El gobierno de Estados Unidos presentó un plan estratégico de tres fases para estabilizar y reconstruir Venezuela tras la captura del ex líder del régimen, Nicolás Maduro. La iniciativa combina medidas económicas, políticas y energéticas para influir de forma concreta en el futuro del país.
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La estrategia de Estados Unidos para estabilizar Venezuela
El plan estratégico fue anunciado por el secretario de Estado Marco Rubio y planteó una hoja de ruta para la futura reorganización de Venezuela bajo una influencia más directa de Estados Unidos:
- Estabilización: Impedir que Venezuela “caiga en el caos” tras la detención de Maduro, apoyando el mantenimiento del orden y utilizando la venta de petróleo incautado para financiar necesidades básicas y suministros inmediatos.
- Recuperación: Permitir que empresas petroleras estadounidenses y occidentales tengan acceso paulatinamente al mercado venezolano para rehabilitar campos y reactivar la producción.
- Proceso de reconciliación política y social, que contemple la liberación de presos políticos, la reintegración de figuras opositoras y pasos hacia una transición democrática concertada.
El potencial alineamiento del régimen de Delcy Rodríguez a los Estados Unidos implica por defecto un alejamiento total de los viejos aliados de Venezuela como China, Cuba, Rusia e Irán, que hasta los últimos instantes de Nicolás Maduro en el poder asistieron con presencia militar y logística.

EE. UU. también evalúa la posibilidad de reabrir su embajada en Caracas, por un lado para tener un intercambio directo con el Palacio de Miraflores, pero también como un signo de una nueva era en el país.
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Washington avanza sobre el petróleo venezolano
Recientemente, el Comando Europeo de los Estados Unidos y el Comando Sur confirmaron la captura de dos buques petroleros sancionados que transportaban o estaban vinculados a crudo venezolano.
El primero, identificado como Marinera, anteriormente conocido como Bella 1 bajo la bandera de Rusia, fue interceptado en el Atlántico Norte tras semanas de persecución. El segundo fue aprehendido en el Caribe sin incidentes, según los actores involucrados en la captura.
Estas acciones forman parte de la continuación de un bloqueo petrolero contra Venezuela mediante la aplicación de las sanciones internacionales, ejercidas con mayor intensidad por parte Estados Unidos desde finales de 2025, en apoyo a su campaña de presión económica y geopolítica tras la captura de Maduro.

En este marco, Donald Trump indicó a través de Truth Social que espera una producción de entre 30 y 50 millones de barriles anuales, cuyo valor será fijado de acuerdo al precio de mercado y las ganancias serán manejadas por Estados Unidos.
El plan presentado por Marco Rubio incluye además que la venta de petróleo venezolano traerá consigo la importación de productos y servicios estadounidenses por parte de Caracas, aunque no se comunicaron empresas norteamericanas involucradas.
La incautación de dos buques petroleros y el anuncio del plan de tres fases para Venezuela reflejan la decisión política de Estados Unidos de involucrarse de forma definitiva y a largo plazo. El sector energético venezolano y la balanza comercial serán las garantías de Washington para continuar con la idea de una reconstrucción y una futura transición política.




