En el marco del Foro Económico Mundial de Davos 2026, Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) alcanzaron un preacuerdo clave para resolver la crisis geopolítica por Groenlandia, que consta de cuatro pilares estratégicos.
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Estados Unidos y Dinamarca discutirán un nuevo tratado de defensa de Groenlandia
El primer pilar del preacuerdo establece que Estados Unidos desistirá de imponer nuevos aranceles comerciales a los países europeos que habían sido advertidos por Washington en medio de la crisis. Estados Unidos había anunciado recargos del 10% en febrero y hasta del 25% a partir de junio a los países europeos que enviaron tropas a Groenlandia, como Alemania y Francia.
Este paso hacia atrás busca mitigar el conflicto comercial con la Unión Europea, que estaba considerando respuestas como el uso del instrumento anticoerción y posibles aranceles a importaciones estadounidenses por más de 93.000 millones de euros.

Otro pilar importante será lar enegociación del tratado de defensa, de 1951, entre Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia. Este acuerdo, que regula la presencia militar estadounidense en la isla, incluida la base aérea de Thule o Pituffik, será actualizado. Además, el plan podría incorporar un nuevo capítulo sobre la Cúpula Dorada, un ambicioso sistema antimisiles impulsado por Donald Trump con un costo estimado en 175.000 millones de dólares.
Trump y una posible intervención en minerales raros y otros recursos
Por su parte, el tercer pilar otorgaría a Estados Unidos participación en el control de inversiones en Groenlandia. Esto permitiría a Washington intervenir en la adquisición de recursos naturales y minerales de tierras raras, con el objetivo explícito de evitar que potencias como China o Rusia aseguren presencia económica en la isla, considerada por la administración Trump como estratégica para la seguridad global.
Finalmente, el cuarto pilar del preacuerdo entre Washington y la OTAN implica un mayor compromiso de los Estados europeos miembros de la Alianza Atlántica con la seguridad en la región ártica.

Bajo esta cláusula, los aliados europeos reforzarían su participación en ejercicios y capacidades de vigilancia regional, respondiendo así a las preocupaciones estadounidenses sobre la presencia de buques y submarinos de potencias rivales alrededor de Groenlandia.
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El cuestionamiento a la figura de Mark Rutte y la OTAN
Hasta ahora, el preacuerdo no aborda explícitamente la soberanía de Groenlandia, un punto rechazado de manera constante por Dinamarca y las autoridades groenlandesas. Ambos gobiernos insistieron en que la soberanía territorial del archipiélago danés no está en negociación, y que cualquier acuerdo debe respetar ese principio fundamental.
Pese a su exclusión, el ministro de Defensa de Dinamarca, Troels Lund Poulsen, enfatizó que la OTAN no puede negociar en nombre de los daneses. “Rutte no puede negociar un acuerdo en nombre de Dinamarca o Groenlandia, pero mi impresión es que ha trabajado lealmente por la cohesión de la OTAN, y es muy positivo que la OTAN vaya a hacer ahora más por reforzar la seguridad en el Ártico y sus alrededores”, expresó Poulsen.
El funcionario del gobierno danés destacó los avances tras la reunión de Donald Trump y Mark Rutte, aunque reconoció que habrá más “conversaciones difíciles” por delante.
El preacuerdo sobre Groenlandia alcanzado en Davos representa un esfuerzo diplomático para rebajar tensiones entre Estados Unidos, Dinamarca y sus aliados europeos, aunque aún no soluciona de forma definitiva el conflicto y se deberá avanzar en negociaciones más profundas sobre las amenazas potenciales y el rol de la OTAN en el Ártico.




