La crisis del petróleo de 1973 cambió las reglas del comercio internacional de crudo obligó a los países importadores a tomar medidas para prevenir nuevas disrupciones en el flujo de esta commodity energética. En ese contexto, surgieron las reservas estratégicas, que funcionan como un reaseguro frente a situaciones de desabastecimiento.
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La directiva de la AIE (Agencia Internacional de la Energía) a sus países socios es que garanticen el abastecimiento durante 90 días. “En caso de una interrupción grave del suministro de petróleo, los miembros de la AIE pueden decidirliberar estas reservas al mercado como parte de unaacción colectiva”, explica la organización.
¿Qué pasa actualmente con la crisis en el estrecho de Ormuz? “No hay escasez de petróleo a nivel global. El problema es la dislocación logística, y eso está creando dificultades para algunos países”, señaló el director de la AIE, Fatih Birol, quien consideró que sería “prematuro” liberar reservas en el momento actual.

Crisis en Medio Oriente: qué pasa con la reserva de petróleo estadounidense, la mayor del planeta
La reserva estratégica de petróleo de Estados Unidos se puso en marcha en diciembre de 1975, durante la presidencia de Gerald Ford. Está ubicada en un total de 61 cavernas subterráneas de sal en los estados de Texas y Luisiana, en la zona del golfo de México.
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Tal como señala el Departamento de Energía estadounidense, “el almacenamiento en cavernas de sal tiene ventanas en términos de costos, seguridad, riesgo ambiental y mantenimiento”. Una ventaja adicional es el diferencial de temperatura entre el piso y la zona más alta de la caverna, lo que permite que “el crudo esté constantemente en circulación, garantizando la calidad de su consistencia”.

En los términos de la Ley de Política Energética y Conservación, aprobada en 1975 y enmendada en 2005, el presidente de EE. UU. puede autorizar la liberación de parte de esas reservas en ventas competitivas al sector privado. Fue lo que ocurrió, por ejemplo, en 1991, durante la Guerra del Golfo; y en 2005, en ocasión del embate del huracán Katrina, que sacudió la costa del Golfo del México, donde están ubicadas las principales refinerías del país.
El inventario de crudo estadounidense alcanzó su mayor nivel en diciembre de 2009, con 726,6 millones de barriles. Según datos oficiales, al 31 de diciembre de 2025, contaba con 411 millones de barriles, lo que equivale a 125 días de importaciones.
Por el momento, Donald Trump descartó recurrir a su reserva estratégica, a pesar del aumento de los precios domésticos de los combustibles.




