Según información aportada por los gobiernos de Tailandia y Camboya, al menos un soldado tailandés y cuatro civiles camboyanos murieron, varios resultaron heridos y decenas de miles de habitantes debieron abandonar sus hogares.
La tregua mediada por actores internacionales se quebró nuevamente y la región vuelve a sumirse en el caos.
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Tailandia vs. Camboya: ¿por qué estalló nuevamente el conflicto?
El violento estallido ocurre meses después de que se firmara un alto al fuego en julio, tras una ola de combates que dejó decenas de muertos y más de 200.000 desplazados. Las hostilidades reanudadas involucraron ataques aéreos, uso de artillería, misiles y drones, mientras ambos países se acusan mutuamente de provocar el estallido del nuevo conflicto.

Según el ejército de Tailandia, la muerte de un soldado durante el fin de semana fue el disparador de los ataques aéreos contra posiciones militares camboyanas. Por su parte, Camboya respondió que los bombardeos afectaron zonas civiles, incluyendo poblaciones alejadas de áreas de combate, lo que elevó el número de víctimas civiles a al menos cuatro, mientras que una docena resultaron heridos.
Se estima que decenas de miles de personas debieron evacuar sus hogares a ambos lados de la frontera, generando una nueva crisis humanitaria con refugiados internos y desplazados en zonas rurales.
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El fracaso del alto el fuego
El alto el fuego, firmado en julio de 2025 tras cinco días de combates graves, había sido alcanzado gracias a importantes mediaciones internacionales. Sin embargo, la gestión diplomática no alivió las tensiones territoriales y no se avanzó en un tratado de paz que resuelva las diferencias.
Meses atrás, Tailandia había sorprendido con el cierre del paso de Poipet, que colinda con la provincia de Sa Kaeo en Camboya, tras haberlo mantenido abierto durante un día y sin mayores informaciones respecto a su reapertura.
Esta ubicación es clave para el comercio entre ambos países y el flujo entre poblaciones, pero su libre acceso había sido motivo de críticas por los ciudadanos tailandeses debido a la continua tensión y el temor al resurgimiento de los enfrentamientos.

El pasado 26 de agosto, la portavoz del Ministerio de Defensa camboyano, Maly Socheata, informó sobre un intento de incursión por parte de tropas tailandesas en la provincia de Banteay Meanchey, en el noroeste del país. A esto se suman las acusaciones mutuas de colocar minas y provocaciones no resueltas que reactivaron el conflicto apenas unos meses después.
El fracaso del alto el fuego firmado hace tan solo cinco meses y la renovada violencia despertó alertas en la comunidad internacional. Países del sudeste asiático llamaron a la moderación, advirtiendo que una escalada entre Tailandia y Camboya podría generar una crisis humanitaria y desestabilizar a las naciones vecinas. De momento, no hay mediación entre ambos países y el conflicto parece retornar a la tensión experimentada a mediados de 2025.




