En sus primeras horas como presidente de Chile, José Antonio Kast anunció la construcción de barreras físicas en la frontera norte con Bolivia y un paquete de medidas de seguridad destinadas a frenar la inmigración irregular y combatir el crimen organizado.
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Chile construirá un “muro” con barreras en la frontera con Bolivia
El presidente de Chile, José Antonio Kast, ordenó la construcción de barreras físicas en la frontera con Bolivia como parte de un plan para frenar la inmigración irregular y reforzar la seguridad en el norte del país. La medida fue anunciada en los primeros días de su gobierno y cumple una de las principales promesas de campaña del líder conservador.
La iniciativa busca dificultar el ingreso de migrantes por pasos no habilitados en una zona que se ha convertido en una de las rutas de entrada hacia Chile más frecuentes, en los últimos años.

El plan contempla la construcción de vallas, zanjas y otras barreras físicas en sectores de la frontera norte, además del uso de tecnología de vigilancia para reforzar los controles migratorios.
Las estructuras estarán acompañadas por sistemas de sensores, cámaras térmicas, drones y patrullas militares, especialmente en las regiones de Arica, Tarapacá y Antofagasta, donde se concentra gran parte de los cruces irregulares.
El gobierno también movilizará al Ejército chileno para apoyar las tareas de control fronterizo, con el objetivo de impedir el ingreso ilegal de personas y combatir redes de tráfico de migrantes y contrabando.
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Seguridad: el plan de José Antonio Kast en migración y delincuencia
Las medidas del nuevo presidente de Chile forman parte de un paquete de decretos ya firmados por Kast en el inicio de su mandato, que incluye seis acciones prioritarias, varias de ellas orientadas al control migratorio.

Entre las iniciativas anunciadas por Kast en materia de seguridad se encuentran:
- el despliegue de fuerzas militares en la frontera norte;
- la instalación de sistemas de vigilancia tecnológica;
- la construcción de barreras físicas en sectores críticos;
- y la creación de centros de internación para migrantes en situación irregular.
El gobierno también evalúa impulsar una reforma legal para tipificar el ingreso clandestino como delito, lo que permitiría acelerar expulsiones y procesos judiciales contra quienes ingresen al país por pasos ilegales.
Según estimaciones oficiales citadas por medios regionales, en Chile viven más de 300.000 extranjeros sin documentación regular, lo que alimentó el debate político en la campaña electoral sobre el control migratorio y la seguridad.
El nuevo mandatario ratificó que su gobierno buscará reducir en pocos meses el flujo de ingresos ilegales y disminuir delitos vinculados al contrabando, el narcotráfico y el tráfico de personas en las zonas fronterizas.
La asunción de José Antonio Kast marca un giro hacia políticas más duras en materia de seguridad y migración en Chile, una administración que el nuevo presidente aclaró que funcionará inicialmente como un “gobierno de emergencia”.




