Lo confirmó el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en medio de las acciones militares contra las fuerzas de Ahmed Huseín al-Charaa en el sur de Siria.
El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, defendió el reporte de sus expertos sobre Siria, cuya conclusión fue que se usó gas sarín en el ataque del 21 de agosto.
El viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Riabkov, reveló que Siria ha proporcionado pruebas del uso de armas químicas por parte de los rebeldes y ha calificado el informe de los inspectores de la ONU de "politizado y preconcebido".
Sergei Lavrov y John Kerry sellaron un acuerdo mediante el cual se evitará una acción militar sobre Siria si se concreta el compromiso de Damasco de eliminar su armamento químico.
La Primavera Árabe para Siria sigue teniendo un desenlace incierto, con tantos interrogantes como actores principales y secundarios aparecen y con escaso tiempo de definición. La evolución todavía es incierta, pues ni la Liga Árabe, ni EE. UU., ni Rusia, ni China, se atreverán a permitir un éxito gubernamental que incluya una matanza convertida en una guerra civil.
El gobierno de Assad enviará a la ONU y al organismo internacional competente los documentos necesarios para que Siria se una a la convención que prohíbe las armas químicas.