El 21 de marzo de 2026 se cumplen 75 años de uno de los hitos más trascendentales de la historia antártica argentina: la llegada de la primera expedición científica nacional al continente blanco y la fundación de la Base General San Martín.
Si bien la Argentina había iniciado su presencia en la región en 1904 con la toma de posesión del observatorio meteorológico en las islas Orcadas del Sur, la misión de 1951 significó un salto cualitativo. Por primera vez, el país no solo operaría en territorios insulares, sino que se instalaría en el continente antártico con un objetivo claro: afianzar la soberanía y desarrollar ciencia en condiciones extremas.
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Primera expedición científica nacional en Antártida: una travesía contra todos los pronósticos
La concreción de la expedición no fue sencilla. En un contexto en el que muchas compañías navieras consideraban la empresa como demasiado riesgosa, la firma Pérez Companc puso a disposición el buque carguero Santa Micaela, una nave de la Segunda Guerra Mundial.
Bajo el mando del capitán de ultramar Santiago Farrell, el barco zarpó el 12 de febrero de 1951 desde el puerto de Buenos Aires rumbo al mar de Bellingshausen. A bordo viajaba un reducido grupo de expedicionarios liderados por el entonces coronel Hernán Pujato, acompañado por el teniente primero Jorge J. Mottet como segundo jefe, junto al suboficial ayudante Haroldo Riella y el cabo mayor Hernán González Superí (ambos radiotelegrafistas militares); el médico Ernesto Gómez; el cabo mayor y baqueano de la cordillera Lucas Serrano; el meteorólogo Ángel Abregú Delgado y el cocinero Antonio Moro.

La travesía estuvo marcada por condiciones adversas y momentos de extrema dificultad, que pusieron a prueba la resistencia física y mental de la tripulación. Sin embargo, el objetivo se mantuvo firme.
San Martín: el nacimiento de una base histórica
Finalmente, la expedición llegó a la bahía Margarita, en la costa occidental de la península antártica. Allí, a 3.850 kilómetros de Buenos Aires, los hombres levantaron la Base General San Martín, que se convertiría en la primera estación científica continental argentina y además, en ese momento, la más austral del mundo.
Ubicada en la isla Barry, al sur del Círculo Polar Antártico, su construcción representó una proeza logística sin precedentes. Ni las temperaturas extremas, ni los vientos persistentes ni el aislamiento detuvieron a la dotación, que logró establecer un asentamiento permanente en uno de los entornos más hostiles del planeta.
Desde sus inicios, la base San Martín fue mucho más que un enclave estratégico. Allí se realizaron registros científicos en diversas disciplinas, fundamentales para el conocimiento del ambiente antártico.
Además, los pioneros llevaron adelante exploraciones y patrullas de reconocimiento que alcanzaron cerca de 1.300 kilómetros sobre un territorio desconocido, ampliando el conocimiento geográfico de la región.

La instalación de la base se inscribió en una política más amplia impulsada durante el gobierno de Juan Domingo Perón, orientada a fortalecer la investigación científica y la ocupación permanente del territorio antártico.
La visión de Pujato y el desarrollo antártico
El proyecto liderado por Pujato no se limitaba a la fundación de una base. Su visión estratégica quedó plasmada en un documento que delineaba los principales ejes del desarrollo antártico argentino: la instalación de nuevas bases, la exploración sistemática del territorio y la creación de un organismo científico rector.
Ese objetivo se concretó en 1951 con la creación del Instituto Antártico Argentino (IAA), que desde entonces impulsa, coordina y difunde la actividad científica nacional en la región.
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Base General San Martín: un legado que se proyecta en el presente
La base San Martín fue el punto de partida de un proyecto que se expandió con el tiempo en el continente. A lo largo de más de un siglo de presencia ininterrumpida, la Argentina estableció otras bases como Esperanza (1953), Belgrano (1955), Marambio (1969), Carlini —ex Jubany— (1982) y Petrel, reactivada de manera permanente en 2021.
En la actualidad, el país cuenta con siete bases permanentes y seis temporarias, donde se desarrollan investigaciones en áreas clave como el cambio climático, la biología marina, la geología, la microbiología y el estudio de la capa de ozono, muchas de ellas en colaboración con organismos internacionales.

A 75 años de aquella expedición pionera, la fundación de la base San Martín sigue siendo símbolo de coraje, planificación y vocación científica. La gesta de aquellos siete hombres, encabezados por Hernán Pujato, no solo consolidó la presencia argentina en la Antártida, sino que también sentó las bases de una política sostenida en el tiempo.
Hoy, en un contexto global en el que la Antártida adquiere cada vez mayor relevancia ambiental y científica, ese legado continúa vigente y proyecta a la Argentina como un actor comprometido con la investigación, la cooperación internacional y la preservación de uno de los territorios más frágiles y esenciales del planeta.




