Durante su exposición en el IV Congreso Hemisférico de Seguridad y Defensa, que tuvo lugar en la Universidad de la Defensa Nacional (UNDEF), el exfuncionario y experto en temas militares Juan Battaleme se refirió al “posicionamiento claro” del gobierno de Javier Milei del lado del bloque occidental. “El presidente marcó un punto de quiebre al asumir”, señaló.

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Al hablar del panorama que vive el mundo, mencionó la existencia de “conflictos regionales específicos con consecuencias para todo el mundo”, cuyos efectos positivos y negativos impactan sobre Argentina. A la guerra en Ucrania y en Medio Oriente, sumó un interrogante sobre lo que podría suceder en el Indo-Pacífico, más precisamente en Taiwán.

“Cuando uno mira los mapas, entiende que la política internacional no cambia groseramente”, afirmó Battaleme. En cuanto a la ubicación de Argentina en este contexto, sostuvo: “Pensamos la política de Defensa desde las posiciones relativas de los grandes poderes y, a partir de ahí, trabajamos con el mundo que tenemos, dejando de lado las ambigüedades”.
Los ejes de la actual gestión en el Ministerio de Defensa
En su análisis de los ejes de la gestión, de la que formó parte como secretario de Asuntos Internacionales para la Defensa, destacó el equipamiento de las Fuerzas Armadas “siguiendo una línea razonable”. Subrayó las decisiones que se adoptaron, teniendo en cuenta que el 90% del equipamiento es de matriz occidental, por lo que se mantuvo ese mismo origen en las nuevas adquisiciones.

“Tuvimos la osadía de gastar 300 millones de dólares en aviones de combate”, remarcó, en referencia a los F-16 adquiridos a Dinamarca. “Entendimos el momento y empezamos a hacer partenariados que nos permiten hacer la modernización que nosotros podemos y que nuestros recursos nos permiten”, completó. Mencionó también la necesidad de una modernización de la flota de superficie y las posibilidades que se abren para la adquisición de los futuros submarinos, ya sea a partir de acuerdos con Francia o, por ejemplo, construir una clase específica con Corea del Sur, Alemania y Perú.
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Se mostró convencido de la profundización de la cooperación y el entrenamiento de las FF.AA. con sus socios de Occidente. “Volvimos al Mediterráneo y nos sumamos a la Fuerza Marítima Combinada”, señaló, en referencia a la alianza naval de 46 países a la que se sumó la Armada Argentina en 2024. Battaleme rescató, asimismo, el regreso del Ministerio de Defensa a las mesas de discusión sobre ámbitos como el espacio y el ciberespacio, de donde había sido excluido en el pasado. Reconoció que aún existen déficits, como la cuestión salarial en las FF.AA., que se vienen arrastrando desde los años 90.

De cara al futuro, completó: “Esta es una oportunidad única para la República Argentina, por la capacidad de generar prosperidad con minerales estratégicos en el centro y norte del país; energía en el sur (Patagonia) y el Atlántico Sur; y alimentos en el núcleo del país y también en el Atlántico Sur”. Cerró con una nota positiva, pero llamó a “no perder más tiempo”.
“Argentina es un país relevante y tiene un peso internacional específico por su condición transatlántica”, finalizó Battaleme.




