Expertos y funcionarios analizaron el impacto de las nuevas tecnologías, la utilización de la IA, la expansión del delito transnacional y las debilidades en infraestructura crítica en la región.
La Universidad de la Defensa Nacional (UNDEF) fue sede del IV Congreso Hemisférico de Seguridad y Defensa, organizado por el Capítulo Argentina del Centro de Estudios de Defensa Hemisférica William J. Perry (WJPC), un encuentro que reunió a autoridades políticas, académicas y especialistas para debatir los principales desafíos estratégicos del siglo XXI.
La jornada inaugural estuvo atravesada por un diagnóstico compartido: el contexto internacional se volvió más incierto y exige repensar las herramientas tradicionales de defensa, y profundizar la integración estratégica entre el área de seguridad y de defensa.
Los expositores coincidieron en que los riesgos actuales ya no pueden analizarse de forma aislada. La expansión de las tecnologías, la reconfiguración de los conflictos y el accionar de actores no estatales obligan a los países a revisar sus esquemas de seguridad y su inserción internacional.
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Un cambio de enfoque frente a amenazas de defensa y seguridad más complejas
En su intervención, la exministra de Seguridad y actual senadora, Patricia Bullrich, planteó que la separación histórica entre defensa y seguridad resulta insuficiente frente a amenazas que operan de manera integrada. “Los fenómenos como el terrorismo y el crimen organizado ya no responden a lógicas aisladas, sino que se articulan en redes globales con capacidad de adaptación” remarcó la senadora.

En ese contexto, remarcó la necesidad de avanzar hacia esquemas de coordinación entre distintas áreas del Estado, con un rol central de la inteligencia y el intercambio de información. También hizo referencia a la dimensión internacional de estos desafíos, al señalar que las amenazas actuales trascienden las fronteras y requieren mecanismos de cooperación sostenidos.
Por su parte, el actual ministro de Defensa, Carlos Alberto Presti, se refirió al proceso de reposicionamiento de Argentina en el escenario global en materia de defensa: “Este enfoque busca recuperar presencia en espacios internacionales, fortalecer vínculos estratégicos y desarrollar capacidades acordes a las exigencias actuales”.
Entre los ejes mencionados, destacó la modernización de las Fuerzas Armadas, la incorporación de nuevas tecnologías y el fortalecimiento de áreas como la ciberdefensa, la inteligencia y la vigilancia de espacios estratégicos. También subrayó la importancia de la interoperabilidad y de la cooperación bilateral y multilateral, principalmente con nuestros principales aliados occidentales, entre ellos los participantes del “Escudo de las Américas”.
Desde el ámbito académico, el rector Julio César Spota planteó que la defensa nacional debe entenderse como un proceso continuo de toma de decisiones orientado a proteger intereses fundamentales como la soberanía, la integridad territorial y la autodeterminación. En un contexto de restricciones presupuestarias, señaló la necesidad de optimizar recursos y traducir objetivos estratégicos en acciones concretas.

Ciberdefensa y crimen organizado: cómo cambian los riesgos
En el eje dedicado a la ciberseguridad, el Vicepresidente de marketing de Fortinet, Marc Asturias advirtió que la digitalización acelerada amplió la superficie de ataque y generó nuevas vulnerabilidades. Señaló que los intentos de ataque se multiplican, mientras que los tiempos de detección siguen siendo elevados, lo que genera una brecha crítica entre atacantes y defensores.
Además, explicó que la inteligencia artificial (IA) ya se utiliza para automatizar ataques, reducir barreras de entrada y operar con mayor velocidad, lo que obliga a desarrollar herramientas defensivas capaces de responder en tiempo real.
Por su parte, el académico Rodrigo Cárdenas Holik señaló que el desafío también es normativo, ya que la ciberdefensa se desarrolla dentro de marcos legales con competencias diferenciadas. “Hay una necesidad de definir y proteger infraestructuras críticas, como energía, salud, transporte y telecomunicaciones”, destacó.

En paralelo, el eje sobre crimen organizado expuso que estas organizaciones presentan estructuras cada vez más flexibles y adaptativas. José Pereyra, el Director Nacional de Lucha contra el Crimen Organizado Transnacional, advirtió que el modelo tradicional de combate “resulta insuficiente debido a la fragmentación de las investigaciones y la falta de coordinación entre organismos”.
Por el contrario, destacó la necesidad de avanzar en estrategias multiagenciales y en el análisis de los flujos financieros que sostienen estas redes. También se remarcó la expansión de nuevas modalidades delictivas, como las estafas digitales y la captación de víctimas a través de plataformas online.
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Finalmente, el funcionario del Ministerio de Seguridad, Ignacio Cichello, señaló que el crecimiento exponencial de la información dificulta la identificación de patrones relevantes. “Esto obliga a desarrollar métodos más eficientes y herramientas de análisis para mejorar las investigaciones”, concluyó el Subsecretario de Lucha contra el Narcotráfico.




