Hace 18 meses, una revuelta popular liderada por los jóvenes provocó la salida del poder de Sheikh Hasina, quien había guiado Bangladesh con mano de hierro desde 2009. Tras un período de transición en el que las autoridades transfirieron el poder al Premio Nobel de la Paz, Muhammad Yunus, las elecciones de este jueves marcaron el comienzo de una nueva era política.

Con una participación del 59,4% de los electores, los ciudadanos eligieron a los 299 diputados del nuevo Parlamento, quienes deberán decidir la conformación del futuro gobierno. El proceso fue seguido muy de cerca por los vecinos India y Pakistán, históricamente influyentes en la política de Bangladesh. De hecho, la depuesta Sheikh Hasina es un incómodo huésped del gobierno de Nueva Delhi desde su salida del poder.
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Tarique Rahman, futuro primer ministro de Bangladesh
Todas las miradas están puestas en el líder del Partido Nacionalista de Bangladesh (PNB), Tarique Rahman, quien regresó al país en diciembre de 2025 tras 17 años de exilio en Londres. Su fuerza política, el Partido Nacionalista de Bangladesh, se alzó 212 bancas en el nuevo Parlamento, lo que le asegura una mayoría superior a los dos tercios.
Tarique Rahman, de 60 años, es hijo de la recientemente fallecida expremier Khaleda Zia, quienes gobernó durante diez años, en forma alternada, entre 1991 y 1996 y entre 2001 y 2006. Y su padre, Ziaur Rahman, fue héroe de la independencia de Bangladesh y presidente del país entre 1977 y 1981, cuando fue asesinado durante un golpe militar.
Los primeros ministros de la India, Narendra Modi, y de Pakistán, Shehbaz Sharif, felicitaron al ganador de los comicios. Tradicionalmente, la Liga Awami, el partido de Hasina, ha sido más cercano a la India; mientras que el BNP ha mostrado mayor sintonía con Pakistán. El líder del BNP se ha mostrado abierto al diálogo con ambos vecinos, aunque lamentó que las autoridades de Nueva Delhi hayan decidido “dar refugio a una dictadora, ganándose el resentimiento del pueblo de Bangladesh”.

Otro gran actor regional y global presente en el país es China, con inversiones en el sector manufacturero textil, en infraestructuras y en energías renovables, entre otros. Unas 30 compañías chinas han asegurado que destinarán 1000 millones de dólares al desarrollo de la Zona Económica Industrial China en Chattogram.
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Una vuelta de página tras 15 años de represión y autoritarismo
Paralelamente, Bangladesh celebró un referéndum para avanzar en una reforma constitucional a partir del consenso alcanzado en la “Carta de Julio”, firmada por las distintas fuerzas políticas en julio del año pasado. La única excepción fue la Liga Awami, el partido de Hasina, que boicoteó el proceso electoral. El “sí” se impuso con el 68% de los votos.
La revuelta que llevó a la caída de Hasina tuvo mucho que ver con el sistema de cupos que regía en el Servicio Civil de Bangladesh luego de la guerra de independencia de 1972. El 56% de los puestos en la administración pública estaba reservado a comunidades específicas; con un 30% destinado los hijos y nietos de los “luchadores por la libertad”, un privilegio cuestionado por los jóvenes que salieron a las calles en 2024 luego de que la Corte Suprema considerara ilegal su abolición, decidida en 2018.

En las masivas manifestaciones, reprimidas con violencia por el gobierno, murieron 1400 personas, según un reporte de Naciones Unidas. En noviembre de 2025, un Tribunal especial de Dacca, la capital del país, condenó a la expremier Sheikh Hasina a la pena de muerte por violaciones de los derechos humanos y crímenes contra la humanidad.
Por su parte, la Comisión de Investigación sobre Desapariciones Forzadas confirmó 1569 casos confirmados, de los cuales se determinó fehacientemente que 287 fueron asesinados. De quienes lograron recuperar su libertad, el 75% son miembros del opositor partido islamista Jamaat-e-Islami, mientras que el 22% pertenecían al Partido Nacionalista de Bangladesh.




