Una de las grandes apuestas del RIGI está cada vez más cerca de concretarse. Con el arribo de las dos monoboyas, diseñadas para el amarre y la carga de buques cisterna, el proyecto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) da un paso más hacia su puesta en marcha, prevista para inicios de 2027. Esta megaobra involucra a ocho grandes petroleras locales e internacionales: YPF, Pan American Energy, Pampa, Pluspetrol, Tecpetrol, Vista, Chevron y Shell, además de la compañía provincial Gas y Petróleo del Neuquén (GyP).
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El siguiente paso será la conexión de las monoboyas con la terminal de exportación de Punta Colorada, en el golfo de San Matías, que se realizará mediante un ducto submarino. Cada una de estas boyas flotantes pesa 272 toneladas y tiene 15,3 metros de diámetro, y permitirán que los buques amarren en alta mar y transfieran el crudo sin necesidad de atracar en un muelle fijo en la costa. Antes, ya habían llegado las anclas y cadenas que integran el sistema de operación offshore.
VMOS: cómo es el oleoducto que potenciará las exportaciones de Vaca Muerta
Mientras tanto, el avance del oleoducto, con una extensión de 437 kilómetros desde la cabecera de bombeo de Allen hasta la terminal de exportación de Punta Colorada, se encuentra ya en un avance del 80%. La inversión total prevista, en el marco del RIGI, es de 19.721 millones de dólares.

En su primera fase, el VMOS permitirá exportar 190.000 barriles diarios de crudo producidos en la cuenca neuquina. Una segunda etapa, prevista para arrancar a mediados de 2027, permitirá ampliar esa capacidad a 390.000 barriles diarios. Con futuras ampliaciones, esta infraestructura permitirá evacuar hasta 700.000 barriles diarios, dependiendo del aumento de la producción.
La terminal de Punta Colorada contará con seis tanques de almacenamiento, cada uno de ellos con una capacidad de 120.000 metros cúbicos, lo que equivale a un volumen total de 720.000 metros cúbicos.




