En un contexto de gran volatilidad geopolítica, los gobiernos de Alemania, Dinamarca, Bélgica, Noruega, Luxemburgo, Países Bajos, el Reino Unido e Irlanda lanzaron un proyecto ambicioso. Buscarán desarrollar y conectar a sus redes eléctricas los parques eólicos offshore ubicados en aguas del Mar del Norte.
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“La conexión de las redes eléctricas transfronterizas en el Mar del Norte permitirá mejorar la resiliencia del sistema eléctrico de Europa en su conjunto, lo que reducirá la dependencia y brindará estabilidad en tiempos de crisis”, afirmaron los líderes en la Declaración de Hamburgo, donde tuvo lugar la tercera cumbre de líderes.

Un objetivo ambicioso en el Mar Negro: 100 gigavatios eólicos
El pacto de inversión conjunta entre gobiernos y la industria eólica marina apunta al establecimiento de un marco financiero común y la coordinación de licitaciones de 15 gigavatios de potencia al año a partir de 2031. El objetivo, tal como señala la Declaración de Hamburgo, es alcanzar 100 gigavatios de potencia instalada en el Mar del Norte.
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También se hace referencia al desarrollo de proyectos que combinen la potencia instalada de los parques eólicos offshore con el hidrógeno, otra gran fuente de energía renovable a la que apuestan. Se apunta, asimismo, a promover el desarrollo de la producción de hidrógeno, así como su transporte, almacenamiento y cadenas de valor asociadas.

Energías renovables: cadenas de suministro confiables y valor agregado europeo
“Nos proponemos contribuir a unas cadenas de suministro confiables y resilientes, apoyando estratégicamente nuestras capacidades de producción e invirtiendo en el valor agregado europeo”, señalaron los nueve países firmantes. Allí también hicieron referencia a las “capacidades de los puertos europeos” y a reglas de juego comerciales estables y justas para las industrias involucradas.
“Queremos energía segura y accesible en Europa”, afirmó el canciller alemán, Friedrich Merz, anfitrión de la cumbre. “Para lograrlo, necesitamos más cooperación, más sinergias, una mejor planificación y coordinación y decisiones muy concretas para su aplicación”, agregó. Se trata, según dijo el jefe del Gobierno teutón, de apostar a una “tecnología de transición que nos acompañará durante 10, 20 o quizás 30 años” hasta que se pueda desarrollar lafusión nuclear, un siguiente paso para la energía del futuro.




