“La intención de Estados Unidos no fue el petróleo venezolano, sino romper la alianza entre China y Venezuela”, aseguró, en diálogo con DEF, Víctor Bronstein, director del Centro de Estudios de Energía, Política y Sociedad (CEEPyS). En ese sentido, lo que busca el presidente Donald Trump es “sacar a China de la cancha en Latinoamérica”, donde “Venezuela era la cabeza de playa”.
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“Ahora la comercialización del crudo venezolano depende de Estados Unidos, a través, fundamentalmente, de dos grandes comercializadoras: Vitol y Trafigura”, puntualizó el analista. Frente a esta situación, las autoridades chinas acaban de emitir una resolución que prohíbe a sus refinerías la adquisición de ese petróleo administrado por Washington.

Petróleo: cuáles son las verdaderas reservas en Venezuela
¿Por qué no fue el petróleo su objetivo principal? Desde un punto de vista técnico, al precio actual del barril de crudo Brent —de 65 dólares—, “el petróleo ultrapesado de la Faja del Orinoco no es rentable”. Bronstein estimó su costo de extracción en 80 dólares, frente a los 55 o 60 dólares que cuesta la extracción del crudo de arenas bituminosas de Canadá, que también se exporta a Estados Unidos.
Por otra parte, citando un reciente informe de la consultora Rystad Energy, el especialista señaló que las reservas recuperables de Venezuela ya no serían de 300.000 millones, sino de 60.000 millones de barriles. No deja de ser una cifra considerable, pero no son los números que ubicaban a Venezuela a la cabeza de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), por encima de las monarquías árabes del Golfo y sus vecinos de Medio Oriente.
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Aquella cifra de 300.000 millones de barriles fue fruto de una certificación realizada en 2011, cuando la cotización del petróleo alcanzaba los 100 dólares. “Fue debido a una necesidad de seguridad energética, porque el mundo estaba temeroso de quedarse sin petróleo y esa situación afectaba a los mercados de energía y finanzas. En ese momento, recién empezaba a hablarse de los recursos no convencionales”, observó.

China y el “buen negocio” del petróleo venezolano
“Ante las necesidades de su industria, a partir de las sanciones de los gobiernos estadounidenses, Venezuela fue acercándose a China”, señaló Bronstein. Además, recordó que Pekín compraba el crudo venezolano con descuentos, lo que se convirtió en un “buen negocio”, si bien se trataba de importaciones marginales que no llegaban al 5% del total de operaciones de compra de petróleo en el exterior.
“No les va a cambiar la economía”, aseguró, al explicar que se trata de un “petróleo marginal” destinado a la producción de asfalto y otras aplicaciones.
Un punto a resolver son los préstamos otorgados por China a Venezuela, respaldados por su producción petrolera. Se estima que la deuda actual ascendería a 19.000 millones de dólares y, posiblemente, se alarguen los plazos y se busquen otras formas de repago.

Venezuela: ¿es capaz de recuperar sus niveles de producción?
Con respecto a la situación actual de la industria petrolera del país sudamericano, este experto afirmó que no es realista pensar que se pueda volver a los niveles de producción de 3 millones de barriles diarios que tenía en 2013.
El deterioro técnico y financiero de la estatal PDVSA hace que dependa de inversores externos, como se ha buscado incentivar con la reciente reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos.
“En el corto plazo, el aumento de la producción dependerá de Chevron”, indicó Bronstein, quien se mostró escéptico respecto de inversiones de otras petroleras estadounidenses hasta tanto no se defina el panorama de la transición democrática. El escenario más razonable sería, según estima Bronstein, un aumento de 1 a 1,5 millones de barriles diarios de acá a dos o tres años.




