La empresa rusa de petróleo, Lukoil llegó a un acuerdo con la inversora estadounidense Carlyle para la venta de sus activos en el exterior. La Casa Blanca había acusado a la compañía de “financiar la maquinaria bélica del Kremlin” en Ucrania.
- Te puede interesar: UE: cuáles son potenciales proveedores tras la prohibición de importar gas desde Rusia

Entre los activos afectados por esta transacción, se encuentran las refinerías de Lukoil en Bulgaria y Rumania, así como el 45% de la refinería Zeeland, en los Países Bajos, cuyo capital accionario mayoritario está en manos de la francesa Total Energies.
Quedan excluidos únicamente los activos de Lukoil en Kazajstán. Estos últimos incluyen los yacimientos Tengiz y Karachaganak y el Oleoducto del Caspio, que transporta el 80% del petróleo exportado por ese país centroasiático. El Ministerio de Energía kazajo confirmó que está en conversaciones para quedarse con esas instalaciones.

En 2023, en el contexto de las sanciones de la Unión Europea (UE) contra Rusia y sus empresas energéticas, Lukoil había cerrado la venta de su refinería ISAB de Sicilia (Italia) a la chipriota G.O.I. Energy y la multinacional Trafigura.
- Te puede interesar: El petróleo ruso bajo presión: qué pasa con las exportaciones tras las sanciones de Europa y EE. UU.
Las sanciones de EE.UU. a Lukoil
La venta de los activos de Lukoil quedará sujeta a la aprobación y los permisos necesarios de las autoridades regulatorias, entre ellas la Oficina de Control de Activos en el Exterior (OFAC), dependiente del Departamento del Tesoro estadounidense. Justamente, en octubre de 2025 la OFAC había sancionado a Lukoil y Rosneft, ambas petroleras rusas, y a sus subsidiarias en el exterior.

Como resultado de esas sanciones, todos los bienes de Lukoil fuera de Rusia quedaron bloqueados. Lo mismo ocurrió con cualquier entidad controlada en más de un 50% por la petrolera rusa.




