Desde la llegada de Javier Milei al poder la alineación de Argentina con Estados Unidos es casi total, incluso en medio de la guerra abierta contra Irán, en la que respaldó la Operación Furia Épica y los ataques para debilitar al régimen de los Ayatolás. Las Islas Malvinas permanecen como un reclamo histórico de soberanía y el escenario geopolítico actual lo puso en el foco del debate internacional.
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La postura de Argentina respecto a la guerra en Irán
Desde que estalló el enfrentamiento armado en Medio Oriente, Argentina se alineó junto a Estados Unidos e Israel y defendió la Operación Furia Épica, el nombre que llevó la campaña estadounidense que busca debilitar al régimen de Irán, destruir sus capacidades para desarrollar armas nucleares y disminuir su capacidad de respuesta defensiva.
Desde Buenos Aires consideran que Teherán es una amenaza global y condenaron sus ataques en los países vecinos del Golfo Pérsico, en las que se afectaron ubicaciones energéticas estrechamente vinculadas al abastecimiento de petróleo y gas a nivel internacional.

En particular, el presidente Javier Milei advirtió que Irán es un “enemigo” durante un discurso en Nueva York, ratificó la alianza estratégica de Argentina con Estados Unidos e Israel y fue más allá diciendo que “vamos a ganar la guerra”.
El mandatario también recordó que el país islámico fue acusado por la Justicia argentina de perpetrar dos atentados: la Embajada de Israel y la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA).
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¿Por qué Malvinas aparece como un tema de discusión?
El enfoque diplomático y geopolítico de la Casa Rosada resuena aún más frente a la falta de apoyo de los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), en especial Reino Unido, que decidió no involucrarse pese a sufrir el ataque a una base apostada en Chipre.
En este marco, Marc Zell, un dirigente del Partido Republicano de Estados Unidos afirmó que Argentina podría enviar buques de guerra hacia el Golfo Pérsico para apoyar la ofensiva liderada por Estados Unidos contra Irán, aunque ningún funcionario de Argentina confirmó públicamente esta versión.
Uno de los puntos más polémicos de la propuesta es el vínculo con el histórico reclamo argentino sobre las Islas Malvinas. Zell planteó que, en caso de concretarse el apoyo militar argentino, Estados Unidos debería reconsiderar su postura tradicional y respaldar la soberanía de Buenos Aires sobre el archipiélago.

Su principal argumento es la falta de acompañamiento británico en el conflicto en Medio Oriente y el esfuerzo que haría Argentina para apoyar una operación militar defensiva en el estrecho de Ormuz. Para el dirigente republicano, Washington debería “recompensar” ese alineamiento.
Sin embargo, se trata de una propuesta sin carácter oficial dentro del gobierno estadounidense e incluso debe considerarse la postura histórica respecto a la Guerra de Malvinas, donde brindó apoyo logístico y militar a Reino Unido. Además, respaldó la administración británica sobre las islas en los años posteriores.
Resulta improbable que Estados Unidos comprometa las relaciones diplomáticas con Londres y beneficie a Argentina respecto a la discusión sobre la soberanía, aunque las Islas Malvinas volvieron a formar parte del centro del debate internacional.




