A las 20:00 horas de Washington del 7 de abril vence el ultimátum más contundente que Donald Trump haya lanzado desde que comenzó la “Operación Furia Épica” hace 38 días. Si Irán no reabre el Estrecho de Ormuz, el presidente prometió destruir puentes y centrales eléctricas en cuestión de horas.
Trump fue explícito en la conferencia de prensa del lunes: “Les damos de plazo hasta mañana a las 20:00 horas; después de ese momento, no tendrán puentes, no tendrán centrales eléctricas, volverán a la Edad de Piedra”. Agregó que todo eso podría suceder en un plazo de cuatro horas “si así lo quisiéramos”.
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El respaldo militar de Trump en Irán
La maquinaria militar detrás de esa amenaza es considerable. Desde enero, Estados Unidos fue acumulando poder de fuego en la región: primero llegó el USS Abraham Lincoln con varios destructores; luego se sumó el USS Gerald R. Ford, el mayor portaaviones del mundo, acompañado de cuatro destructores adicionales.
A fines de marzo zarpó desde Norfolk un tercer grupo naval encabezado por el USS George H.W. Bush. En el aire, las fuerzas estadounidenses estrenaron en combate los misiles de precisión PrSM y desplegaron drones de la fuerza de tarea “Scorpion Strike”, desarrollados a partir de tecnología iraní adaptada por especialistas de EE. UU.

Los números de la campaña aérea son récord. Según el propio Trump, las fuerzas estadounidenses realizaron más de 10.000 vuelos de combate sobre Irán en 37 días y atacaron más de 13.000 objetivos.
CENTCOM reportó además la destrucción de 150 barcos de la armada iraní, junto a centros de comando del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria, instalaciones de misiles balísticos, submarinos y fábricas de drones.
El episodio más dramático de la semana fue la caída de un F-15 en territorio iraní y la posterior operación de rescate. El operativo se prolongó por siete horas con vuelos a plena luz del día sobre territorio hostil, incluyó el despliegue de tropas bajo intenso fuego enemigo y la extracción de efectivos en intervalos de 15 minutos. Trump lo calificó como una de las misiones “más audaces” de la historia militar estadounidense.
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La respuesta al ultimátum de Trump
Del otro lado, Teherán rechazó el ultimátum y exige el pago de daños de guerra como condición para reabrir Ormuz. El jefe de inteligencia de la Guardia Revolucionaria, mayor general Majid Khademi, fue eliminado este lunes en un ataque conjunto. Irán, sin embargo, no cede en lo central. El presidente iraní Masoud Pezeshkian lanzó un comunicado en X en donde respondió que estaban “dispuestos a morir”.
Este no es el primer plazo “definitivo”. Trump viene emitiendo fechas límite desde el inicio del conflicto, varias de ellas prorrogadas, lo que generó un ciclo de advertencias y ajustes que siembra dudas sobre la firmeza de cada nuevo anuncio. La Casa Blanca incluso aclaró en algún momento que la situación “no debe considerarse definitiva”.
Entre bastidores, Omán, Pakistán y Egipto trabajan como mediadores de última hora. Trump dijo creer que Irán negocia “de buena fe” y que existe sobre la mesa una propuesta de tregua de 45 días, aunque Teherán la rechazó exigiendo el fin definitivo de la guerra.




