Meta confirmó el cierre definitivo de Horizon Worlds en realidad virtual, el proyecto que concentró la apuesta más ambiciosa y costosa de la historia reciente de la tecnología. A partir del 15 de junio de 2026, la plataforma de dejará de estar disponible en los visores Quest y sobrevivirá apenas como aplicación móvil. El anuncio pone fecha de defunción oficial a una visión que Mark Zuckerberg presentó al mundo en octubre de 2021 con una promesa tan grande como la inversión que la respaldó: el metaverso sería “la próxima frontera de internet” y alcanzaría a mil millones de personas.
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La promesa de Mark Zuckerberg que no se cumplió
Cuando Zuckerberg rebautizó Facebook como Meta en 2021, el mensaje era inequívoco: el futuro pasaba por mundos virtuales persistentes donde trabajar, socializar y consumir contenidos en entornos inmersivos. La empresa puso su nombre, su capital y su reputación en una sola apuesta. Horizon Worlds, la plataforma que debía ser la columna vertebral de ese ecosistema, se convirtió en el escaparate principal de esa visión. Y también en su fracaso más visible.

La plataforma fue objeto de críticas constantes por su diseño limitado, baja calidad visual y escasa interacción, además de convertirse en meme global por los avatares sin piernas que el propio Zuckerberg mostró en una de sus presentaciones. Prometía conciertos virtuales, reuniones de amigos a distancia y comercio digital. Nada de eso se materializó a la escala que la empresa necesitaba para justificar años de inversión y un rebranding histórico.
Reality Labs, la división responsable del metaverso y la realidad virtual, acumuló pérdidas cercanas a los 80.000 millones de dólares desde 2021. Solo en 2025, la pérdida operativa fue de 19.100 millones, incluyendo más de 6.000 millones en un solo trimestre.
Horizon Worlds llegó a tener apenas 200.000 usuarios activos en su mejor momento, una cifra muy inferior para la escala de inversión y las ambiciones del proyecto. Aunque Meta cerró acuerdos con organizaciones como ESPN, la NBA y la UFC para crear espacios virtuales y transmitir eventos, esas alianzas no lograron sostener una comunidad activa ni justificar la inversión.
¿Por qué el Metaverso fracasó y cómo sigue?
Meta posiblemente apostó a una solución para un problema que no existía. Usar un casco durante horas para tener una vida paralela con avatar demostró no tener tracción real en un mundo donde la tecnología más poderosa es también la más invisible.
El punto de inflexión llegó con la irrupción de la inteligencia artificial generativa a fines de 2022. Con el lanzamiento de ChatGPT, Meta reorientó su estrategia pública y financiera. Los resultados fueron visibles: los ingresos publicitarios repuntaron, las acciones se recuperaron y para 2024 el valor de mercado de Meta casi se había triplicado respecto de sus mínimos de 2022. En paralelo, el metaverso seguía acumulando pérdidas.

Ante este panorama, Zuckerberg ordenó recortar un 30% del presupuesto de la división de realidad virtual, respondiendo también a la presión de los inversores. En paralelo, la compañía reorientó su estrategia hacia la inteligencia artificial, que ahora se posiciona como su principal apuesta de crecimiento, con planes de invertir entre 60.000 y 65.000 millones de dólares en infraestructura de IA y centros de datos solo en 2026.
Las gafas inteligentes Ray-Ban Meta, en cambio, sí encontraron tracción real en el mercado, con ventas triplicadas año a año en la primera mitad de 2025. Son el nuevo modelo: no un casco que aísla al usuario del mundo, sino un dispositivo que lo asiste dentro de él.
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En la última presentación de resultados, el término “metaverso” ni siquiera fue mencionado, lo que refleja con más claridad que cualquier comunicado oficial el verdadero estado del proyecto. El metaverso no murió por falta de tecnología, sino porque a casi nadie le interesó vivir dentro de uno.




