Delcy Rodríguez inició su mandato como presidenta interina de Venezuela, horas después de la captura del expresidente Nicolás Maduro por fuerzas de los Estados Unidos. Su primer mensaje oficial y el nombramiento de un histórico jefe de inteligencia generaron inquietud entre opositores y defensores de derechos humanos.
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El primer mensaje de Delcy Rodríguez a Venezuela y Estados Unidos
Delcy Rodríguez fue investida como presidenta interina de Venezuela tras la decisión del Tribunal Supremo de Justicia que la designó para asegurar la continuidad del Estado después de la detención de Maduro y su esposa, Cilia Flores, en una operación militar estadounidense el pasado 3 de enero.
En su mensaje oficial, Rodríguez aseguró que asume el mando “con dolor” por las muertes y las tensiones recientes, y afirmó que su gobierno defenderá la soberanía del país sin intervención extranjera. También rindió homenaje a los efectivos venezolanos y a los 32 cubanos que murieron durante el operativo, calificándolos de “mártires”.

Aunque Rodríguez rechazó la injerencia externa, también lanzó un mensaje dirigido a Estados Unidos que mezcla desafío con apertura al diálogo. La nueva mandataria advirtió que “ningún agente externo” gobierna Venezuela, enfrentándose así a las presiones del presidente estadounidense, Donald Trump, quien había planteado la posibilidad de una intervención política en Caracas o mayores consecuencias si el nuevo gobierno venezolano no se alineaba con Washington.
Al mismo tiempo, Delcy Rodríguez invitó al gobierno de EE. UU. a trabajar en una “agenda de cooperación” orientada al desarrollo conjunto, aunque sin exigir la liberación de Maduro ni su esposa.
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Un nombramiento que genera extrema preocupación
Uno de los hechos más polémicos de su primer día en el cargo fue el nombramiento del general en jefe Gustavo Enrique González López como nuevo comandante de la Guardia de Honor Presidencial y máximo responsable de la seguridad presidencial.
González López fue el exdirector del temido SEBIN, la policía política venezolana vinculada a detenciones arbitrarias y violaciones de derechos humanos. Su nombramiento implica una reconfiguración del régimen tras la caída de Nicolás Maduro y una validación a las acciones represivas encabezadas por López entre 2019 y 2024.

Cabe destacar que el último informe del Foro Penal, una de las principales organizaciones que monitorea detenciones con fines políticos, registra al menos 902 presos políticos en Venezuela, incluyendo 86 con otra ciudadanía o doble nacionalidad.
Pese a la esperanza de millones de venezolanos de un cambio inmediato, la dictadura de Venezuela parece adecuarse a las pretensiones de Estados Unidos mientras, internamente, Delcy Rodríguez realiza intentos de estabilización, mediante el estricto control y reposicionamiento estratégico de figuras que formaron parte del aparato represivo en los últimos años.




