El régimen de Cuba enfrenta uno de sus momentos más complicados. Principalmente, por la expansión de las protestas, apagones y una crisis económica agravada por las sanciones de Estados Unidos, pero también por su creciente aislamiento tras los cambios de liderazgo en Latinoamérica.
Frente a este escenario y respaldado por el contexto internacional, el gobierno estadounidense de Donald Trump estableció una línea de negociaciones para garantizar una transición política y brindar una salida del poder a la familia Castro, así como al presidente Miguel Díaz-Canel.
- Te puede interesar: La oferta de Trump a la familia Castro que podría cambiar la historia de Cuba
Trump: “Cuba es un estado fallido”
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó a Cuba como una “nación fallida” en medio de una creciente ola de protestas en la isla y de una profunda crisis económica que afecta a millones de cubanos.
Las declaraciones del mandatario se produjeron mientras en varias ciudades del país se registran manifestaciones vinculadas a los apagones prolongados, la escasez de alimentos y medicamentos y el deterioro del sistema energético, factores que han generado un fuerte malestar social.
La isla atraviesa una de las peores crisis desde los años 90. El colapso del suministro energético, los problemas estructurales de la economía y el impacto de las sanciones estadounidenses han provocado cortes de electricidad que duran hasta 15 horas diarias en algunas zonas, además de graves dificultades en el transporte, la educación y el sistema sanitario.

A esto se suma el bloqueo de envíos de petróleo que durante años llegaron desde Venezuela, un aliado clave del gobierno cubano que atraviesa la captura de Nicolás Maduro y el nuevo mandato de Delcy Rodríguez. La economía cubana depende en gran medida de las importaciones de combustible y de los ingresos del turismo, sectores que sufrieron fuertes caídas en los últimos años.
- Te puede interesar: Estados Unidos impulsa un acuerdo con Cuba, ¿qué se sabe hasta el momento?
Quién es quién en el gobierno de Cuba
El sistema político de Cuba se basa en un modelo socialista de partido único, donde el poder se concentra en el Partido Comunista de Cuba (PCC). En la práctica, el liderazgo político se organiza en tres niveles principales: el Partido, el Estado y las Fuerzas Armadas, que funcionan de forma interconectada.
Desde 2021, el líder del país es Miguel Díaz‑Canel, quien ocupa simultáneamente los dos cargos más importantes del sistema político cubano: la presidencia y la Primera Secretaría del PCC, cargo que asumió tras la salida de Raúl Castro en 2021.
Además, la reforma constitucional de 2019 le otorgó la jefatura de Estado y el liderazgo del gobierno político, es decir que concentra las atribuciones del poder ejecutivo y también las decisiones en asuntos claves como las Fuerzas Armadas.

Más allá de Díaz-Canel, Salvador Valdés Mesa es el vicepresidente mientras que Manuel Marrero Cruz ocupa el cargo de primer ministro, quien dirige la administración del gobierno y el Consejo de Ministros, encargado de ejecutar las políticas económicas y sociales.
Este último organismo incluye ministerios como:
- Fuerzas Armadas.
- Interior.
- Economía y Planificación.
- Relaciones Exteriores.
- Energía y Minas.
- Comercio Exterior.
Este órgano implementa las decisiones tomadas por el Partido Comunista y la Asamblea Nacional, el organismo parlamentario de Cuba que formalmente aprueba leyes, elige al presidente y designa el Consejo de Estado, aunque no se aleja de los criterios del PCC.
El papel real de las Fuerzas Armadas y los Castro
Otro actor clave del sistema cubano es el ejército. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) controlan sectores estratégicos de la economía a través de conglomerados empresariales como GAESA, Grupo de Administración Empresarial S.A.
Este holding militar controla sectores como turismo, comercio exterior, puertos, hoteles, zonas francas y remesas, lo que convierte al sector militar en uno de los pilares económicos del régimen.
Por otro lado, aunque el liderazgo formal ya no está en manos de los Castro, la familia sigue teniendo influencia política, militar y económica. El ex presidente Raúl Castro, hermano de Fidel Castro, dejó oficialmente la dirección del Partido Comunista en 2021, pero continúa siendo una figura de enorme peso político dentro del sistema.

Incluso en decisiones estratégicas, como negociaciones internacionales o crisis internas, sigue participando como referente político del régimen.
Un nombre que se suma al esquema de poder cubano es Alejandro Castro Espín, hijo de Raúl Castro, que se desempeña como coronel del Ministerio del Interior y está vinculado a inteligencia y seguridad del Estado.También aparece Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, mencionado como intermediario informal en contactos internacionales y vinculado a sectores económicos controlados por el Estado.
Ante este esquema de poder repartido entre el presidente Miguel Díaz-Canel, la familia Castro y las Fuerzas Armadas, el desafío de Estados Unidos para lograr una transición política real en Cuba es asegurar elecciones libres, promover la aparición de la oposición, y reducir la concentración de atribuciones del Poder Comunista.




