Tras la detención de Nicolás Maduro, el Kremlin perdió un socio estratégico clave, pero encontró una oportunidad en el retorno a una lógica de esferas de influencia.
El penalista ya representó al líder del régimen venezolano en la primera audiencia en Estados Unidos, quien se declaró inocente de los cargos que se le imputan.
Tras la captura de Nicolás Maduro, la entonces vicepresidenta quedó al frente del Ejecutivo, y se comprometió con avanzar hacia una transición democrática en orden.
La Sala I de la Cámara Criminal y Correccional Federal instó al juez Ramos a solicitar la captura internacional de los jerarcas del régimen venezolano en una causa por graves violaciones de los derechos humanos.
El máximo órgano de Justicia venezolano ratificó en última instancia la victoria electoral del chavismo y la comunidad internacional reiteró el rechazo a Maduro.