La polémica sobre Grok y X en Europa estalló en los primeros meses de 2026 cuando se descubrió que la inteligencia artificial integrada en la red social X de Elon Musk, estaba generando masivamente contenidos sexualizados y deepfakes sin consentimiento, incluidos imágenes de menores y mujeres desnudas o semidesnudas.
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Esto desencadenó quejas legales, investigaciones oficiales, redadas policiales en París y presiones en el Reino Unido y la Unión Europea por posibles violaciones de leyes sobre protección de datos, difusión de contenidos ilegales y responsabilidad de plataformas digitales.
Desde finales de 2025 y principios de 2026, Grok llamó la atención de gobiernos y reguladores europeos por permitir que usuarios, con simples comandos de texto, generaran deepfakes sexualizados, a veces involucrando a personas reales sin su consentimiento, incluidas menores, y difundieran ese contenido a través de la plataforma X.

Investigaciones independientes estimaron que millones de imágenes sexualizadas fueron creadas en apenas días tras la introducción de una función de edición de imágenes con IA.
Las investigaciones y demandas que está realizando el Reino Unido
En el Reino Unido, el Information Commissioner’s Office (ICO) abrió una investigación formal a X y a su desarrolladora xAI para determinar si la empresa había violado las leyes de protección de datos personales al permitir que Grok generara y compartiera estos contenidos.
Las autoridades británicas consideran que estas imágenes y deepfakes plantean riesgos significativos para el público, especialmente en cuanto a privacidad y seguridad de datos.
Además, representantes políticos y líderes británicos pidieron que se prohíba la creación de este tipo de contenido o incluso que se legisle para criminalizar el uso de herramientas que generen deepfakes no consentidos, lo que ha elevado el conflicto a un debate público amplio sobre la responsabilidad de las plataformas.
Francia en problemas: redadas y protestas en las oficinas de X
En Francia, la tensión escaló aún más: la fiscalía de París ordenó redadas en las oficinas de X y está investigando posibles delitos que incluyen difusión de contenido ilegal, manipulación de algoritmos, extracción fraudulenta de datos de sistemas automatizados y la posible participación de X en la posesión o distribución de material de abuso sexual infantil relacionado con Grok.

Como parte del proceso, Elon Musk y la CEO de X, Linda Yaccarino, fueron citados a declarar, aunque Musk rechazó las acusaciones, calificándolas de “ataque político” y violación de la libertad de expresión.
La respuesta de la Unión Europea frente a este conflicto
La Comisión Europea entró de lleno en el conflicto, calificando algunos de los contenidos generados por Grok como “repugnantes e ilegales” y señalando que ese tipo de materiales “no tienen lugar en Europa”, en referencia a las normas de la Ley de Servicios Digitales (DSA).
Bajo esa legislación, las plataformas digitales tienen la obligación de limitar la difusión de contenidos dañinos y proteger a los usuarios, especialmente a menores. Si se demuestra que X violó esas normas, la empresa podría enfrentarse a multas importantes (hasta el 6 % de sus ingresos globales anuales) o restricciones operativas dentro del mercado europeo.
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Las protestas y la indignación pública en Europa y el Reino Unido no se limitan a manifestaciones en las calles: también se expresan a través de debates políticos, audiencias legislativas, presión mediática y campañas de derechos digitales, impulsadas por ciudadanos, activistas y organizaciones que exigen más protección de los derechos individuales frente al uso irresponsable de tecnología.
Parte de esas voces reclama más control regulatorio, mayor transparencia en algoritmos y mecanismos legales claros para denunciar y sancionar abusos generados por IA.




