Silenciosamente, una tercera dirigente latinoamericana se anota en la carrera por suceder al portugués António Guterres en la secretaría general de Naciones Unidas (ONU). Se trata de la economista costarricense Rebeca Grynspan, quien recibió el apoyo del gobierno de su país.
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El presidente de Costa Rica, Rodrigo Chávez, afirmó que la candidata “aportará al fortalecimiento del multilateralismo”. Al lanzar la postulación, en octubre pasado, el mandatario destacó su “amplísima experiencia en temas de desarrollo, cooperación internacional y liderazgo regional”.

El proceso, del que también participan el argentino Rafael Grossi y la chilena Michelle Bachelet, conducirá al nombramiento del noveno titular del máximo organismo multilateral, quien tomará posesión el 1° de enero de 2027 y tendrá mandato hasta el 31 de diciembre de 2031.
Cuál es la experiencia internacional de Rebeca Grynspan
Licenciada en Economía por la Universidad de Costa Rica, Rebeca Grynspan cuenta con una maestría en Economía por la Universidad de Sussex (Inglaterra). Fue vicepresidenta de su país, entre 1994 y 1998, y ocupó luego la Secretaría General Iberoamericana, entre 2014 y 2021, para recalar finalmente en ONU Comercio y Desarrollo, nueva denominación de la antigua Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).

En su rol dentro del sistema de la ONU, tal como menciona en su currículum, Grynspan desempeñó un papel decisivo en los Acuerdos de Estambul, incluida la Iniciativa del Mar Negro, entre las Naciones Unidas, Turquía, Rusia y Ucrania, que “permitió la exportación segura de más de 33 millones de toneladas de cereales, redujo los precios mundiales de los alimentos en un 23% y evitó que millones de personas sufrieran inseguridad alimentaria”.
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Multilateralismo y agenda reformista en la ONU
“Naciones Unidas debe poder estar en las mesas de negociaciones más importantes del mundo, y asumir ese papel con firmeza y determinación”, dijo Rebeca Grynspan, en una entrevista al diario El País de España.
“Conozco bien a la ONU, tanto para defenderla como para reformarla”, agregó. “En su momento, la organización fue forjada por 50 países. Hoy reúne a 193. Podemos decir entonces que, de alguna manera, hay 143 países que no participaron en esa creación. Esta realidad requiere inclusión”, señaló. “Si no nos reformamos, vamos a fracasar porque no vamos a estar a la altura de los problemas del siglo XXI”, completó.

“Ser multilateralista hoy significa ser reformista”, sostuvo la economista costarricense, durante el reciente Foro Económico Internacional, que tuvo lugar en Panamá, organizado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe. “Estamos en un período de transición, donde lo viejo no ha muerto y lo nuevo aún no ha nacido. Este es un período de contracciones, en la que las fuerzas no van en la misma dirección y todas ellas coexisten. Lo que hagamos definirá lo que pase a futuro”, añadió.




