Empresarios, CEOs y fondos de inversión financian campañas y Super PACs en las elecciones intermedias de Estados Unidos, con un objetivo central: moldear el debate para la regulación de la IA.
Mientras Silicon Valley busca sostener el consumo energético de sus gigantes de inteligencia artificial, China emerge como su principal proveedor de electricidad, con redes interconectadas y energía limpia.