China viene desarrollando en los últimos años uno de los proyectos de energía solar más ambiciosos del planeta, llevando paneles solares a zonas donde antes parecía imposible producir electricidad: cordilleras, mesetas de gran altitud y regiones montañosas remotas.
Estas instalaciones no son solo una demostración tecnológica, sino parte central de la estrategia china para asegurar energía limpia, reducir emisiones y aprovechar terrenos que no compiten con ciudades ni tierras agrícolas.
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Cómo serían los paneles solares en las montañas de China
Estos parques solares en las montañas suelen ubicarse a más de 3.000 metros de altura, en regiones como el Tíbet, Qinghai, Sichuan o Yunnan. A diferencia de las plantas solares tradicionales, en zonas desérticas o planicies, estos paneles deben adaptarse a condiciones extremas: temperaturas bajo cero, vientos intensos, fuertes nevadas y grandes variaciones térmicas entre el día y la noche.

Para eso, China utiliza paneles especialmente diseñados, con estructuras reforzadas, materiales resistentes a la corrosión y superficies tratadas para evitar la acumulación de nieve y hielo.
El funcionamiento básico sigue siendo el mismo que en cualquier sistema fotovoltaico: las celdas de silicio convierten la luz solar en electricidad. Sin embargo, en las montañas hay una ventaja clave: la radiación solar es más intensa y constante debido a la menor contaminación y a la mayor cercanía con la atmósfera superior.
Además, las bajas temperaturas mejoran la eficiencia de los paneles, ya que el calor excesivo reduce su rendimiento. En muchos casos, estos parques logran producir más energía que instalaciones similares ubicadas a nivel del mar.
Uno de los desafíos principales es la infraestructura. Construir en zonas montañosas implica caminos especiales, transporte de materiales por terrenos difíciles y sistemas de anclaje que se adapten a pendientes pronunciadas.
Energía limpia desde las montañas
Para resolverlo, China desarrolló estructuras modulares que pueden instalarse con menor impacto ambiental y sistemas de monitoreo remoto basados en inteligencia artificial, capaces de detectar fallas, acumulación de nieve o daños estructurales sin necesidad de presencia humana constante.
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La electricidad generada se integra a redes de ultra alta tensión, otra especialidad china. Estas líneas permiten transportar grandes volúmenes de energía a miles de kilómetros, llevando la electricidad producida en regiones remotas hacia los grandes centros urbanos e industriales del este del país.

En algunos casos, la energía solar de montaña se combina con centrales hidroeléctricas, creando sistemas híbridos que garantizan suministro, incluso cuando hay menos sol.
Se utilizan para descarbonizar la matriz energética china y reducir su dependencia del carbón. También abastecen a comunidades aisladas, bases científicas, infraestructura crítica y proyectos industriales estratégicos. A largo plazo, estos parques forman parte del plan chino de convertirse en líder global en energías renovables y exportar tecnología solar a otros países con geografías similares.




