El Ártico Norte transita actualmente una oleada de frío extrema, con temperaturas que descienden a los -55°. En este contexto, las Cataratas del Niágara, una de las maravillas naturales del mundo, que comparten Canadá y Estados Unidos, atraviesan su segundo congelamiento parcial en la historia.
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Cataratas del Niágara: la maravilla del norte congelada y el método para evitar una catástrofe
El fenómeno natural se encuentra compuesto por tres cascadas: la canadiense en Ontario, la estadounidense en Nueva York y la Velo de Novia, también correspondiente a la ciudad más poblada de Estados Unidos.
Luego de las bajas temperaturas en el vórtice polar, que alcanzaron sensaciones térmicas de hasta -45°, la onda gélida congeló parcialmente las conocidas cascadas. Sin embargo, la helada nunca puede ser total, ya que Canadá logró crear un sistema para impedir que esto suceda.

Este mecanismo, creado en 1964, consiste en una barrera de hielo de aproximadamente 2,7 km de longitud, también conocida como “ice boom”, y retiene las enormes placas de hielo previo a su desemboco en el río. Las mismas son instaladas previo al comienzo de cada invierno en las ciudades neoyorquinas Fort Erie y Buffalo, y están compuestas por pontones flotantes de acero de 9 metros de largo.
A partir de algunos registros oficiales, compartidos por la oficina de Turismo canadiense, este fenómeno no ocurría desde hace casi 180 años. El 29 de marzo de 1848, y tras una extrema ola polar, se produjo un atascamiento de hielo en el río Niágara, bloqueando por 30 horas la caída del agua.
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Aunque por las bajas temperaturas, las enormes capas de nieve y los efectos visuales de este fenómeno las cascadas parecen congeladas, el agua nunca se frena realmente, ya que, pese a las gruesas capas de hielo, las poderosas corrientes siguen su rumbo.




