internet y telefonía en todo el país para intentar frenar el crecimiento de las manifestaciones y su viralización en redes sociales.
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Por qué avanzan las protestas en Irán
Las manifestaciones comenzaron a fines de diciembre de 2025, principalmente en Teherán y grandes ciudades, motivadas por el colapso económico, la hiperinflación, la caída de la moneda local y el aumento de precios de alimentos y medicinas.
Aunque en un inicio se centraron en demandas económicas, el malestar se transformó rápidamente en un rechazo ampliado al régimen, con consignas contra el líder supremo ayatolá Alí Jamenei desde sectores de oposición.
Con consignas varias, comenzaron a verse banderas iraníes de la época del último Sha de Irán, Mohammad Reza Pahlaví, depuesto por la Revolución Islámica en 1979. Su hijo, Reza Pahlaví hizo un llamado en redes sociales para continuar con los reclamos en las calles que ya superan la masividad de las protestas de 2009 y la presión sobre el régimen teológico más importante de Medio Oriente.

Las movilizaciones generalizadas en más de 27 ciudades dejaron un saldo de al menos 2.000 personas muertas entre manifestantes y fuerzas de seguridad, aunque la ONG Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, alertó además que “según algunas estimaciones, más de 6.000 personas podrían haber muerto”. Además, adviriteron sobre miles de arrestos en distintas ciudades como Teherán, Isfahán y Shiraz.
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La estrategia de los Ayatolás: apagón de internet y un ofrecimiento de 7 dólares
En el comienzo de las manifestaciones, el régimen había ofrecido 7 dólares mensuales a todos sus ciudadanos como una medida económica frente al aumento de la inflación y el desplome del valor de la moneda nacional, el rial iraní.
Ante la continuidad de las protestas, desde el 8 de enero de 2026, Irán estableció un apagón casi total de internet, con un desplome drástico de la conectividad observado por grupos como NetBlocks y Cloudflare Radar, que reportaron caídas de hasta el 98% en el tráfico de algunas redes.

La situación afecta tanto redes móviles como parte del acceso fijo, dejando al país digitalmente aislado en momentos críticos de agitación social, en un intento por evitar la coordinación de los manifestantes y limitar la filtración de información a actores extranjeros.
Esta censura alcanzó también a las llamadas telefónicas locales e internacionales, así como la información brindada por medios afines al régimen, que estuvieron actualizando la información de forma intermitente.
Según grupos como el National Council of Resistance of Iran, la desconexión fue deliberadamente diseñada para ocultar la represión violenta y “evitar que se conozcan los crímenes del régimen”.
Estados Unidos, un actor clave en la situación iraní
El líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, acusó a los manifestantes de actuar en nombre del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y advirtió que Teherán no tolerará que los ciudadanos actúen como “mercenarios de extranjeros”.
Por su parte, Trump amenazó con una respuesta militar si el gobierno de Irán continuaba con la represión mortal contra sus ciudadanos y señaló que no se reunirá con Reza Pahlavi, ante las especulaciones de un respaldo a la antigua monarquía por parte de la Casa Blanca.

“Si las fuerzas del régimen iraní empiezan a matar gente, Estados Unidos les dará un duro golpe”, expresó el mandatario estadounidense, en medio de una semana marcada por la captura de Nicolás Maduro y su intervención en Venezuela.
Como castigo adicional, Trump anunció aranceles de 25% a países que hagan negocios con Irán en un intento por disuadir a socios comerciales y profundizar el aislacionismo de Teherán
El factor extranjero, sumado al mayor momento de fragilidad del régimen desde 2009, pone a Teherán en un complejo proceso que podría transformar la concepción del poder de los Ayatolás, así como su proyección en Medio Oriente.
En un contexto de crecientes tensiones sociales, económicas y políticas, la represión a las protestas y el apagón de internet reflejan la grave situación interna de Irán y la posibilidad de que el caos interno se extienda en las próximas semanas.




