Gvili, un oficial de policía de 24 años que murió defendiendo a su país durante la incursión inicial de Hamás, fue el último de los 251 secuestrados en ser devuelto a Israel.
La nueva cifra difiere alevosamente de los 3.117 fallecidos reportados en los informes oficiales del régimen de los Ayatolá y pone en alerta a organismos de derechos humanos.
Las afirmaciones del presidente estadounidense se contraponen con el aumento del reporte de muertos y detenidos en el marco de las protestas contra el régimen de los Ayatolás.
Las manifestaciones por las duras condiciones económicas se propagaron por el país y se intensificaron en Teherán, donde se denunciaron cientos de muertes por los enfrentamientos.