A pesar de las diatribas de Donald Trump y otros líderes negacionistas del cambio climático, la transición energética está en marcha y la era de los combustibles fósiles se acerca inevitablemente a su fin. En coincidencia con el Día Mundial de la Energía, distintos reportes internacionales ponen el foco en el rol de la inteligencia artificial (IA) en ese proceso.

“La creciente demanda eléctrica de la IA es tanto un desafío como una oportunidad. Puede acelerar la comercialización de tecnologías limpias y remodelar los sistemas energéticos para mejor, pero solo si los beneficios van más allá de las necesidades de los centros de datos”, afirma un trabajo del Foro Económico Mundial, presentado en diciembre pasado.
- Te puede interesar: Víctor Bronstein: “La agenda de la transición energética ha sido contaminada por el alarmismo climático”
“El impacto de la IA en la transición energética podría ir mucho más allá de simplemente consumir electricidad. Podría funcionar como un habilitador clave de inteligencia del sistema, mejorando la predicción de energías renovables, el equilibrio de la red y el mantenimiento predictivo”, añade el informe.

El trabajo destaca, además, las inversiones de empresas como Microsoft, Amazon y Google en contratos de energía limpia a largo plazo y su apuesta a la financiación de proyectos en el sector nuclear y otras fuentes limpias, como la energía geotérmica. De acuerdo con el Foro Económico Mundial, estas iniciativas ayudarán a “demostrar su viabilidad comercial y fortalecer la capacidad energética limpia a nivel local”.
- Te puede interesar: Meta usará energía nuclear para potenciar su inteligencia artificial
Día Mundial de la Energía: la IA, clave para una red eléctrica más resiliente
La última presidencia del G7, a cargo de Canadá, también se ocupó de los desafíos energéticos de la inteligencia artificial y su potencial innovador. En concreto, el grupo de trabajo del G7 sobre Energía e IA puso énfasis en “la gestión de la demanda y la oferta de electricidad, las inversiones en la red y las tecnologías de transmisión y el acceso a ellas, así como en la capacidad de almacenamiento de la energía”.

Por su parte, en el marco del Día Mundial de la Energía, un reporte de la consultora de servicios tecnológicos Kyndryl puso el foco en “la combinación de inteligencia artificial, plataformas avanzadas de datos y redes inteligentes como principales tendencias para ganar previsibilidad, resiliencia y eficiencia operativa”.
El director de Negocios Estratégicos de Kyndryl Argentina, Alejandro Álvarez, afirmó: “La confiabilidad energética ya no depende solo de cuánto se genera, sino de cuán preparados están los sistemas para anticipar fallas, adaptarse al cambio y operar en escenarios cada vez más complejos”.
“La energía se volvió un activo estratégico, y eso exige una mirada integral que combine tecnología, datos y personas”, añadió Álvarez. “La confiabilidad del sistema energético del futuro no se construye solo con redes y algoritmos, sino con personas preparadas para operar y decidir en entornos cada vez más digitales y críticos”, concluyó el especialista.




