El Parlamento Europeo votó en contra de la ratificación del acuerdo comercial entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, bloqueando temporalmente la entrada en vigor de un tratado que llevaba más de dos décadas en negociación y que impulsaba la liberalización del comercio entre ambos bloques económicos.
Ahora la estabilidad del acuerdo dependerá de la rapidez con la que la UE llegue a un consenso interno, y luego serán los países de Sudamérica quienes deberán aprobar las nuevas condiciones del pacto comercial transatlántico.
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UE-Mercosur: por qué el Parlamento Europeo rechazó el acuerdo
La negativa del Parlamento, principal órgano legislativo de la UE, se produjo tras un intenso debate sobre el impacto del acuerdo en materia ambiental y productiva, pese a que de haberse concretado habría vinculado a más de 780 millones de consumidores entre Sudamérica y Europa, y reabre un debate sobre el futuro de las relaciones económicas transatlánticas.
Entre los principales argumentos en contra, el Parlamento Europeo citó preocupaciones clave sobre:
- Compromisos ambientales insuficientes, especialmente en relación con la deforestación en la Amazonia y el cumplimiento de los acuerdos climáticos internacionales.
- Impacto en sectores sensibles de la agricultura europea, que temen una entrada masiva de productos con menores estándares sanitarios y de producción.
- La falta de mecanismos de aplicación robustos para asegurar el respeto de normas laborales y ambientales.

La votación da el puntapié a un proceso en el cual el Parlamento planteará condiciones y enmiendas que deberán ser negociadas nuevamente con los países del Mercosur si se quiere reavivar el tratado.
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La reacción de Europa y Sudamérica
El resultado legislativo fue recibido con polémica internacional. Varios eurodiputados europeos destacaron que la ratificación no podía avanzar sin fuertes garantías ambientales y sociales, mientras que representantes de países del Mercosur-Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— expresaron su decepción por el paso atrás en un acuerdo que consideran estratégico para el crecimiento económico conjunto.
Desde Brasilia, funcionarios del gobierno local indicaron que seguirán insistiendo en la cooperación con la UE, aunque advirtieron que la suspensión del acuerdo puede dañar la imagen de la región como destino confiable para inversiones extranjeras.

El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur había sido diseñado para eliminar gran parte de los aranceles entre ambas regiones, facilitar exportaciones de manufacturas europeas y productos agrícolas sudamericanos, y crear un marco de cooperación robusto en servicios, inversiones y normas regulatorias.
Con el rechazo parlamentario, estos beneficios quedan en suspenso, lo que podría condicionar las expectativas de crecimiento económico tanto en Europa como en Sudamérica y afectar dos décadas de avances. Ambas partes temen que la no ratificación del acuerdo alargue el proceso de aprobación por meses o años, obligando a buscar alternativas comerciales.




