“La joya de la corona iraní”. Así denominó Donald Trump a la isla de Kharg, en un posteo en redes sociales, el pasado 13 de marzo, donde con su habitual grandilocuencia informaba sobre uno de los mayores bombardeos de la historia de Medio Oriente. En esa ocasión, el blanco fueron instalaciones militares, ya que Estados Unidos decidió no afectar la infraestructura petrolera.
A horas del vencimiento del ultimátum a Teherán, el mandatario estadounidense sugirió que estaba analizando tomar la isla, con un territorio de apenas 25 km2, lo que privaría al régimen de los ayatolás de su mayor fuente de ingresos.
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“Hay que destruir todas las infraestructuras energéticas de la isla de Kharg para poner de rodillas a la economía iraní”, afirmó, por su parte, el expremier y actual líder de la oposición israelí, Yair Lapid.

Cuál es la infraestructura petrolera de la isla de Kharg
Construida a fines de los años 60 por la compañía estadounidense Amoco, cuando todavía estaba en el poder el shah Reza Pahlevi, la terminal petrolera de la isla de Kharg cuenta con una capacidad de procesamiento de 7 millones de barriles diarios y la posibilidad de almacenar unos 30 millones de barriles. La conexión con los yacimientos del territorio continental se da a través de una compleja red de ductos submarinos.
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El flujo actual de petróleo iraní se mantiene en torno a los 1,5 millones de barriles diarios y, según datos de marzo, almacenaría unos 18 millones de barriles, que representan el 58% de su capacidad. Las aguas profundas que la rodean permiten el atraque seguro de buques de grandes dimensiones.

Petróleo: las rutas alternativas del régimen de Irán
La firma de inteligencia Kper, sin embargo, afirma que “incluso en el peor de los escenarios, rutas alternativas como la terminal de Jask, las transferencias de barco a barco y una red de buques tanqueros no oficiales permitirían que las exportaciones continuen realizándose, aunque con menor eficiencia”.
La terminal de Jask, ubicada en el golfo de Omán, fue inaugurada en 2021. Un oleoducto de 1000 kilómetros une el campo petrolero Goreh con el nuevo puerto. Su capacidad actual de almacenamiento es de 350.000 barriles diarios, aunque están previstas obras de ampliación para llevarla hasta 1 millón de barriles diarios.
El 90% de estas exportaciones de crudo se dirigen a China, que lo adquiere a precios ventajosos y le permite a Teherán esquivar las sanciones internacionales. Recientemente, en plena crisis por el aumento del barril en los mercados internacionales, India retomó la compra de petróleo iraní luego de siete años de interrupción.




